Nyanja, un poblado entre los cerros, ni muy grande como para ser llamado una ciudad, pero tampoco se trata de un pueblo más del montón el cual deba ser subestimado. Aquí yace el lugar donde la magia tradicional y las viejas costumbres no se han perdido, se puede tener una buena vida a base de los productos naturales hechos a mano por los mismos pobladores o con lo importado gracias a sus conexiones marítimas. Su comunidad también es conocida por preservar la creencia de grandes entidades guardianas que velan por la seguridad del pueblo a quienes les agradecen en sus propios festivales.
Un lugar muy acogedor que te recibirá con los brazos abiertos, lleno de buena comida, fiestas acompañadas de música y bailes tradicionales, además de ser el sitio perfecto para conocer el mundo en una vista hacía el pasado en tiempos donde lo moderno y novedoso ha opacado a lo tradicional y lo conocido.
Aunque ciertamente sea muy rico en historia y cultura se ha quedado bastante atrás en cuanto a los avances mágicos. Si, aun la magia tradicional es la utilizada por sus habitantes, pero por la lejanía con otras ciudades o poblados les ha impedido recibir los conocimientos y usos de la magia moderna, sumado al hecho de que la gente no posee un gran potencial mágico, de todos modos, no sería muy bien aprovechada, es por eso que algunos deciden mudarse y tener mejores oportunidades fuera de su tierra natal.
Ese no fue el caso de Steindór Osowa, quien llegó a Nyanja buscando una vida más tranquila donde pudiese formar una familia junto a su esposa Daryna. Steindór era alguien carismático, aun teniendo un sentido del humor bastante extraño, lograba cautivar a quienes tuviese a su alrededor, como lo consiguió al enamorar a la joven Daryna en su momento, ella por su lado es de un carácter fuerte tanto física como mentalmente, siendo muy dedicada y algo reservada llegando a lo misteriosa a ojos de algunos.
Las habilidades del señor Osowa no se limitaban solo a lo social, puesto a que era alguien sumamente inteligente habiendo seguido el camino de las ciencias políticas como su centro de estudio. Fue así que de poco en poco se fue no solo ganando un lugar como uno más del pueblo, sino también alguien activamente dentro de la política.
Pasado el tiempo, y de que algunos familiares hayan decidido mudarse junto a la pareja a Nyanja, es que Steindór se ganó el puesto como gobernador del pueblo, guiando con sabiduría y haciendo mejoras en aquel lugar que rápidamente se volvió su hogar. Ahora vive junto a su amada esposa a la espera de su primogénito, orgulloso de lo que ha conseguido y decidido en velar por la seguridad de Nyanja.
De por si era un lugar próspero con lo que ya tenían, pero con la llegada de Steindór y su familia no solo gozaban de abundancia, sino que también se había vuelto más vivaz gracias a su presencia.

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