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Cuentos de Khuarhya Libro 2

Intercambios parte 2

Intercambios parte 2

Jul 21, 2026

—Hahaha, basta, Magaska, soy una persona cualquiera, solo soy una drakooria como Ithil y ya —dijo Mina mientras buscaba en su bolsa de piel medicinas y ungüentos para las manchas blancas.
—¡¿La señorita Mina y el señor Ithil son Drakoorias?! —Ambos se quedaron silenciosos por un instante para después mirarse el uno al otro y asentir.
—¡Pedimos perdón a los señores descendientes del dragón! No teníamos idea de que gente tan importante nos visitaba.
—Daichi puso la espada frente a él y de rodillas inclinó su frente casi hasta tocar el piso.
—¡Los súbditos del bosque le piden perdón por su humilde recibimiento, debimos haber traído ofrendas! —Hikigaerou, asediado por la situación, también hizo una profunda reverencia.
Las codornices estaban deleitadas con tal revelación y siguieron documentando el encuentro con pasión, pidiendo a gritos más rollos, puesto que los que llevaban no serían suficientes.
—¡Sus señorías, nos deleita entregarles con orgullo estas semillas de plata para que los caminos entre las hierbas, espinos y matorrales en el bosque inmortal les abran paso! —Daichi golpeó su pecho con orgullo, entregando una bella semilla larga como una espiga.
—Y del clan de las ranas, estas hojas doradas que les permitirán el paso y la estancia segura en cualquiera de nuestros bosques y estanques; eso por supuesto, deberán respetar la cadena alimenticia de las demás criaturas. —Hikigaerou tomó de entre sus pertenencias una hermosa hoja verde por el frente con un dorado jaspeado detrás.
—¡Sus regalos son increíbles! ¿Están seguros de que quieren dárnoslos? —Mina miraba asombrada la delicada belleza de ambos objetos.
—Insistimos, nos deleitaría que tuviesen libre paso a nuestro hogar… que también es suyo por derecho. —Daichi, resoplando por la nariz, volteó a ver a Hikigaerou buscando reafirmación.
—Así es, sus señorías, las aguas del bosque inmortal les serán siempre amables, pueden sumergirse en ellas con confianza siempre que estén aquí. —Hikigaerou dio una fumarola profunda y exhaló sobre el agua como inscribiendo el mandato en ella.
—¡Sus señorías… nosotros, del clan de las plumas escribas, no podemos quedarnos atrás! ¡Sería una ofensa hacerlo, así que les otorgamos un lugar de descanso en la casa de la higuera! Siempre que lo requieran podrán venir al bosque y la casa los encontrará, ahí podrán vivir si gustan. —Las codornices resoplaron su pequeña cresta y les entregaron un pequeño guijarro colorido como una pequeña caracola.
—Ahahaha… Ithil, Mina, esto se está convirtiendo en una carrera por ver quién da el mejor regalo. Sugiero que recibamos los tres y cerramos los intercambios si no queremos causar algún incidente entre los involucrados —dijo Jacob en voz baja.
—Vaya que problema… —Leónidas miró a los otros mientras la situación seguía. Un poco de tensión se podía sentir entre Daichi, Hikigaerou y las codornices.
—¡Muy bien! Estamos honrados por su visita. Estamos aquí para ayudar a su excelencia Ayakashi a resolver el problema del pueblo, aun debemos prepararnos para esta encomienda, nos gustaría tener tiempo para prepararnos —dijo Jacob en voz alta. Los grupos de animales se sorprendieron, pero parecieron entender; los tanukis desaparecieron entre las ramas tocando canciones alegres, las ranas por su parte croaban rítmicamente y los sonoros cantos corales se perdían entre las aguas, para finalmente las codornices, pintando con maestría los últimos detalles y momentos, despedirse más silenciosamente.
—Eso fue mucho, siento que casi causamos un incidente… ¡la piel es tan suave! —Inola había cambiado un par de guantes por unas pieles de animal. Alegre, disfrutaba el suave tacto que tenían y rápidamente las guardó en su bolso.
—¡Muy bien, Magaska tiene suficientes frutas raras para pasar el invierno! —Magaska miraba su botín de rebriles cristalizados; en su mochila tenía unos diez paquetes hechos con hojas y cordón de algodón, cada uno con unas veinte frutas.
—Hahaha, sabes, Magaska, con esas frutas podrías comprar una casa pequeña en el campo —rió Jacob mientras guardaba pepitas de oro, plata y algunas gemas en su mochila. Lizva ajustaba esta para que estuviese segura.
—Señorita Magaska, ¿qué hará con todas esas frutas? Se las comera todas de golpe?— Lizva miraba la cantidad enorme de frutas.
—¡No! ¡Las comeré en ocasiones especiales! Lizva está invitada, pero no Jacob, él puede comprar las suyas. —Magaska abrazó gentilmente a Lizva.
—Pues sí podría, pero solo muy pocas, ahahahaa… Bien, es tiempo —interrumpió Jacob a todos

— Como saben e estado trabajando bastante últimamente , yo e Íthil creemos que es tiempo de mejorar su arsenal — 
Jacob se dirigio a una bolsa grande dentro de enorme paquete que Leonidas cargaba 

