Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

Mirada de Dragón

Ciudad del silencio

Ciudad del silencio

May 22, 2026

Niño: Desde que recuerdo he jugado en las terrazas donde se cultiva café y demás, aunque sé que tendré problemas molestarla se me es inevitable. Muchas tardes se duerme entre estas plantas y como no es raro salté yo sobre ella, ambos somos albinos, como todo dragón, aunque en nosotros lo mínimamente amenazante eran y son nuestras pupilas rayadas, en sus ojos verdes y mis ojos rojos, lo normal. Cuando se le paso el susto se vio molesta, pero sé cómo alegrarla, mi forma dragonea hecha de mi energía que es blanca al rodear mi cuerpo, de edad infante, con una lisa superficie logré que mida tres metros de largo, y esa también es la envergadura de mis alas. Al volar sobre mi lomo disfruta de la vista y la rabia se le pasa siempre.
Han estado pasando muchas cosas en todos lados, aunque ahora solo veo cómo se va la noche y llega el día, ha sido mi rutina. La vista aérea de Monte Alto parece salida de una pintura. Los diversos niveles de las mismas producto de la gran altura de la montaña donde está, según mis padres fue elegida por la fuente de agua manantial de la cima.
Ahora estoy quedándome en una choza de piedra y techo de paja, porque quiero, cerca de los cultivos. Por la mañana me gusta ir a los graneros a buscar granos de café y molerlo yo mismo, este lindo molinillo de madera castaño oscuro me lo regalaron mis abuelos... me gusta el café caliente desde que recuerdo, así como estar silbando. Cualquiera viéndome con este cuerpo pequeño y delgado debe pensar que no debería tomarlo negro.
—El cielo está despejado, y sopla fuerte la brisa. Es agradable el viento que mueve el cabello —lo dije con un tono somnoliento mientras agregaba lo molido al agua.
No esperaba respuesta, solo necesitaba abrir la boca. Mientras se calentó me peiné el cabello en una trenza, tengo un lindo peine hecho de una concha de mar, si un regalo. Je, je, je. Tanta calma ya me aburre aunque debería agradecerla tras todo lo pasado.
En eso la escuché bostezar, traía las tazas blancas para el café, también tenemos unas grises. Con todo su cabello suelto, y ha estado usando para dormir una camisa roja, le queda larga y holgada, nadie pensaría que es de ella. El café ya estuvo así que mientras se sentó a un lado le serví su taza. Es una rutina que hemos tenido las últimas semanas.
—Buen día, mi hibisco —le dije sonriéndole con ternura
—Buen día cielo. Es una linda mañana —ella me respondió de forma serena y tomo un sobro de su café
—Así es —le respondí con el mismo tono, bebiendo café. —No tenemos mucho que hacer hoy. ¿Algún plan? —le pregunté calmado sin mirarla.
—Me hare cargo de los demás si vienen, y tenemos que limpiar el cuarto ¿Vas por algo más para desayunar? —enseguida ella me dijo sin que su tono de voz cambié.
—Si —le respondí sin vacilar.
Últimamente unos amigos han estado viniendo a desayunar o almorzar, aunque es más frecuente en la cena; no los culpo cocinan horrible. Es lo más inteligente que pueden hacer.
Me terminó mi taza y me fui caminando por las calles, las baldosas rojas son para los peatones, las grises para los vehículos aunque hoy no se verá ninguno. En todo el camino solo vi a una persona a lo lejos. Tener que bajar tantas escaleras siendo tan pequeño es cansado, no lo había notado antes, claro antes corría sin importarme si perdía o no el aliento.
Llegar al parque toma siempre un rato, ahora esta infestado de conejos negros o castaños, atrapar uno es algo para lo que no debo esforzarme, con las manos lo tomo y con las mismas lo mato destrozándole el cuello. Esto no me altera en lo mínimo. De estar “completo” tampoco me afectaría, tengo hambre.
—Serás un buen desayuno para mi hibisco, infestación —lo dije mirando hacia lo lejos.
De pronto a un lado algo lejos hubo una explosión, la cual al parecer era una trampa que los conejos activaron y la cual mato a varios e hirió a otros de estos animales. Mire impávido, se ha vuelto algo normal.
—No se cansan de ponerlas ni tampoco se atreven a subir a lo alto de la ciudad —lo mencioné con tenue decepción
Me acerque al lugar para tomar dos de los cadáveres, y me fui subiendo las escaleras; devuelta en la casa yo mismo preparé y cociné los conejo sobre el fuego de la pequeña hoguera donde había calentado antes el café. Mientras el viento lleva lejos el olor llegó solo uno de mis amigos, un “muchacho” quien suele verse serio, de contextura delgada, tiene el cabello corto azul; algo de barba no muy arreglada en el mentón; cubre con un parche negro; mal hecho y mal puesto, su ojo derecho... el izquierdo es azul oscuro.
Se sentó en el suelo junto a mi hibisco a esperar la carne. Ella se cambió, colocándose un vestido negro de mangas largas con un cinturón de tela blanco. Les serví la carne en unos platos llanos blancos y se los entregue antes de sentarme al otro lado de ella.
