No entendía cómo pasó todo esto. Suponía que la verdad saldría tarde o temprano, pero no pensé que sería así. Siempre pensé que, cuando pasara esto, podría explicarme, pero acabo de ver que me equivoqué. Genuinamente entendía su odio; yo había sido quien los encerró, al fin y al cabo.
No podía dejar de pensar en todo. Ya tenía días caminando por el bosque sin dormir nada. ¿Debería volver? Tal vez podría intentar explicarme, pero dudo mucho que funcione.
Estaba completamente absorto en mis pensamientos cuando sentí algo fuera de lo común. Había una energía extraña, y eso es raro; la energía que tienen los Antihumanos se parece bastante entre sí. Esta energía era ajena, no se sentía a nada que yo recordara.
Entonces materialicé la luz en forma de vara y me puse a la defensiva. Mi Criatura también se preparó para atacar. Estaba esperando un ataque sorpresivo; me imaginaba que era una represalia. En lugar de eso, un portal circular se abrió enfrente mío. De él salió un tipo bastante alto, con un suéter delgado de color blanco.
Esto es muy raro; que alguien salga de portales es un poder muy poco común entre los Antihumanos.
-¿Quién eres?- pregunté, encarándolo con la vara.
-Hey, cálmate, solo quiero hablar, te lo juro- respondió bastante nervioso.
Tenía un acento Norvellano muy marcado. Sumando lo nervioso que estaba, se notaba que sabía perfectamente que yo era el Antihumano más poderoso. No me calmaba mucho; por lo que escuchaba, su corazón y respiración iban muy rápidos. Podía o mentir o estar de verdad asustado.
-Escucha- bajó la mirada un poco; se notaba que estaba midiendo cada palabra-, entiendo que no es normal que un tipo salga de un portal de la nada.
Respiró muy hondo, como calmándose. Entonces decidí hablar.
-Si no vas a hacer nada y supuestamente eres inofensivo, dime quién eres o explica qué haces aquí-
El tipo se tardó en contestar. Estaba sudando demasiado, miraba a todos lados y no se quedaba quieto.
-Me llamo Artyom Rontinve, soy de otra realidad-
¿Otra realidad? ¿De qué rayos estaba hablando? Y noté que Artyom se había dado cuenta de que no tenía ni idea de lo que decía.
-Me imagino que no sabes a qué me refiero con otra realidad. Déjame explicarte: estamos en un Omniverso. Es algo donde cada decisión que tomemos o cosa que imaginemos exis...-
En ese momento lo interrumpí:
-¿De verdad esperas que me crea ese cuento de niños? Es la cosa más estúpida que he escuchado en mi vida-
-Oye, entiendo que no creas. Sé que suena muy fantasioso, pero estoy diciendo la verdad. Yo quiero hacer algo bueno, quiero proteger las realidades desprotegidas por la I.O.S.R.-
-¿A qué te refieres con la I.O.S.R.?-
Artyom se quedó callado. Susurró:
-Cierto, se me olvidó decirle eso-
Se quedó pensando un buen rato, tanto que bajé mi vara. No se veía como una gran amenaza.
-Okey, te lo explicaré lo más rápido posible. La I.O.S.R., o también llamada Instituto Omniversal de Salvación de Realidades, es la organización que se encarga de poner un orden, pero simplemente no da abasto. Entonces, para solucionarlo, estoy haciendo un equipo, y por eso estoy buscando miembros como tú, Soma-
En ese instante lo detuve. ¿Cómo sabe mi nombre? Yo en ningún momento se lo dije.
-Explícame en este instante cómo sabes mi nombre si no quieres ser reducido a cenizas-
En ese momento mi criatura dejó de ser invisible, creció lo más grande que podía y preparó su rayo, y volví a preparar mi bastón.
-Ey, amigo, cálmate, por favor. Llevo bastante tiempo espiándote, lo admito, y sé que eso suena peor, pero tú eres un buen candidato. Eres bastante poderoso y yo ocupo a alguien como tú-
Calmé a la criatura en ese momento. ¿A qué se refiere con alguien como yo? ¿Tan siquiera sabía lo que había hecho?
-Si me estuviste vigilando, sabes por qué yo no soy un buen candidato. Supongo que sabes lo que hice-
Artyom se relajó cuando calmé a la criatura y se veía bastante decidido en convencerme de que me uniera a él.
-Sí, sé lo que hiciste. Es justo por eso por lo que me parece que eres el mejor candidato. Hiciste cosas horribles para proteger a los tuyos, intentas solucionar errores que no eran tuyos. Entonces, ¿qué dices?-
Me sorprendió lo que dijo. Genuinamente sabía cosas de mí. Normalmente me preocuparía eso, pero aun con mis errores me consideraba el mejor candidato. Es algo muy raro, pero igualmente
-¿Cuál es tu plan, Artyom? Te escucho-
Él se vio muy encantado por lo que dije.
-Mi plan es hacer un grupo para proteger al menos un sector desprotegido del Omniverso y ocupo miembros con poderes, porque yo no tengo y hay es demasiado necesario tener capacidades únicas en el Omniverso entonces... ¿Que opinas?-
Su plan sonaba algo loco, pero quería hacer lo correcto. Supongo que vale la pena. Además, sinceramente quiero desaparecer de aquí y, si al menos voy a ayudar a gente, supongo que no tengo nada que perder.
Desaparecí mi vara para demostrar confianza.
-Está bien, Artyom, acepto-
Le ofrecí darle la mano y él aceptó gustosamente. Entonces él dijo:
-Créeme, Soma, no te arrepentirás de nada… al menos eso espero-

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