Mitzy
Abro los ojos despertando en esta cama desconocida y chillo porque sigo en el físico de este chico raro.
—¡Te dije que esto no es un hotel! —grita el papá de Archer al entrar al cuarto de repente y luego reacciona—. ¿Y por qué tu novia está en el suelo?
—¿Yo? ¿Novia de esto? —Me miro—. Ni hablar, primero que se haga un cambio de look por completo.
Veo como Archer se levanta de la colchoneta que puso anoche, ya que sigue con mi cuerpo y me mira mal, pero no me contesta.
—Bueno, no era un sueño —opina la rubia más hermosa de este universo.
Claro, si yo estuviera en ese físico, ahora solo es alguien más.
¡Y es un chico!
Lo que me olvidé de aclarar...
—Más te vale que no me hayas estado mirando —aclaro sobre mi cuerpo.
—¿Por qué haría eso?
—Porque tu vida sexual debe ser nula.
—Eso no te compete y no soy un depravado, no iba a mirarte, quizás tú sí miraste mi monumento y seguro te quieres excusar por tu delito.
—¡¿Qué monumento?! —chillo, entonces observo al padre, que sigue escuchando toda nuestra conversación—. Hola, señor. —Sonrío de manera amplia.
—¿Señor? —dice el hombre y bufa—. Ya no entiendo a los jóvenes. —Se retira muy lentamente.
—Ya asustamos a mi papá —se lamenta Archer.
—Qué me importa tu viejo —exclamo molesta—. ¡Necesito mi cuerpo ahora!
—Hay que ir a la escuela y revisar ese espejo.
—¿Insistes con el espejo? No hay nada, mejor hablemos con tu profesor invisible.
Enarca una ceja.
—¿El profesor de gimnasia? Bueno, sí, pero recién vendrá a clases la semana que viene, dijo que se iría de viaje, es lo último que hablamos —explica el chico en mi cuerpo.
Me quedo tildada.
—¡¿Qué?! —Alzo la voz—. ¡¡No puedo esperar una semana!!
—Y mis padres no creerán lo de desamparada todos esos días —se lamenta otra vez.
—No soy desamparada, solo glamorosa.
—Me estresas. —Bufa—. Ya veo por qué dijeron que me detestarías, aunque nunca mencionaron que me caerías mal también, terrible. —Se ríe.
—¿Quiénes? —consulto intrigada.
—Mis amigos, ellos me contaron que eliges a un grupo seleccionado de personas para relacionarte.
—Pues tus amigos están equivocados, si te arreglaras mejor y te callaras un poco, quizás te consideraría como amante.
—Sabía que me habías mirado mientras no me daba cuenta —objeta sobre su cuerpo.
—¡No! —Alzo la voz.
No, pero sí he tenido la intención.
—Como sea. —Bufa—. Vamos a la escuela y revisemos ese espejo otra vez, luego decidiremos lo demás, mantengamos la calma.
Él lo dice porque está en un cuerpo glamoroso como el mío, pero al suyo le falta producción, no puedo salir así.
—Bien, pero me desharé de todo tu guardarropas y le pondré a este físico algo mucho mejor.
—¿Qué? —Queda impactado.
Excelente, esa es la actitud, yo mando y los demás obedecen.
Manos a la obra.

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