—Gracias por acompañarnos a desayunar… frío —le digo mirándolo con calma y reaccionado al viento que sopla.
—Yo encantado de no comer mi propia comida. Además la tuya es algo más que fenomenal, gran… Carlos —él, Brayan me hablo y al parecer intento sonreír casi apenado, pero no lo consigue. Él sabe que no me gusta ese apodo.
—Está muy silenciosa la ciudad —mi hibisco menciono con voz y mirada tranquila, pero actúo algo inquieta.
—Así pasa cuando estas lejos de la mayoría, Vanesa —Brayan le contesto en su seriedad, pero con su voz amable, casi no nos mira nunca, pero cuando lo hace es con respeto.
—Con todo lo que ha pasado no es extraño —les mencioné mientras comí mi porción, sin mirarlos.
—¿A qué se debe que vinieras solo? —pregunto Vanesa, mi hibisco algo extrañada mirando a Brayan fijamente.
—Mi encanto se sentía algo mal, se ha quedado a leer en la biblioteca —Brayan le respondió con ese mismo tono.
—¿Es porque no puede hablar? —extraña como preocupada pregunto ella.
—No. Es por el otro asunto —aburrido respondió.
Los tres nos dedicamos a comer sin volver a hablar, al terminar limpie los platos en unos baldes que están detrás de la choza. La verdad es que no hallo con que mantenerme ocupado.
■■■
Brayan: Me lleve la carne que quedo y me fui a la biblioteca, una de las más completas de la ciudad en cuanto magia. En una mesa deje la comida y tome un plumero para limpiar el polvo, sin dejar de estornudar por un rato, al punto de tener constantemente un pañuelo en las manos. Debo verme ridículo realizando esta terea sencilla de manera tan penosa.
Pasado un lapso mi encanto me trae una escoba, la tome sin decir nada y me quito el plumero; ambos muy tranquilos seguimos limpiando. Me fijé en la mesa y me di cuenta que ya había comido lo que le traje, así que todo estaba en orden. Pasamos unas horas en esa tarea nada entretenida, supongo que debí pedirle que cubriera su cabellera pelirroja para que el polvo no la ensuciara, pero eso nunca ha parecido importarle; tomamos un descansó para seguir nuestras lecturas, mi encanto comía una granadilla mientras.
—Botánica. No me malentiendas no tenga nada en contra de las plantas es solo que no creo que sea para mí —levemente frustrado le hablé, mi encanto me miró con sus hermosos ojos verdes sin darme una respuesta. —¿Realmente tengo que aprender a cultivar flores? —le pregunté con mirada fija casi buscando compasión.
No he estudiado magia para terminar cuidando plantas, no soy jardinero, no sé bien que quiero que me diga, pero necesito hablar.
Mi encanto me acentuó con la cabeza, lo cual me irritó, en eso no puedo evitar voltear la vista a un cuadro de marcos de madera negra en una de las paredes; en la cual se ve a nuestro señor, un hombre joven de cabello castaño corto, usa dos pequeñas trenzas al lado derecho de su cabeza, tiene una tiara dorada con un diamante. Lo veo con sumo respeto y determinación como si estuviera presente y no en otra habitación.
—El príncipe espera mucho de nosotros y no quiero fallarle de ninguna manera. Él solo quiere soluciones y bueno… no quiero, pero si debo volverme florista debido a que desea más miel y fruta para solucionar nuestro problema de comida, lo haré —lo dije tranquilo y decidido algo mucho más propio de mí.
Mi encanto me aplaude mientras me mira con orgullo, sin duda es algo que necesito en este momento, decido volver a mi lectura, ahora más tranquilo. No necesito la validación de los demás para estar bien, pero sin duda aprecio la suya, como sus besos en un rato.
Pasadas unas horas los cuatro estábamos en la puerta de la choza comiendo más carne de conejo, con otra pareja de amigos. Y no, mi camisa y mi pantalón con rotos en las rodillas no es lo mejor para el frío de la tarde que llega, pero a mí no me molesta el clima. Claro que a mi encanto y a otros si, por algo sus ropas holgadas y algo gruesas.
—Los trabajos en los jardines están casi terminados, en pocos días será más sencillo todo —les explique seriamente a los demás.
—Ha costado un poco ordenar todo después de lo que paso —Carlos comentó algo cansado o quizá aburrido.
—Brayan no te ves muy cómodo con eso realmente —Vanesa me miró con gran intriga, lo cual me incómodo.
—La jardinería nunca ha sido de mi interés —le respondí con mi habitual tono serio, aunque seguro mi mirada demostraba algo de decepción.
En ese momento mi encanto me acaricia la cabeza como intentando calmarme, lo cual fue así pasado un momento comencé a bostezar, logrando con esto que Carlos y Vanesa se rían a carcajadas como no lo hacían hace mucho. Por lo regular les hace gracia nuestra deferencia de altura dado que estoy el “bajo”
