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Mirada de Dragón Español

Viaje fuera

Viaje fuera

Sep 10, 2026

Leonardo: Las buenas noticias son que Carlos y Vanesa ya están mejor, aunque tomó semanas de recuperación tras el proceso de unión, para colmo les falta unirse con una tercera parte. Supongo que ya es ganancia seguir vivos tras pasar con ese proceso tan peligroso. 
Hemos estado preparándonos para ir a otra ciudad donde unos amigos; la mala noticia es que los ánimos de la mayoría siguen por el suelo.
Mis propios ánimos no están mejor; aunque estos días me han servido para poder hacer el duelo a mi madre, tengo tanto en qué pensar que siento que todo es más de lo manejable para mí. Lamento las malas decisiones de mi madre y odio cómo me traicionó, porque es la única manera en la que puedo llamar a esos actos. Sin embargo no puedo negar mis propios errores y los errores de mis hermanos; fuimos soberbios. 
Me cuesta creer cómo Zaina le creyó en ese trato a mi madre, aunque tampoco me sorprende que buscara una manera de cambiar la situación. Ya nada de eso tendría importancia para las circunstancias actuales, mas para mí la tiene y la tendrá.
—Ya terminé de empacar lo necesario —me habla Zaina.
 —Bien… espero poder ayudar a resolver, al menos en parte, el problema en las fronteras —le comento con seriedad.
—¿Aún no estás bien? —me cuestiona preocupada.
—No. No creo que pueda estar bien en mucho tiempo —le respondo serio.
—Estuvimos a punto de perder todo; cada quien tomó sus decisiones y nos equivocamos mucho —comenta ella, molesta.
—Eso es verdad. Igual no deja de molestarme mis decisiones, pues fui yo quien nos dejó expuestos y permitió que nos capturaran —expongo fastidiado.
—Parecía una buena idea aceptar esa reunión con ellos; eran una facción con mucho poder y solo lo perdieron porque se confiaron. Nadie esperaba que nos secuestraran y nadie nos encontró. Meses después, los poderes de Infierno de Hielo y Diamante de Fuego destrozaron la ciudad, así que todos escaparon como pudieron y nadie les perdonó esos errores —repasa Zaina los hechos, pensativa.
—De parte y parte fue una mala experiencia —recuerdo incómodo.
—Fue horrible estar en esa celda y he tenido algunas pesadillas de ese lugar… hay que hacer las cárceles más cómodas —comenta ella, frustrada.
No es cómodo para nada estar atado a una pared con grilletes medio oxidados sin poder moverse. Lo peor era ver a Carlos semiinconsciente, aún tratando de liberarse, furioso al ver frente a él cómo tenían a su esposa colgada de cadenas, desnuda, temblando de frío… Admito que me alegro de saber cómo los mataron; poco me parece. Me dan ganas de haberlos encerrado en peores condiciones por hacernos eso. 
No soy compasivo, soy rencoroso y eso junto a mi orgullo me han causado problemas. 
Nos echaban agua fría solo para reírse; nada de gracia me hacia ver cómo Zaina temblaba al punto de escuchar sus dientes sonar, hasta que Vanesa encendía su cabello, dándoles un leve alivio tanto a sí misma como a Zaina y Dayana. Ese calor no nos alcanzaba a nosotros; Carlos y Brayan le tienen resistencia, pero de los tres yo la pasé peor con la temperatura. Era un mal momento para tener otro poder elemental.
—Vámonos ya con los otros —me habla Zaina de forma calmada.
—Bien —respondo calmado.
No vamos a llevar tanto equipaje, en especial porque no nos quedan demasiadas cosas; apenas un par de maletas. Es una suerte que no encontraran los papeles más importantes; documentos delicados tanto para la familia como el imperio.
■■■
Brayan: Todos llevamos unas pocas maletas o mochilas. Mi encanto se quedó con amigos de confianza por el embarazo, sobre todo Akapana como de costumbre, y yo siempre seguí haciendo mi trabajo.
—Acá siempre hacía mucho viento —comentó Carlos tranquilo.
—La vista era mejor cuando no estaba todo hecho pedazos por ti, aunque eso no fue tu culpa —añadió Julius jocoso.
Julius vino con otros dos dragones y estuvieron hablando de distintos temas casuales; eran más amigos de Carlos y Vanesa. Los comentarios curiosos fueron acerca de cómo Carlos siempre había sido un rebelde a las normas mientras era leal al príncipe; esas reglas estaban mal y Leonardo era su mejor amigo.
Fuimos un grupo pequeño y, con los dragones como transporte y escoltas, no debimos tener inconvenientes de ningún tipo… fue un viaje de unas horas hasta un lugar con electricidad.
—Ya vienen Leonardo y Zaina —señaló Carlos alegre.
