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Mirada de Dragón Español

Ideas de caos

Ideas de caos

Aug 30, 2026

Jasir: Ha estado mejorando la cosa, supongo; llega más gente y hay noticias buenas, además de que aquellos que se volvieron niños se están recuperando rápido. Ahora, las personas que se supone que se iban a reunir con nosotros aquí no han llegado y no parece que lo vayan a hacer.
No pensé que mi antiguo trabajo como paladín dejara incómodos a los demás, menos a Gran Tempestad, al cual parece agradarle la situación; así que debe conocer a mi dragón. En realidad, a él parece que lo conocen todos por su temperamento y su forma de ser; y yo que pensaba que solo le tenía interés a Diamante de Fuego, el caliente de mi amigo. Puede que si le prestara más atención al Don… bueno, Infierno de Hielo demostró su valor hace años en combate, aunque yo no llegué a verlo en acción.
Dejándolo de lado, los hechiceros colocan las torres de vuelta en su respectivo lugar; dado que nadie entre los rebeldes sabía cómo apagarlas, solo las terminaron amontonando en el centro de las ciudades. Ha sido un espectáculo terrible de presenciar. Realmente, las personas más preparadas nunca se unen a los grupos rebeldes, aunque también tengan sus reservas.
Realmente, las personas más preparadas nunca se unen a los grupos rebeldes, aunque también tengan sus reservas.
—Ya deja de pensar y ponte a comer —me habla Shada, aburrida.
—Sí, gracias —le respondo rápido.
—Nadie se siente cómodo del todo con esta situación —menciona Camilo, molesto.
—De momento es mejor estar solo con quienes toleres —digo sin ánimos.
—Yo no tolero a nadie en este momento, en realidad; quiero golpear a todos hasta por lo que no han hecho —Shada casi susurra, aún más aburrida.
—Que no sea a mí —le responde Camilo, incómodo.
—Cambiando el tema, con la llegada del dragón hemos podido tener noticias recientes —hablo, igual que antes.
—Saber que todos los dragones están en las fronteras para impedir que nos invadan no me alivia —añade Shada, preocupada.
—No alivia a nadie —menciona Camilo, incómodo.
Es verdad; nunca me hubiera imaginado tal situación. Al menos no hemos perdido territorio; soy muy orgulloso sobre eso, como cualquier soldado. Solo espero que todo este desastre termine pronto.
Sé que es una fantasía; este desastre tomará años solucionarlo. Supongo que me consolaré sintiendo la brisa.
■■■ 
Leonardo: Veo calmado a Carlos, además de intrigado a Julius. Nos venimos a sentar cerca del negocio de sus padres; espero que vuelva a abrirlo cuando la ciudad se recupere.
—Así ha estado todo afuera —termina de hablar Julius con seriedad.
—Un poco menos caótico de lo esperado —comenta Carlos intentando abrir los ojos.
—Podemos comunicarnos con quienes están protegiendo a las personas primero; luego de consolidar una red de comunicación, deberíamos restablecer el comercio —comparto mis ideas pensativo.
—No creo que nadie quiera tocar esos grupejos, así que tendrán que volver a las ciudades o pueblos si quieren ayuda —señala Julius serio.
—Dudo que sea tan simple el asunto; no van a rendirse tan fácil en sus planes —menciona Carlos preocupado.
—Solo son gentuza, vagos e inútiles; los pocos con poder ya fueron derrotados —le recuerda Julius muy intrigado.
—Lo dices con mucha seguridad —le digo incrédulo.
—Durante años, y aun ahora, insisten con el uso de sus hechizos. Tienen como prioridad vaciar las ciudades, no importa a dónde los lleven después; no creo que dejar a los afectados ir de vuelta a las ciudades sea parte de sus acciones. Solo quieren destruir al imperio sin importar nada —nos explica Carlos molesto.
—Me parece un propósito inútil —comenta Julius confundido.
—Es demasiado para algo sin utilidad —hablo incrédulo.
—Esas personas solo odian por odiar; nada nunca está bien, al punto que entre ellos les es fácil canibalizarse —sigue Carlos molesto.
El cansancio que le produce la unión lo hace dormir mucho e igual habla con lucidez; nosotros no le entendemos nada, aunque jamás se ha equivocado con esas cosas. Julius se va a buscar a Camilo; es el único al que le gusta hablar.
Espero que Camilo tenga algo que añadir a esta conversación que sea más fácil de entender, o al menos espero que pueda darle sentido a todo esto. Destruir al imperio solo por destruirlo, en vez de gobernarlo o beneficiar a algún enemigo… Comprendo el querer quitar a un rey para poner a otro, o quitarle poder y tierras a alguien para dárselas a otra persona.
