Acabo de conocer el invierno, por primera vez; veo sus colores, el olor de la comida y el calor de un hogar; así como también sería la última vez que vería a mi familia paterna. No era algo fácil, tampoco es que fuera algo que nosotros mismos quisiéramos, solo fue la consecuencia de las acciones pasadas, problemas familiares y la búsqueda de un mejor futuro.
Mi padre conduce un Cadillac blanco del año 1958, lo consiguió de una subasta, hace unos años que lo tiene y se niega a conseguir un auto más contemporáneo, supongo que le tiene un aprecio especial pero, ¿No se supone que esos autos son meramente de colección? Supongo que el hombre que se lo vendió estará explotando de ira al ver como arruinan una joya como tal. Bueno, no es como si supiera mucho de autos, se como repararlos pero; para mi las es una lástima que un auto tan bonito esté en la nieve, supongo que le ayudare después a mi padre a limpiarlo de nieve y ajustar algunas tuercas, o simplemente a sostenerle la lámpara.
Mientras tanto, nos encontramos en un camino helado, los árboles están cubiertos de una manta blanca de frío y misterio, así como el camino parece muy rocoso, mi madre se encuentra al lado de mi padre, ella sostiene un pequeño calefactor que nos cubre del frío, al menos no moriremos congelados. Tengo una hermana mayor, Ekatherine; ella está sentada a mi lado mirando su serie favorita ¨Good Omens¨ me gustaría escucharla pero sus auriculares de cable no dejan escapar ruido alguno, solo puedo ver imágenes nítidas y manchadas por las huellas de sus sudorosos dedos. Mi otra hermana Sinead; ella permanece dormida en la ventana derecha, es albina y le gusta mucho leer, sin embargo tiene problemas emocionales; sufre de ansiedad e histeria, a veces me lamento mucho que tenga que controlarse y no pueda soltar sus emociones… Me conmueve como a pesar de todo, ella sigue con nosotros.
Yo, simplemente no me gusta mucho distanciarme de ella, tenemos buena comunicación y tengo miedo que ella nos deje; aunque ella se demuestre fuerte… Tengo miedo que algo le pase, es mi hermana.
Sin embargo Ekatherine me gano el lugar de enmedio y quede en la esquina derecha, supongo porque ella y Sinead habían quedado para ver la serie y conversar un poco, después de todo ambas se llevan una diferencia de dos años, mientras tanto yo siendo la que se lleva siete años y cinco años de diferencia con cada una de ellas. No odio ser la menor, lo disfruto ya que de alguna manera no se me exige tanto como a ellas, creo que es algo egoísta pero disfruto que mi madre se preocupe mucho por mi… Aunque le diga que no quiero sus muestras de cariño, una parte de mi se derrite por obtener esa atención, al menos la mínima.
No es que crea que soy egoísta, lo soy… Es el mayor defecto de mi vida, soy mimada y una mierda de persona al completo, obtengo lo que quiero cuando quiero y no acepto un ¨NO¨ como respuesta, creo que esa es la razón por la cual pasaron todas esas cosas o al menos, la razón por la cual yo me culpo por todo lo que pasó y nos hizo separarnos de la familia. Es algo que no puedo reparar, una situación que nos afectó pero que de alguna manera, no me arrepiento.
Solo que aún, yo no puedo aceptarlo. Aquí estamos y es la realidad, vamos en camino a despedirnos de la gente que nos borró de su vida y no nos acepta más como familia. No es una decisión tomada a la ligera, de alguna manera mi padre se sintió con la necesidad de hacerlo, de todos modos; ¿Es nuestra familia? Me cuesta mucho saber que tenemos que ir a despedirnos, no es para nada justo.
Para tranquilizarme, lo único que puedo hacer es mirar hacía la ventana y escuchar la música de mis cascos; no quiero ver a nadie, no quiero ver a mi abuela o a mis desquiciadas tías que me ponen de los nervios, no quiero ver a mis primos bestiales que solo se la pasan hablando mal de las personas y haciendo mucho ruido; solo vine por mi abuelo, la única persona que al menos nos entiende y nos recibe en su casa, es una lastima que este casado todavía con esa anciana.
Pero bueno, las situaciones familiares no es algo que le deba importar a una hija, solo a los padres o los allegados a la misma. Solo me limitare a callarme y despedirme de toda esa gente, después de todo; nos iremos a un lugar donde ya no tendremos que verlos…
Solo espero que las cosas mejoren cuando nos mudemos de ciudad, no quiero tener que regresar nunca a esta vida, es aburrido y demasiado cansado; al menos eso es lo que pienso, mientras estoy tratando de disfrutar estos últimos minutos de paz antes de llegar a la casa de los abuelos. Mi teléfono celular tiene suficiente batería, así que debería poder relajarme hasta llegar.