Pasado un par de horas nuestros otros amigos se fueron, estos viven en otra de las chozas, los cuatro nos quedamos mirando al cielo. Junto al fuego que resalta la tez blanca, casi de porcelana de los dragones quienes proyectaban gran calma. Quizá debí compararla con la leche, la porcelana es una importación muy cotosa que pocos llegamos a ver. Algo aburrida dirían algunos que es su tez comparada a mi tez negra según mi encanto me da un aire de elegancia y atractivo, aunque la más llamativa es la tez cobriza de quien acabo de mencionar, cual también proyecta un aire de imponencia. No tienen idea de lo irresistible que se me hace.
—Ha sido un día sin problemas, esperemos lo mismo de la noche. Nadie me preocupa, pero no tengo ganas de que me molesten —lo mencioné con algo de sueño levantándome. Solo quería interrumpir ese silencio.
—Lo dices como si creyeras que hay alguien lo bastante tonto para irritarte aquí cerca —Carlos casi en burla me dijo.
A pesar de sus bajas estaturas, Carlos un metro treinta y seis y Vanesa un metro cuarenta y seis parecen negarse a alzar algo más que sus ojos al mirar nos, si bien mi actual metro sesenta y dos no me hace alto, el metro setenta y cuatro de mi encanto solo suma a su apariencia, la de alguien a quien respetas solo al ver. Como dije para mí la cosa es diferente. Sobre los dos respetables dragones aún no se acostumbran a su situación y así sin mucho esfuerzo es que tienden a actuar hasta que es necesario algo más, claro.
Enseguida nos despedimos con señas y ellos entraron a su hogar actual, espero temporal, y tras lo ocurrido nosotros dos vivimos en una calle más urbana, con casas de dos a tres pisos hechas de bloques de piedra y tejas de cerámica, ahora todas las lucen están apagadas, aun no es tan tarde como para encender las farolas. Hay algo de basura en el suelo, que pateamos para liberar algunas tenciones o evadimos, todo esto nos tiene ligeramente molestos.
—Es una bella tarde, y todo está en calma. Así será siempre —volviendo a intentar sonreír lo que no conseguí pues parece rígido mi rostro, miré en todo momento a mi encanto mientras le hablé. Espero que este problema facial no me dure.
No parece prestarme atención, lo cual no me disgusta para nada, sé que me ha escuchado, solo no sabe que decir. La casa donde nos estamos quedando es de dos pisos de color castaño claro, un tanto impropia. Subimos a nuestro cuarto en el segundo piso, donde compartimos para descansar una gran hamaca violeta, y para lo que se usan primordialmente las hamacas. No dudo de que tengamos un sueño placido, pero me preocupa Carlos ha dormido mal desde hace seis semanas y no quiere hablar del motivo ¿Sus traumas habrán despertado?
■■■
Carlos: Vanesa ya duerme plácidamente, en su hamaca azul, yo en una verde intento descansar. Pero cuando la luna está en su cenit tiende a pasar, sus voces llegan a mis oídos, no es lo que ellos hubieran querido, sé que no. De dónde vienen sus voces, eso da igual ahí están, mi padre fastidiado, mi madre molesta. Queriendo callar, aunque es mayor la necesidad de hablar, a mí me gustaría tener fuerzas para arrancarme la cabeza, pues de nada me serviría taparme los oídos.
—Es un fastidio ese niño, no termina de dañar unas chancletas cuando ya necesita nuevas —mi madre dijo intentando no gritar.
—No me gusta, pero hasta que cumpla los trece es asunto nuestro —a lo que mi padre respondió con el mismo tono.
—Quiero irme de este lugar y sus tontas reglas. No me importa que sea un dragón debe comportarse como los demás de su edad —no menos molesta insistió mi madre.
—Ya comenzaremos a enseñarle a hacer paletas y con eso se ocupará más rápido que con sus entrenamientos —algo más serio dijo mi padre.
—Es un fastidio. Odio madrugar y que me digan que debo hacerle a cada rato el desayuno es un tormento —mi madre algo más ansiosa, comentó.
—Tú te vuelves a acostar, yo tengo que seguir de largo. Te quejas de más —enseguida mi padre reprochó.
—No me importa lo que diga ese sabio dragón. Va para los trece y se comportará como tal. Parir a los catorce es de lo más normal por acá y será mejor que esté listo para asumir eso —a lo que mi madre exclamó.
—Lo hará sin importar lo que ese viejo diga. Su novia es muy linda; en unos meses le crecerá el vientre —mi padre le confirmó con sus palabras.
Ellos comienzan a susurrar mientras yo apenas logro contener mis lágrimas, tiemblo un poco. Sé que como dragón nunca quedaré en la calle, pero la idea del abandono siempre es dolorosa a cualquier edad. Edad… ¿Qué es eso? Ahora parezco de diez, cuando esa mierda los afectó tenía trece y ahora… vaya que pasó hace rato e igual me hace llorar…
No quiero nunca despertar a Vanesa, mi hibisco tiene sus propios recuerdos y sus propios líos con este tema y es demasiado para lo que nos pasa.
brillythpacheco1005
Lusemi100

