Archer
Parpadeo varias veces, intentando entender qué ocurre. No es un espejo lo que me encuentro viendo, esa chica chocó conmigo y de repente es yo. Entonces visualizo mis manos, son más refinadas y tengo uñas largas. Me levanto despacio del suelo mientras me observo muy confundido. Giro mi vista al espejo ¿A dónde ha ido el profesor? Y mi reflejo, es el de la muchacha. Miro otra vez a quien tengo en frente, que también se ha parado, está igual de sorprendido que yo.
—¡Regrésame mi cuerpo! —me grita de repente acusándome, luego reacciona—. ¿Es acaso un sueño? ¿Una droga? Quiero llorar. —Se cubre la cara.
Esa persona está lloriqueando con mi rostro.
—¿Por qué me culpas? —Enarco una ceja—. ¿Eres la chica que entró recién? ¿No?
—¡Sí, soy Mitzy! —chilla.
Ah, es la chica que mencionaron mis amigos. Qué coincidencia.
—Soy Archer.
—Pues Archer, tú y tu droga pueden irse a la mierda.
—¡¿Qué droga?! No he tomado de esa porquería nunca en mi vida ni jamás lo haré, yo estaba... —Acompañé al entrenador hasta aquí, pero nunca me dijo en qué quería ayuda—. Hablaba con el profesor y ya no está —digo sorprendido.
—Hablabas solo, yo te vi, seguro me diste de lo que te estás tomando y no me di cuenta, quiero morir.
—¡Qué no tomo droga! —repito.
Baja las manos y me mira enfadada con mi rostro. Ah, ¿tanto miedo doy enojado? Por cierto, se siente raro pensar eso.
—¡Entonces dime una respuesta lógica a esta locura!
—No sé... —Alzo una ceja—. ¿Gas?
—¿Gas? —expresa con incredulidad.
—Sí, ya sabes, una fuga o algo así.
—El gas no te da alucinaciones. —Hace una pausa—. O eso creo.
—¿Qué? ¿Quieres culpar al espejo? —Miro el enorme vidrio.
—Muy ilógico ¡Ya sé! Seguro estoy soñando, iré a dormir y dejaré de tener este raro rostro. Sí, eso haré, esa será la solución. —Se gira para irse, pero detengo su acción.
—¡No puedes! ¿Irás a tu casa? Te echarán, lo mismo me pasará a mí ¡Somos dos extraños! Si supuestamente este es un sueño y dices que tenemos que ir a dormir, calculo que deberemos ir a la casa del otro.
—Es un sueño, no tiene lógica, me iré a mi casa y punto final.
—Eh, sí, bueno, tienes razón. —Pienso lo que dice—. Pero... ¿y si te echan? ¿Qué harás? Debes tener un plan B.
Se queda tildada, mirándome. No sabía que mis gestos podían ser tan amenazadores. Bueno, no es que yo haga ese tipo de caras, rara vez me enojo. Solo me enfado cuando hay injusticias.
—Verdad, iremos a tu casa.
—¿Iremos? —Enarco una ceja—. ¡¿Por qué a mi casa?! —Me alarmo.
—Soy una chica, no puedo llevar a un muchacho a mi casa, mucho menos si no es mi novio.
—¿Y por qué iríamos juntos a una casa?
—Jamás dejaría que entraras a mi habitación, no importa que tengas mi cuerpo, ¿entendido? —Me señala.
Qué autoritaria.
Ya veo porque Glas dijo que estaba loca.
Mitzy
Llegamos a la casa del tal Archer, se nota que son todos muy felices. Qué envidia. Hasta su hermanita me quiere abrazar. Terrible, demasiadas muestras de afecto para esta alma carente de amor.
—Papá, mamá, ella se quedará a dormir. —Señalo mi cuerpo y el ser que está dentro de este sigue sin entender cómo les hablo así—. Eso es todo.
—Hijo. —El hombre se acerca a mí y se acomoda los anteojos—. Te lo voy a decir con tacto, esto no es un hotel.
—Estoy en la pubertad, viejo, acéptalo.
—¿Viejo? —Se sorprende—. ¿Aceptar qué?
Archer se pone delante.
—Papá, digo señor, yo no vengo a acostarme con su hijo, solo necesito un lugar donde quedarme, es que me echaron de mi casa y estoy desamparada.
—Nunca estaría desamparada —me defiendo con indignación—. ¿Quién usa esas palabras? Cielos.
—Intento arreglar algo aquí —expresa a regañadientes el chico en mi cuerpo.
—Sí, vamos a dormir.
—Es hora de comer, jovencito —me reprende su madre—. ¿Qué es esa contestación? Ignoras todo lo que te enseñamos, ¿o cómo? Explícame por qué no entiendo.
«No sabía que mi rostro se podía ver tan pálido», pienso mirando a Archer y vuelvo a ignorar a sus padres.
—¡Deja de asustarte, me traerás arrugas! —lo reprendo.
La mamá del chico se desmaya y la verdad no comprendo nada.

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