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¿y si fuera yo?

1. Renata -Parte 1

1. Renata -Parte 1

May 24, 2024

This content is intended for mature audiences for the following reasons.

  • •  Sexual Content and/or Nudity
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Aquel día esperaba el autobús como de costumbre.

A mis pensamientos llegaban todos los recuerdos de las últimas semanas. Días que sin mentir se llenaron de enemistades, malas decisiones, soledad, y como no, una que otra humillación por parte de personas que no tenían ni la decencia de conocerme.

El salir de clase y volver a mi casa era lo mejor de esos tiempos, ya que lo que más hacia era jugar por horas, desde las 3:00 de la tarde hasta las 11:00 de la noche. Y ni hablar de mis incontables madrugadas. Me levantaba a las 5:00 de la mañana con el fin de salir a las 6 en punto.

Como era de esperarse ese día no fue diferente. 


 

Me subo y entro en busca de un asiento.

A lo lejos veo como una mano se abanica de derecha a izquierda sutilmente. Se trata de Gabriel; mi primo, que está sentado en los puestos finales.

Al verlo me genera una sonrisa.

Me sujeto con fuerza y ​​empiezo a caminar hasta llegar a su asiento.

Con un leve movimiento lo saludo y el responde de la misma manera. Haga señas para poder sentarme y el con velocidad quita su bolso bajándolo hasta los pies.

Al ver el lugar despejado me echo como vaca muerta a su lado.

— ¿Qué lees? —digo siguiendo con los ojos sus manos que sostiene un libro pequeño.

—Una bobada.

Me muestra la portada sin mucho interés, es un manga.

—Nunca voy a entender cómo eres capaz de leer esas cosas al revés.

—No es difícil.

—Yo creo que sí.

Recojo mis piernas mientras miro todas las cabezas sobresalientes de las personas ya sentadas.

El aun con su librito lo usa para echarse un poco de aire para después guardarlo en su tan curioso y llamativo bolso negro deslavado de tela. Lo deja entre sus piernas y de allí me mira de reojo alzando una de sus pobladas cejas.

—No me mires así, no me siento cómoda sentándome con las piernas estiradas, si o si debo recogerlas. —digo mirándolo por el rabillo del ojo.

—Ni estudiando con viejas se le quita eso.

—No importa con quien estudie, eso nunca se me va a quitar papito.

Niega con la cabeza al escucharme.

—Oiga y ¿cómo le está yendo al colegio? —suelta.

—A un no me acostumbro.

Se remueve sobre su asiento al escucharme y del bolso de tela saca una botella de agua a una sellada.

Escucho como el reguetón y los murmullos inundan el estrecho pasillo repleto de gente, pero el único sonido que me incomoda es el de su bulliciosa botella que pareciera haber sido hecha con los peores plásticos.

Le lanzo una mirada para que beba rápido y la guarde, pero él ni atención me pone.

Arreglo sutilmente una de mis pinzas para cabello para calmar mi estrés.

Después de unos larguísimos segundos, guarda la estresante botella.

—Aja y ¿por qué no se acostumbra?

Vuelvo a lanzarle otra mirada.

—¿En serio? —digo reclamándole con las manos.

—Obvio.

Recojo a un más mis piernas y plancho con mis manos sudorosas la falda que llevo puesta.

Esa pregunta se me hace insulsa y cínica, sabiendo que llevo casi un mes sin mis papás. En una casa que está llena de demasiadas cosas conocidas pero que a la vez es totalmente desconocida. Que me levanto temprano en una ciudad que a pesar de que ya conozco a un se me hace muy lejana. Que antes comía lo que cocinaba mi papá y ahora lo que cocinaba mi tía. Y si me pongo quisquillosa con el tema, claramente viene a mí: el colegio. Repleto de mujeres, con salones lujosos y comida costosa, donde como entre las clases porque a un no me acostumbro al horario de descanso.  

“No pues, y luego pregunta estas idioteces”

—En serio te pasas… —digo.

—Al menos dígame si ya tiene compañeras..., el solo quiere saber si sigue sola.

—No tengo, pero tampoco quiero que le diga.

Puedo ver por el rabillo del ojo que me mira con descontento.  

— ¿Tan difícil está siendo?

—Sí, bastante.

—Reni. —dice con seriedad.

—Ya sé lo que dirás y no, a un no hablo con nadie. No por el momento, pero ya llegará el día —respondo con una sonrisa falsa.

—Reni. —dice una vez más con el mismo tono.

Mi índice y pulgar de manera automática empiezan a presionarse al escuchar mi nombre salir de su boca.

—Se me está dificultando… —susurro.

—Renata.

Su mano se apoya sobre mi rodilla lo que hace que lo mire fijamente.

Tanto el como yo sabemos que mis papás están muy preocupados por dejarme todo este tiempo sola, por eso entiendo su angustia, pero no puedo mentir. En este momento, es un hecho: me va fatal, qué más puedo hacer yo, aparte de seguir intentándolo.

Sus ojos decorados con aquellas cejas frondosas y oscuras dejan de verme. Puedo leer en su frente un claro: Y ahora que putas le voy a decir a mi tío.

La decepción que trasmite es muy clara casi como si le debería una disculpa.

—Mi tío lo sabe?