—Nunca me pareció correcto que los llamaras sin sus títulos —mencionó Julius incómodo.
—Ahora mismo ni ellos estaban seguros de poder portar esos honorativos —dijo Vanesa seria, mientras se tapaba un poco la boca con una mano.
—Ya lo he dicho muchas veces: el Imperio no va a caer y la familia imperial tampoco —recordó Carlos a todos con una gran sonrisa, mientras se ponía de pie.
Aún estaban algo lejos, así que no hubo forma de que nos escucharan ni nosotros a ellos, aunque venían callados. Los dragones liberaron sus formas dragoneas en las cuales nos llevarían; Julius era un dragón de viento, más cómodo que viajar en Vanesa, que era de fuego, o en Carlos, el cual, de forma intencional, solía bajar mucho la temperatura solo por molestar.
—La ciudad desde arriba es bonita; me sigue molestando la imagen de verla alejarse. Nunca me había gustado salir, sin importar el motivo —mencionó Carlos aburrido.
—Tómalo como un paseo —le dijo Leonardo calmado.
—Tras todo lo que ha pasado, tampoco me agrada mucho la idea de salir; no obstante, me alegra poder ir a reunirnos con amigos y la familia —mencionó Zaina tranquila.
—No todos se dejaron llevar por la codicia ni tampoco por el miedo —me expresé agradecido.
—Es bueno saber que la mayor parte del Imperio se logró recuperar rápido del desastre, lo cual al final facilitará retornar a cierta normalidad por mucho que cambiaran las cosas —habló Vanesa tranquila.
Ahora que habían terminado de unirse, una buena parte de sus personalidades había regresado también. Ambos estaban más animados y alegres; no eran los únicos, el propio príncipe lucía muy optimista, al contrario de su derrotismo en su estado de separación.
Tengo que darme el tiempo de escribir una tesis detallada para justificar la prohibición permanente de esos hechizos y la persecución de cualquier que intente seguir enseñando esas prácticas experimentales. 
Del suelo al aire, dentro de la forma del dragón, el paisaje se volvió espectacular; pese a todo, era una gran vista que permitía determinar con precisión los daños a la ciudad. De no estar muertos, nuestros captores habrían tenido una enorme deuda, pues fueron ellos quienes provocaron esto; Carlos y Vanesa solo fueron sus víctimas… aunque no sabría decir si quienes sufrieron su ira descontrolada pensarían lo mismo. Por lo contado, eso fue parte de la razón de su cruel castigo, el cual consideré salvaje, aunque no negué que fue merecido.
—Será un buen viaje, aunque larguito para mi gusto —mencionó Carlos contento.
—Ya estás pensando en los lugares donde vas a ir a comer —le dijo el príncipe jocoso.
—Tengo rato sin probar los platos locales, es lo menos para buscar normalidad —le respondió Carlos entre risas.
—Me alegró ver con mis propios ojos cómo el mundo no se había detenido. En la ciudad nos quedamos muy pocos, con poco equipo e incomunicados; al despertar, pensamos lo peor —lo mencioné pensativo.
—No los culpo. La lista de problemas no ha sido corta en todo este tiempo, de modo que el pesimismo fue la norma. Tenemos más trabajo que nunca en las fronteras, entre los que huyen y los vecinos que buscan un pedazo de territorio —añadió Julius serio.
—Con algo de suerte, eso último lo vamos a poder solucionar más pronto que tarde —mencionó Carlos calmado. Estaba acostado mirando hacia el cielo.
Esperamos que tuviera razón como tantas otras veces; necesitábamos dejar ese problema externo para concentrarnos en el problema interno. En menos de cinco años se había creado tanto caos que, a pesar de todo lo que ya se solucionó, tomaría años resolver lo que faltaba.
■■■
Carlos: Pasamos la tarde y la noche de viaje. Hablamos mucho y pensamos poco, o eso me pareció, mientras observé el cielo pasar de despejado a lleno de nubes, de luminoso a oscuro, con tanto detalle como no lo hacía hace tanto tiempo.
Vanesa estuvo sentada a mi lado, intrigada por mis pensamientos y nada extrañada por mis palabras; en ese entonces, con más recuerdos junto a nuestros poderes, se sentía tranquila, aunque no menos desconfiada que antes.
Los amigos nos contaron muchas cosas, en especial los ataques en las fronteras, problemática de siempre; por suerte, muchos paladines nunca nos abandonaron a pesar de su propia situación… Jasir no hacía mucho se sinceró conmigo sobre lo que le pasó. Su anterior arma, su hacha, se la cedió a un colega mientras él intentaba hacer razonar a su gente en un pueblo mediano. No tenían tantas dificultades como otros lugares, pero la falta de las riquezas en comparación con otros les bastó.
