Archer
Camino por el pasillo de la escuela, lejos de las obsesiones de Mitzy y me dirijo a su aula. Hasta me recogió el pelo en una coleta porque estaba segura de que se lo iba a despeinar. Sin contar que nos tapamos los ojos para cambiarnos ¡Está loca! Aunque es cierto que resguarda nuestra intimidad, no puedes fijarte todo el tiempo. Como sea, debo aprenderme los nombres de sus conocidos mientras esté en su aula y averiguando sobre el espejo.
—Necesito un mapa —murmuro molesto, observando la libretita con las fotos llenas de corazones de esta chica, mientras me quedo sentado en aquel pupitre.
¿Por qué varias de sus cosas son rosas? Mitzy no desprende nada de ese color, debería ser un gris, hasta yo soy más rosa que ella.
—Hola, al ser más sexy de este universo —me susurran en el oído y giro la cara, me encuentro con un chico a centímetros del rostro.
Ay, mierda, me quiere besar. Este debe ser Dawson. No estoy interesado en experimentar, así que toma esto. Pongo la libreta en su cara y besa la hoja, reacciona sobresaltándose.
—¡¿Pero qué haces?! —se queja—. ¡¿Quieres que coma papel?!
—No sé, quizás es saludable. —Me río—. Lo lamento, fue gracioso.
Se queda perplejo, observándome.
—¿Te estás disculpando? —Se sonroja—. Vaya, nunca lo habías hecho. Pensé que tu orgullo no te dejaba hacer esas cosas.
Me quedo tildado un momento.
—Ah, sí —solo me limito a decir.
—¡¡Mitzy!! —Llega corriendo una chica hasta mí, la reconozco enseguida, es Lori, la que me pidió el autógrafo. No sabía que estaba en esta clase—. Te hice la tarea como me ordenaste —expresa avergonzada—. Perdóname si no completé el punto tres, es que no lo entendí —declara preocupada y hasta se cubre pensando que le voy a gritar o algo así.
Tomo despacio sus papeles y luego la miro.
—Eh, gracias, no te preocupes. —Sonrío.
No sé por qué, pero siento que tengo muchas miradas directo hacia mí, o sea siempre la gente me contempla, pero siento que es otro tipo de observación, tengo un escalofrío.
De repente Dawson grita:
—¡Dejen de babear por mi novia, degenerados, es mía! —Me agarra del brazo—. ¡¿Qué pretendes?! —me recrimina—. ¡¿Por qué los estás provocando?! —declara, señalando a los demás chicos en el curso.
—Qué machista —opino.
—¿Qué? —Se queda procesando lo que dije.
Me suelto.
—Que no es mi culpa lo que otros hagan, ni mucho menos soy de tu propiedad, cálmate —expreso indignado—. Además, me estás acosando. —Me levanto rápido de mi asiento—. Permiso.
Me dirijo a la puerta, pues si sigo aquí, le voy a cambiar toda la vida Mitzy y no es mi intención. Qué ella haga lo que quiera con ese loco. Me detengo en la salida del aula cuando me cruzo de repente con Ninbe, la chica gótica de la otra vez.
—Aparta, rosita —dice molesta y me empuja, para continuar su camino.
Como en la otra ocasión, la sigo con la vista. No sé qué me pasa con esta chica, la miro demasiado. Quizás me atrae, pero no puedo pensar en eso ahora. Primero porque tengo el cuerpo de Mitzy y segundo, si mal no recuerdo su amiga está enamorada de mí.
Como sea, continúo mi camino, veo a Glas en el pasillo y cuando noto que Dawson me sigue, corro hasta el castaño.
—¡Ah, tú, Mitzy te cae mal! —Recuerdo—. ¡Digo, yo te caigo mal! —me corrijo.
Glas me mira extrañado.
—¿Disculpa?
Lo empujo para caminar.
—Si te caigo mal, obvio no querrás besarme.
—¿Qué? —declara más confundido.
—¡Nada, tú camina y ayúdame a conseguir un mapa!
Huyo de Dawson, llevándome a Glas. Espero que Mitzy tenga mejor suerte que yo y encuentre el espejo sin tanto lío. Necesito volver pronto, y aunque ella sea la más desesperada por regresar, yo también ando impaciente. Mucho más ahora que me siento acosado.

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