Eso era lo que pensaba hasta que sentí un gran golpe que nos alertó a todos, fue un gran socavón que hizo que el auto saltará y por un momento nos asustara; eso ocasionó que Sinead se levantara de golpe para evitar que Ekatherine se fuera de frente, así como también hizo que mis cascos se soltaran de mis orejas y cayeran en el suelo del coche.
— ¡Mierda! El maldito socavón, joder… ¡Joder! — anunció mi padre en voz potente mientras golpeaba el volante y salió apresuradamente del auto.
Al salir, mi padre empezó a examinar el Cadillac con una vista penetrante y científica al auto, parecía un lunático buscando cualquier pequeña rayadura que se hubiera hecho o algo que haya dañado la defensa o los motores, mi madre simplemente se reía de él y trataba de tranquilizarlo desde la ventana abierta.
— ¡VERONESSE! Ven acá… ¡Hazme caso Madeline Veronesse! — escuché a mi padre decir mi nombre; mis dos nombres.
No me gustaba que me llamara de esa manera, entiendo que era la hija favorita que siempre le ayudaba con su auto para conseguir algo de dinero en la semana; ¿Pero decirme por mis dos nombres? Prefiero en ese caso que me diga Adeline que sería aún más corto y sencillo. Oh espera, ese es un nombre común y horrible.
— Ya voy padre, ¿Necesitas que lleve el gato? — le mencioné mientras me apresuraba a presionar el botón de la cajuela desde el interior del Cadillac.
Intentaba alcanzar el botón de la cajuela, si bien mi figura no era la de una modelo y no era tan esquelética, aun así sabía que podía de alguna forma alcanzar el botón con mis dedos con solo estirarme un poco, sin embargo de alguna manera se me hizo dificil y mas cuando escuche a mi padre gritar nuevamente.
— ¡No digas nada! Solo ven, quiero que me ayudes con tus ojos. Sabes que estos lentes me tienen harto y no pienso usarlos si no es para leer, solo ven aquí — dijo con gran insistencia mientras empujaba el auto con algo de fuerza.
Tropecé al instante y me caí, haciendo que mi mano sin querer moviera la palanca e hiciera que el auto comenzara a moverse. Mi madre se percató pero antes que pudiera hacer algo el auto comenzó a moverse poco a poco mientras las llantas se deslizaban en fría nieve que hacía más rápidos los giros de cada una de ellas. En ese momento mi mente se quedó en blanco y solo podíamos sentir como empezábamos a movernos mientras mi padre estaba al lado del auto y empezó a gritar, sin embargo esta vez su voz nos indicaba que no abrieramos los ojos.
No se si mis hermanas hicieron caso, tampoco se si mi madre lo hizo también; sin embargo yo lo hice al sentir que algo horrible pudiera pasar, sentí como el auto se movía más rápido y también sentía un pequeño temblor en la tierra. Después de unos momentos, solo escuche el silencio y sentí como la mano de una de mis hermanas se alzaba de lo lejos y alcanzaba la palanca; al abrir mis ojos, mi padre estaba enfrente de nosotras, sosteniendo el auto desde el frente y con mucho sudor en la frente.
Estábamos bien, mi hermana Sinead se aseguró de poner bien la palanca y después de unos momentos de respirar los cinco profundamente; me levanté y salí del auto para poder abrazar a mi padre. Estaba haciendo mucho frío y el aire arrastraba tanto la nieve como mi bufanda, era una mañana muy fría y sin embargo podía sentir que mi padre no llevaba guantes. Me pareció extraño y no dudé en preguntarle.
— Lo siento… Enserio, se que fue mi culpa — le dije a mi padre mientras aún lo abrazaba con fuerza.
Podía escuchar su respiración acelerada y también podía sentir como él me regresaba el abrazo y me ponía lentamente su gorro sobre la cabeza, podía sentir los latidos de su corazón, eran demasiado alegres e intensos; como una persona que acabara de hacer algo imposible.
— No pasa nada, no tienes la culpa de nada… ¿Que te he dicho de lamentarte o pedir disculpas? — lo escuché decir mientras seguía abrazándome con fuerza.
— Lo sé pero, no puedo estar tranquila… Se que tengo que trabajar en eso, lo se papá — le dije esperando que mi respuesta lo deje más tranquilo y pueda dejar de abrazarme.
Sentí como respiro profundamente y vislumbre en él una cálida sonrisa, así mismo como por fin pude desprenderme de ese abrazo acogedor, mientras me soltaba y recuperaba mi distancia pude ver que sus guantes estaban en la rama de un árbol no tan lejos de nosotros, parecía estar a unos cinco metros de distancia.
