La secta en el murim estaba en llamas. Mu Sheng, el líder de la secta, se encontraba en el centro del patio, rodeado de cadáveres y escombros. Dos figuras se acercaron al él, sonriendo con desprecio.
"¿Así que este es el gran Mu Sheng?", dijo uno de ellos. "No eres tan poderoso como pensé".
Mu Sheng se puso de pie, su rostro lleno de determinación. "No importa lo que hagan, nunca podrán destruir el legado de nuestra secta".
Los dos hombres se rieron y se lanzaron sobre Mu Sheng. La batalla fue intensa, pero Mu Sheng no era rival para los dos poderosos guerreros. Finalmente, cayó al suelo, herido de muerte.
"¿Por qué...?", susurro Mu Sheng.
"Porque eres débil", respondió uno de ellos. "Y porque eres un obstáculo".
Mu Sheng cerro los ojos, recordando su vida y todo lo que había logrado. Se despidió de la vida, deseando que si hubiera otra vida, la viviría al maximo sin arrepentirse de nada.
Y entonces, todo se volvió negro.
En la infinita oscuridad, Mu Sheng escucho una voz, "¡Es un niño!", exclamó una mujer.
~Un tiempo despues
La habitación estaba bañada en la cálida luz del atardecer, que se filtraba a través de la ventana y proyectaba sombras danzantes en las paredes. Mu Feng, un hombre de mediana edad con una barba bien cuidada, se sentaba en una silla de madera, con un libro antiguo abierto en su regazo. Su hijo, Mu Sheng, un niño de cinco años con ojos brillantes y curiosos, se acurrucaba a su lado, escuchando con atención las historias que su padre le contaba.
"...y así, el gran coleccionista derrotó al dragón y salvó al reino", concluyó Mu Feng, cerrando el libro con un suspiro de satisfacción.
Mu Sheng miró a su padre con ojos soñadores. "Papa, ¿qué son los Coleccionistas?", preguntó, su voz llena de curiosidad.
Mu Feng sonrió, y una chispa de orgullo se encendió en sus ojos. "Los coleccionistas son personas muy fuertes, hijo", explicó. "Cazan monstruos y nos protegen a nosotros, las personas corrientes. Son héroes, en el verdadero sentido de la palabra".
Mu Sheng se quedó en silencio, su rostro pensativo. Mu Feng lo observó, sorprendido por la seriedad de su hijo. La mayoría de los niños de su edad se ilusionaban con la idea de ser coleccionistas, pero Mu Sheng parecía... diferente.
Mientras Mu Feng lo miraba, Mu Sheng se sumergió en sus propios pensamientos. "Ya han pasado cinco años desde que me reencarné en este mundo", pensó para sí mismo. "Mi padre se llama Mu Feng, un herrero local. Mi madre murió al darme a luz. En este mundo, hay personas llamadas coleccionistas, que cazan monstruos y nos protegen a nosotros, las personas corrientes".
La mente de Mu Sheng se llenó de recuerdos y conocimientos que había acumulado en los últimos cinco años. Sabía que todas las personas de este mundo a los 15 años despiertan un arma u objeto elemental. Algunos tienen objetos para la vida cotidiana, mientras que otros tienen armas con las que pueden derrotar monstruos.
Y luego estaban los tatuajes. Cada monstruo, dependiendo de su nivel, tiene un color de tatuaje. Al matar a estos monstruos, puedes obtener su tatuaje. Solo puedes tener ocho tatuajes, y hay ciertos estándares para ello.
Mu Sheng sabía que había mucho más que aprender sobre este mundo, pero estaba decidido a descubrirlo todo. La semilla de la determinación había sido plantada en su corazón, y nada podría detenerlo.
La historia sigue a Mu Sheng, un joven que reencarnó en un nuevo mundo después de ser asesinado en su vida anterior. En este nuevo mundo, las personas pueden adquirir poderes y habilidades al matar monstruos y obtener tatuajes. Mu Sheng busca proteger todo lo que tenga en esta nueva vida, mientras también descubre más sobre este nuevo mundo y su lugar en él. A medida que crece, Mu Sheng se convierte en un joven habilidoso y decidido, con un secreto que no puede compartir con nadie: es un reencarnado con recuerdos de su vida anterior.
Comments (0)
See all