Archer
La mamá de Glas ha sido muy amable al darme ropa floja. Se sorprendió al verme con la de su hijo, pero no se enojó ni nada. Calculo que mi amigo estaba haciendo un mundo de una gota de agua. La señora me recuerda a mi madre, aunque la mía es muy cambiante con respecto a muchos temas.
En este nuevo día, salimos con Glas desde su casa y nos dirigimos a la escuela. Él me mira con cara de pocos amigos, pero lo ignoro. Corrección, tiene como tres gestos hacia mí, el enojado, el confundido y el avergonzado. Este último no lo comprendo, porque a veces no hago nada para que se sonroje, pero como soy despistado no le doy muchas vueltas al asunto.
—Bueno, me iré a mi clase, espero que no me pidas venir a casa nunca más —aclara.
—Faltan unos días para que venga el profesor, tengo que pasar todo el fin de semana encima, ¿no puedes esperar? —le suplico y luego agrego—: Tus padres no negaron nada.
Bufa.
—Bien, cuando tengamos gimnasia te vas. Ni idea por qué pones ese día, pero si te hace desistir, tendré que aceptarlo.
—¡Gracias! —Lo abrazo y se aparta—. Lo siento, soy muy afectuoso, digo afectuosa. —Me río.
—Con Dawson no hiciste lo mismo.
—Pero Dawson me quiere abrazar con otros sentidos —expreso con desagrado.
—Eh... —Hace una pausa—. Bueno, como sea, me voy.
Se retira corriendo, acto seguido sigo mi camino hasta el aula de este cuerpo, pero me detengo en el patio cuando veo a Blue sentado en unas escaleras y llorando. Doy un paso para acercarme, entonces recuerdo que soy Mitzy, así que me detengo, aunque luego reacciono y no me importa. Me aproximo hasta él y me paro en frente.
—¿Por qué lloras? —consulto.
—Archer... hizo... —Se refriega los ojos y alza la vista, cuando me ve, sus mejillas se vuelven rojas, entonces se limpia más rápido la cara—. Mitzy, yo...
—¿Qué te hizo Archer? —Frunzo el ceño.
Se levanta del escalón, alarmado.
—Eh, uh, nada, qué vergüenza —expresa nervioso—. No quiero entrar al aula. —Baja la vista, triste.
—¿Ya llegó a clases?
—No, aún no. —Alza la vista—. Me gusta tu nuevo look —susurra.
Sonrío.
—Gracias. —Me giro—. Que estés bien.
—¿A... ¿A dónde vas?
—A hablar con mi yo malvado —digo fríamente.
—¿Eh?
Expresa algo más, pero no lo escucho, ya que avanzo a paso veloz. Llego a la entrada y veo a Mitzy por fin llegar. Camino con prepotencia y furioso hasta mi cuerpo.
—No sé qué le hiciste a Blue, pero me las vas a pagar.
—Ay, el hermano mayor vino a proteger al nene —se burla.
Camino rápido y me acerco a mi rostro, tomo los hombros y le doy un rodillazo en la entrepierna. Sí, acabo de golpear mis propias bolas, pero a la que le duele es a otra. Luego me aproximo al oído para susurrarle.
—¿Viste? Así es como se siente.
—Ay —expresa y se cae al suelo por el dolor.
—Ahora te lo pensarás dos veces antes de meterte con Blue.

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