Incapaces de ver lo que sí tenían, solo vieron lo que no, por lo que me contó que, junto a otros, trataron mucho de hacerles ver la manipulación como el engaño de aquellas palabras. Los alentaban a no pagar impuestos y a exigir recursos del Imperio para mejorar cosas que, de hecho, ellos mismos hubieran podido resolver sin ayuda externa.
En vez de permitir buscar soluciones, se dejaron llevar para buscar más caos; se fueron de la zona protegida de los hechizos, volviéndose presa de ellos. Se fueron pensando en ir a la capital a exigir los recursos y llevar sus quejas, las fundamentadas y las que no, solo para ir de a uno sufriendo las consecuencias de la ira, la desconfianza, la envidia y el egoísmo creado por sus efectos.
Mis padres, a pesar de resistirse, fueron víctimas de ello, incluso estando dentro de la barrera de la ciudad. Pensar que esas personas se expusieron por completo a ellos debió ser horrible de ver para Jasir y los suyos pese a su forma de disimular. Como soldados, estaban entrenados y llevaban protecciones personales contra los hechizos; el resto no. El resto contaba con las barreras, las cuales abandonaron.
Sin la protección, comenzaron las disputas, los gritos y los regaños sin sentido. La personalidad cambiaba, volviéndose agresiva; cada hechizo llamaba en su propia dirección, por ende, cada persona terminaba queriendo ir a un lugar diferente: buscaban el hechizo que más les afectara.
Podría haber reído sin parar por días solo de pensar en las caras de los instigadores; pobres tontos, destruyeron sus comunidades para no obtener nada. Lo que les hubieran prometido no se los iban a cumplir si no llevaban a las personas a la ciudad; un plan perfecto, pues era obvio que no podrían cumplir.
El propósito final era hacer que todas esas personas abandonaran sus trabajos, destruir las cadenas de suministro para perjuicio de las ciudades y dejar lugares habitables sin sus dueños para que otros los tomaran, cambiando así a los terratenientes legítimos por unos fraudulentos. No eran los sujetos más agradables y muchos cometerían abusos afianzados en su poder; robar estaba mal y nunca dejaría de estar mal. Lo ridículo era que ya varios de esos terratenientes estaban siendo investigados; a Leonardo no le convenía que siguieran cometiendo esos abusos, aunque su madre se dejó convencer de apoyarlos para conseguir la continuidad de las cosas.
Realmente fue lamentable cómo se dejó convencer de que “nada debe cambiar” para conservar el poder de la familia imperial. La realidad era que sí debíamos cambiar; puede que una parte del poder de la familia se perdiera, no obstante, eso nos permitiría conservar al Imperio.
Sobre Jasir, entendí su frustración; toda su gente estaba dispersa, peleada por tonterías, y buscarlos para reconciliarlos no sería una tarea sencilla. El poder de esos hechizos nos había hecho mal por varias generaciones, por eso las ciudades están protegidas, y seguiría así hasta que acabáramos con el último que poseyera ese conocimiento.
No puedo entender como fue en el estos últimos años que lograron usarlos para golpear tan fuerte al imperio. 
Muchos pueblos quedaron abandonados, una parte por mi culpa; quizá nunca volverían a ser lo que eran y nunca habría algo mejor en esos sitios. No podíamos quedarnos lamentándonos; debíamos seguir adelante, debíamos encontrar cómo ser más grandes que antes.
De no haber tenido el problema de las fronteras, varios amigos hubieran podido hacerse cargo de mi poder y no habría habido un dragón que atacara. ¿Y me tenía que pasar a mí? No era el más poderoso, pero sí el que menos soportaba esos hechizos; sus vocecitas me sacaban de quicio por lo de mis padres. No lo podía evitar de forma normal, y fuera de mí, como aquella noche, fue peor todavía…
No me podía creer que le conté a Brayan y a Jasir lo que hice esa noche, mi mayor secreto. Nunca se lo dije a Vanesa; a Leonardo sí, tenía que decírselo a alguien.
Todo el que usó esos hechizos fue mi enemigo; todo el que creó caos fue mi enemigo. Nunca los traté como rivales, porque no lo eran, no lo son y no lo serán.

brillythpacheco1005
Lusemi100

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No considero tener que explicar cada detalle del tema de la división pues es magia, si daré elementos dentro de lo que se considera magia blanda

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