Es medio raro ver este lugar vacío, como no tener que cubrirme la cara para pasar desapercibido. No creo poder recordar todos los juegos de la infancia ni las escapadas de la juventud. Nuestra amistad es de las cosas que más valoro en la vida.
Es medio raro ver este lugar vacío, como no tener que cubrirme la cara para pasar desapercibido. No creo poder recordar todos los juegos de la infancia ni las escapadas de la juventud. Nuestra amistad es de las cosas que más valoro en la vida.
Jasir también ha venido con Julius; ellos dos mantienen cierta distancia con Carlos. Camilo está incómodo conmigo, mientras que Jasir me muestra respeto como el militar que es.
—Les gusta mucho este lugar —comenta Jasir con seriedad.
—Es de mi familia —le responde Carlos somnoliento.
—No entendí cuál es el tema de conversación —dice Camilo intrigado.
—No entienden cómo quienes hacen todo esto solo buscan la destrucción por la destrucción —le explica Carlos.
—No creo que esa gente lo vea de esa manera. Dicen buscar el cambio, aunque no parecen poder explicar cuál es el fin —habla Camilo con seriedad.
—Saben, pienso simplemente que es una situación salida de control; esperaban quitar al príncipe para colocarse ellos, solo que no pudieron —comenta Jasir con firmeza.
—Eso pensamos; Carlos dice que no —le explica Julius rápido.
—También pensamos que es lo correcto, tiene todo el sentido —añado.
—Camilo, por favor, cuéntanos la situación desde tu punto de vista —le habla Carlos con su sonrisita calmada.
—De más está decir que la emperatriz no tenía contentos a muchos, menos a los míos. Claro que muchas cosas venían de antes, aunque no fue hasta que todos esos discursos comenzaron a resonar que notamos la gran cantidad de descontento. No es mentira que aceptábamos muchas cosas como normales por no pensar que podía haber otra manera —nos cuenta Camilo, serio y pensativo.
—Sí, esa es la historia de muchos; de nosotros no, por culpa de Carlos y otros amigos —menciona Julius de forma analítica.
—No creo que sepan lo que se siente escuchar esos discursos, ver cómo se le iluminan los ojos al resto, cómo entre aplausos y gritos entre la masa te pierdes como persona siendo lo mismo que los otros, pensando en un “todos” sin lugar a pensar en ti. Toda esa energía, todos esos anhelos, toda esa fantasía —cuenta Camilo con seriedad.
—Creo que puedo entender la idea general, solo que a mí nunca me resultaron atractivos esos discursos —le dice Jasir frustrado.
—En política, la labia es indispensable; saber mover a las masas es una forma de poder e indispensable para mantener el orden —les comento serio.
Camilo se queda pensativo; los demás esperamos en un momento algo incómodo. Jasir se sienta en el suelo como esperando; Julius se sienta junto a Carlos, quien sigue acostado y luchando para abrir los ojos.
—El poder de la palabra es vital para esto; ahora tienen que entender que no hay un propósito complejo detrás de todo este desastre —añade Carlos calmado, rompiendo el silencio.
—Tienes ideas muy raras. ¿Realmente te parece que provocar una guerra civil y poner a hermanos contra hermanos sea para no obtener nada? —le cuestiona Camilo con seriedad.
—Para muchos, el caos es un objetivo; ver arder el mundo es un sueño para todos ellos. No son capaces de construir, por ende, buscan destruir —le responde Carlos con firmeza.
No creo que esto llegue a algo; son los mismos argumentos con distintas palabras. La cabeza no nos da para esto, no tiene sentido. Tanto daño, muertes, destrucción, robos, discusiones, odios… tanta maldad con el único fin de destruir por destruir.
■■■ 
Jasir: Gran Tempestad está muy convencido de lo que dice, pero no puede tener razón. En los grupejos hay algún líder que trata de usar al resto para su beneficio personal, sin éxito, pues nada de lo que intentan es funcional.
No puedes poner al que sea a cumplir cualquier función; muchas tareas requieren de entrenamiento y conocimientos.
Camilo insiste en hablar de eso con él; yo creo que mejor voy a ayudar con los molinos de agua, necesitan músculos para algunas reparaciones. Solo eran idiotas con talento para el engaño que se querían beneficiar de ponerse a sí mismos en el poder; no lo lograron.
El consejero Rio Leal dirige las reparaciones siguiendo unos manuales que encontró. Por suerte, está llegando mucha gente hábil a la ciudad.