—. Muy bien, Ithil, aquí está tu nueva lanzadera de cuchillas, ¡la nombré Aella! —Jacob tomó un brazalete mecánico que tenía relieves de bronce; en él, un pequeño sistema mecánico se escondía, diseñado como arma oculta. Jacob se la entregó a Ithil.
—Wooooaa, genial, enano, entonces… —Ithil miró a Jacob con expectación.
—Sí, Ithil, dispara discos huecos, aquí tienes tres cargadores sencillos. Debo decir que, aunque si pude poner explosivos en los discos que lanza este aparato, no me parecen seguros por una multitud de atenuantes que me ahorraré en listar, así que por ahora deberás jugar sin explosiones. —Jacob extendió su mano y Lizva le dio otro envoltorio.
—Haha, está bien, enano, esta es genial, apenas y se ve bajo del guante. —Ithil se colocó el guante de piel cubriendo el arma por completo.
—¡Aquí está, señorito Jacob! —Lizva, orgullosa, entregó el siguiente.
—Gracias, Lizva. Este es especialmente importante, la misma Lizva me ayudó a entretejer los nudos de policrakelita. Magaska, esta cota frontal de piernas, pecho y brazos te dará resistencia a muchos tipos de ataques, pero no es tan fuerte como los materiales originales, es más bien un todoterreno, especialista en ninguno, maestro de varios. Es lo suficientemente duro como para ser arma, así que tus patadas y golpes con las manos desarmadas serán más efectivos. Lizva la llamó "Cota blanca". —Jacob entregó a Magaska un ligero peto con botas y guantes que daban la apariencia del abdomen de una serpiente; era ligera y suave al tacto.
—Ooohh, Magaska está agradecida, gracias Jacob y Varneth también. —Magaska corrió y abrazó a Lizva mientras Jacob miraba.
—Claro, si está contenta, está bien… supongo. Lizva, pásame el siguiente. —Lizva abrazaba a Magaska con fuerza, pero al escuchar a Jacob corrió a la mochila enorme que Leónidas traía.
—Este es tuyo, Leo… espero que te guste, lo llamé "Proción". —Jacob, con problemas, sostuvo un triángulo negro como carbón; el mate del objeto parecía absorber la luz. Jacob se lo entregó a Leónidas con una sonrisa.
—Mm, hermano Jacob, este escudo es sin duda singular, ¿pero muy pesado para su tamaño, no crees? —Leónidas ajustó perfectamente el escudo a su brazo derecho.
—Aa, sí, hehehe, en el mango hay un sistema para presionar, ¡dale un intento! ¡Echénse para atrás, chicos! —¡Piaaaang! El escudo se extendió tomando una forma de gota con una punta hacia abajo, cubriendo la totalidad del cuerpo de Leónidas.
—¡Increíble! —Leónidas, asombrado, presionó nuevamente; el escudo se retrajo dejando su puño cubierto por un bloque negro que parecía ser un guantelete.
—Eso no es todo, hehehe, ¡ahora presiona solo la parte superior! —¡Kchaaang! Nuevamente el escudo se expandió, pero esta vez una espiral de placas metálicas creó un escudo circular frente a Leónidas.
—Aquí está el instructivo, en total tienes seis escudos, cada uno posee un material específico que te da resistencia y funcionalidad. —Jacob río frente al enorme chico, orgulloso de su creación.
—Hehehe… ¡hahaha, HAHAHAHA! ¡Hermano Jacob, eres genial! —Leónidas abrazó al pequeño Jacob levantándolo del piso.
—Haha, Mina, el tuyo está en el siguiente bolso, ¡Lizva, dale su arma! —Lizva buscó entre la mochila y encontró el arma de Mina. Mientras Jacob era apretujado entre los enormes brazos como troncos de Leonidas
—Tu arma es también parecida a la de Leónidas, está compuesta de tres secciones… Estas pueden ensamblarse como tu viejo bastón o ser un bastón triple… Si apuntas a esa roca y presionas en medio, tendrás una sorpresa. —Mina miró un poco la punta; esta tenía cuatro pequeños tubos. Apunto a la roca como le dijo Jacob ¡Kccchhhang! Un puño compuesto por cuatro garras salió disparado del extremo del arma, incrustándose en la piedra sin problemas.
—Wooooaa, está increíble, Jacob. —Mina dio una palmada fuerte al hombro de Jacob; él se sobó el golpe y se reincorporó.
—Ahaha, sí, la llamamos "Alba", posee esos ganchos de ambos lados, pueden sostener hasta 850 kilos cada uno; para desenganchar solo gira y listo. —Jacob, sonriendo, volteó a mirar a Inola.
—Aa, sí, Inola, el tuyo fue un poco más difícil. —Jacob tomó un pequeño rosario, no era como los que usaban normalmente; en medio tenía un pequeño cristal que parecía titilar con ritmo.
—¿Qué es esto? —Inola miró un poco el pequeño herraje.
—Este objeto te ayudará con dos cosas: estuve analizando tu estilo principal de batalla, tu manera es muy estática, así que este objeto te ayudará tanto a disimular tu presencia como a acelerar la carga del rosario que regularmente usas. —Jacob sonrió a Inola.
—… He, he, gracias. —Inola suavizó su voz, dando un sincero gracias a Jacob seguido de un abrazo.
—Hahaha, no te preocupes, ahora podrás desatar toda tu furia contra lo que luchemos. Y esas fueron las armas nuevas, chicos. Creo que ya casi es tiempo, ¿no crees, Ithil? —Jacob miró a Ithil, que ajustaba su equipo.
—Así es, chicos, avisémosle a Ayakashi y vamos a Nichiren. —Todos subieron sus puños y exclamaron:
—¡Vamos todos y regresamos todos!
heavytanksama
Tank Le Black

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