— Iré por tus guantes, no quiero que mamá tenga que darte los tuyos. ¿Después de todo no querrás comprarte unos nuevos? — le mencioné con una sonrisa mientras caminaba a tomar los guantes.
Mientras caminaba pude escuchar un pequeño susurro recorrer mi espalda y distanciarse en el aire, tuvo un gran escalofrío y trate de seguir el rastro de aquello que me llamó la atención; sin embargo al voltear la mirada solo pude mirar hacía atrás… Mirar ese camino me hizo llenarme de nostalgia, pues después de ir a la casa de los abuelos iríamos a otra dirección y ya no regresariamos a nuestra antigua casa; eso fue algo que realmente me llenó de tristeza, ya no podría volver a ver a mis amigos en persona y no podría estudiar con ellos en la universidad. Así como también el arreglar las cosas con mi antigua pareja no podría ser una opción, supongo que cada quién viviría su vida, así como lo quiso él al pedirme que no volviera a verlo otra vez.
Son cosas que realmente duelen, pero que si ves algo positivo sabes que no te afectarán tan profundamente; aun tendré contacto por mensajes con mis amigos y tal vez pueda conocer a alguien diferente. Si tan solo pudiera encontrar a alguien y también si pudiera abrir mi corazón nuevamente.
Pero esas son cosas que por ahora no deben preocuparme, voy a un camino nuevo; al inicio de una nueva página en mi vida que me dará la fuerza para poder continuar. No puedo quedarme de brazos cruzados y enterrada en la tierra, debo caminar y forjar un nuevo destino; al menos uno en el que mi vida pueda ser más acogedora.
Tome los guantes de mi padre en mis manos y dedique una última mirada hacía atrás, después regrese con mi padre y le entregue sus guantes mientras respiraba pensando en lo que podría encontrarme en la nueva ciudad, haciéndome una idea de lo que sería mi nueva vida. Mi padre se dio cuenta y no dudó en cuestionar lo que estaba pensando en ese momento.
— Se que no es fácil dejar a los tuyos para irte, pero si tu padre sabe algo es que las cosas que tienes, las amistades que hiciste; todo aquello que dejaste allá… Regresará de alguna forma en tu vida, lo que es tuyo volverá y lo que no fue… Simplemente se perderá para siempre… ¿Comprendes? — mencionó mi padre colocando su mano en mi hombro.
— Lo entiendo, sé exactamente a lo que te refieres… ¿Te ayudó con el auto? — mencioné para después mirar a mi padre a los ojos.
— ¡Claro que me encantaría! Vamos, tenemos que revisar que las piezas estén completas y que no haya algún problema con el motor y la pintura — mencionó dándome una palmada en el hombro mientras se ponía los guantes y caminaba hacía el Cadillac estacionado.
Simplemente sonreí y me dirigí a ayudarle a examinar el auto con mucha precisión, mientras lo hacíamos mis hermanas y mi madre decidieron tomar un descanso y sacar el almuerzo que hicieron en casa para el camino. Empezaron a preparar las cosas mientras yo ayudaba a localizar pequeños raspones en la parte baja del Cadillac, nos reímos cuando mi padre lanzaba insultos al aire y parecía lloriquear por pequeñas raspaduras en su auto; yo no era la excepción puesto que a pesar de encontrar diferentes desperfectos en el auto podía saber si tenían alguna solución.
Después de localizar algunos pequeños golpes y raspones en el auto, totalmente cansada de la vista y una cantidad considerable de propina en mis bolsillos, me dirigí con mi padre al interior del Cadillac para comer un delicioso almuerzo, unos burritos de frijoles con queso y papas con chorizo que te derretian el paladar, era un almuerzo honesto y delicado, perfecto para la ocasión.
Al terminar con el almuerzo, decidimos que era momento de reanudar el viaje y dirigirnos a la casa de los abuelos, puesto que todavía era muy temprano y nos faltaba mucho que recorrer para llegar hasta ellos, decidimos sentarnos de la misma manera aunque ahora yo iba más relajada escuchando música en mi celular para tratar de conciliar un poco el sueño mientras Sinead y Ekatherine veían nuevamente series en la tableta, siendo ¨The Coffe¨ la elegida para el tramo del camino; nunca entendí porque les gustaba esa novela así que en vez de unirme, solo me recoste en el asiento mientras escuchaba ¨A Different Kind Of Vampire¨ la voz de la cantante era demasiado hermosa, las melodías suaves e inmersivas me ayudaban a concentrarme y mirar el paisaje a través de la ventana. Era como si escuchara a un pequeño ángel de la naturaleza, realmente fue una experiencia acogedora, me quedé medio dormida en las melodías a los tres minutos de la canción, sintiendo como las últimas melodías me llevaban a un mundo nuevo.

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