—¿Y esa cara de confusión? —me aborda Lisa, confusa de pronto.
—No es nada importante —le respondo con seriedad.
—No te creo —me dice aún intrigada.
—Solo dudas por una charla más extraña que muchas otras —le comento enseguida.
Parece que insistirá con sus preguntas; simplemente no creo tener respuestas a las creencias de Gran Tempestad. Un par de horas trabajando despejan la mente por ratos; estos molinos facilitan muchas cosas y, con la falta de personal que hay, sin duda nos servirán mucho.
Desde que me uní al ejército, he luchado por el imperio; me niego a creer que tanto daño fue solo por el disfrute de sádicos.
—Parece que has sido víctima de la teoría del caos de Arata Carlos —me habla el consejero con picardía de la nada.
—¿Quieres aprovechar el descanso para hablar de esa tontería? —le pregunto molesto.
—Es más interesante de lo que parece y, cuando lo piensas, tiene parte de verdad. No se puede negar la lucha de intereses, pues es clave; ahora, tampoco se puede negar cómo muchos sembraron el caos —me comenta fascinado. La sonrisa que tiene lo delata.
Me siento en el suelo cerca de algunos materiales; él se queda de pie, con su mente más en sus ideas que conmigo. El resto no entiende el tema y toman distancia para sus cosas.
—Entendemos que caos por caos no tiene sentido, mientras que el caos para debilitar al imperio tiene todo el sentido. Lo que me parece que Carlos no ve es cómo entre competidores se atacaron con caos —. El tema lo tiene fascinado.
—No veo motivo para hablar de este tema. Ha quedado claro que intentaron algo más grande de lo que podían manejar y todo se salió de control —le repito serio.
—Te equivocas. Podían manejarlo, estuvieron a un pelo de rana de lograrlo; más entiende, los intereses personales se pusieron por encima del objetivo común —cómo le brillan los ojos de la emoción.
—No creerás en el caos, aunque te fascina. Me parece muy raro —le digo serio.
—Cosas de los loquitos que vamos de eruditos por la vida. Nos fascina la mente humana y sus posibilidades. Para Carlos es fácil creer en el caos, pues le cuesta creer en la falta de criterio de las personas —se calmó un poco, pero sigue con ese aire encima.
Eso sí lo puedo entender: culpar al deseo del mal antes que a la ingenuidad de las personas. Demasiadas cosas fantasiosas que muchos creyeron como niños pequeños, quienes nunca se detuvieron a pensar en nada.
■■■
Brayan: Todos prefirieron trabajar y fingir que no estaba hablando para no sufrir dolor de cabeza. El propio Jasir no deseó intentar ahondar en las ideas de Carlos; no lo pude culpar, aunque solo una parte de esto se le podía atribuir.
Ahora querían calma, disfrutar del viento que soplaba, ir sin prisas, reunirse con los amigos a comer… las cosas simples. Claro, también querían superar las pérdidas y tratar de comprender sus alcances.
Yo creí que terminaría mi trabajo por aquel día; no tenía ánimos de ir a la biblioteca ni me sentía tan cansado como para ir a dormir o comer. Supongo que decidí dar un pequeño paseo por las calles vacías; disfrutar el silencio fue algo que nunca imaginé, pues solían molestarme mucho esas horas de estudio donde solo me acompañaban mis pensamientos.
Los colores del crepúsculo eran tan hermosos; en ocasiones se le podía olvidar a uno apreciarlo. Hasta el olor de la ciudad había cambiado; cambió cuando comenzó el caos, cambió cuando nos encerraron, y volvió a cambiar cuando nos liberaron.
No solo el olor, también los sonidos cambiaron, tanto como las vistas; fue impresionante cómo todo eso se quedó en mi memoria. El calor del combate entre los ataques y las armas, el frío de la celda y el metal aprisionándome, las sábanas cubriéndome mientras me recuperaba del malestar de la división… la división… cómo pude olvidarme de pensar sobre eso. Tener la mente en dos lugares al mismo tiempo, aunque en mi caso con casi la misma perspectiva de la situación, negativa por completo… fue suerte que conservamos a Carlos cerca.
Ya encendían las farolas; quizá el paseo ya fue suficiente por ese día, no fuera a ser que mi encanto se preocupara de más. Sería interesante, como siempre, compartirle mis reflexiones de aquel día.


brillythpacheco1005
Lusemi100

Creator

Está debe ser de las obras más directas que tengo, no deja lugar a las teorías como otras que les iré trayendo de a poco

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