Creator

Espero que les interese está obra, cada cosa tiene una explicación que se dará un paso a la vez en los siguientes capítulos.

Carlos: Albino largo entrenzado, ojos rojos, tez blanca, 1: 36 delgado
Vanesa: ojos verdes, tez blanca y tersa, 1: 43, delgada

Para ver mis dibujos y diseños de personajes de mis obras pasen por mi Instagram @Lusemi100

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • Silence | book 1

    Recommendation

    Silence | book 1

    LGBTQ+ 27.9k likes

  • Touch

    Recommendation

    Touch

    BL 15.7k likes

  • Secunda

    Recommendation

    Secunda

    Romance Fantasy 43.5k likes

  • Primalcraft: Scourge of the Wolf

    Recommendation

    Primalcraft: Scourge of the Wolf

    BL 7.3k likes

  • Twisted Tales

    Recommendation

    Twisted Tales

    Fantasy 1.4k likes

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 76.9k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

Mirada de Dragón
Mirada de Dragón

0 views0 subscribers

Ante los ojos que revelan la verdadera esencia, se mira a Monte Alto: una ciudad abandonada donde sus guardianes permanecen; los dragones entre la soledad, el aislamiento y la lucha interna para no acabar en rendición. En un imperio agrietado, solo queda la lealtad fraterna para enfrentar los fantasmas del enemigo y el lazo del amor para curar las cicatrices del cautiverio.
​Cuando el frío del corazón ordena atacar y el fuego del alma pide sensatez, el tiempo mismo reclama los destinos.
Subscribe

2 episodes

Ciudad del silencio

Ciudad del silencio

0 views 0 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
0
0
Prev
Next