Súplica de un enfermo grave
“Señor, no me reprendas por tu enojo
ni me castigues por tu indignación.
Ten piedad de mí, porque me faltan las fuerzas;
sáname, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma está atormentada,
y tú, Señor, ¿hasta cuándo…?
Vuélvete, Señor, rescata mi vida,
sálvame por tu misericordia,
porque en la muerte nadie se acuerda de ti,
¿y quién podrá alabarte en el Abismo?
Estoy agotado de tanto gemir:
cada noche empapo mi lecho con llanto,
inundo de lágrimas mi cama.
Mis ojos están extenuados por el pesar
y envejecidos a causa de la opresión.”
Salmo 6

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