-¡No! —respondo agresivo. Paso saliva con fuerza y ​​bajo la voz —No, ya tendré amigas, tranquilo es mientras me acostumbro a la ciudad, el frío, el ambiente aburrido y esas cosas.

—Mire mi tío me dijo…

—Ya sé lo que te dijo. Deme tiempo. Estoy en eso. —digo interrumpiéndolo.

Al instante un largo suspiro sale de su boca.

Se lleva la mano a la quijada y se apoya en una de sus rodillas de ahí saca el teléfono celular y empieza a escribir.

“No alcanzo a leer”

—Tiene más de tres meses aquí, es imposible que a un no se haya acoplado ¿Si me preguntan a sus papás que tengo que decir? Que la niñita no fue capaz de acostumbrarse a un colegio de viejas. Que le moleste el friito. ¿Qué otra escusa les doy?

Me quedo callada.

—Ellos están muy preocupados por usted. —agrega

—Ya se…

—¿Al menos lo estás intentando?

-¡Si! —respondiendo interrumpiéndolo.

Rapo bruscamente el celular de sus manos.

Leo con velocidad lo que tiene escrito: No señor, a ella le está yendo muy bien en el colegio, espero verlos el fin de semana, hacen mucha falta.

—No le dijiste… —agrego al leer lo último que escribió en el chat.

—¿Quiere que le diga la verdad?

Niego con la cabeza.

Aparece un mensaje como respuesta: Gracia hijo. El fin de semana Claudia se ira con el niño. Avísemele a Reni que más tarde la voy a llamar.

El me mira con descontento.

—Mi mamá viene mañana… —susurro.

—Y si me lo devuelve? —tiene la mano extendida esperando a que le entregue el aparato.

Se lo devuelvo con velocidad.

“Ya viene mi mamá…”

Los días dejaran de ser solitarios.

Un estruendoso eructo de los asientos delanteros me distrae haciéndome reír por lo satisfactorio que sonó.

Casi al instante Gabriel y yo nos asomamos para ver la cara del sujeto, pero lo único que nos entramos son personas que buscan lo mismo; al dueño. Sin éxito volvemos a bajar nuestras cabezas.

—A todas estas ¿por qué le está costando acoplarse? —pone el codo en la orilla de la ventana —Tal vez lo que le falta es tiempo y ya.

Echo un gran suspiro.

—Te voy a contar algo. No se lo he dicho ni a mi mamá —susurro. —El día de la inducción había una niña con crespitos de cabello negro y pequitas. Ella se veía muy sola así que me le senté al lado. Más rápido de lo que canta un gallo ya estábamos hablando —sonrío —. Nos entendimos muy porque se burlaba de todo..., incluso le dije que era mi primera amiga desde que llegué a esta ciudad. Aún recuerdo su nombre, Jessica —doy un largo suspiro —... Al final del día nos dividieron por cursos. Ella y yo quedamos en salones diferentes, pero me distraje y no escuchen donde quedo. Duré como 3 días yendo de salón en salón buscándola. La encontré por casualidad en el descanso sentada con un grupo de chicas que no se veían amables. Creí que, si la saludaba, ella haría lo mismo. Ingenua... Me ignoro al verme. Y ahí lo supe, perdí mi tiempo. Aunque lo que más entristece es que nunca le dije mi nombre.

Como duelo.

—En serio ¿solo por eso?

Me doy vuelta y con ojo le lanza un golpe directamente hacia el brazo.

Se soba con rapidez y me mira con enfado.

—Escucha idiota. —agrego. —Llevo tres semanas —Levanto mi mano y hago el número tres con los dedos, los acerco con violencia a su cara —Sabes cuánto son tres semanas? —los bajo con rapidez al notar mi conducta. —Es un martirio estar ahí, se burlan de todo: de mi acento, de mi estura, hasta de mi tono de piel ¡Dicen que soy color cartón! —intento bajar la voz al ver que me exalte —. Y ni el cuento de Isabela.

— ¿Quién es esa?

—La tontica que las lidera. Gracias a ella me llaman Dora…

—¿La exploradora?

—La exploradora —susurro.

—Huy.

Miro la palma de mis manos y me acaricio con sutileza, es inevitable no sentirme decepcionado de mis propias habilidades sociales.

—A usted esas viejas… ¿le han hecho algo? —pregunta con un tono de preocupación.

—Nej. Solo tienen delirios de grandeza y se agarran por cualquier bobada eso es todo.

—Mire Renata, ponte mosca. Si se ponen muy alebrestadas con usted o la llegan a tocar no dude en…

—Voltearles el mascadero. —décimos en coro.

Al escucharnos empezamos a reír a carcajadas.

Una sensación de alivio aparece de repente, quitándome la incomodidad por pensar en mis compañeras.

—Al menos lo tiene claro.

—Más que claro. —respondo haciendo una mueca.

—Así me gusta.

Sonríe aliviado.

—¿Hoy entras? —pregunto.

—No creo, la última vez Luismi me dejo morir. Perdí mucho nivel y pensar en que debo recuperarlo me da cule fastidio. ¿Por qué usted si va a entrar?

—Me cuenta que el novio le llegó de imprevisto y por eso se salió.

—Me vendí por un culo…

Recoge el bolso negro deslavado y lo sube a sus piernas.

—A mí también me ha vendido de la misma manera y sí, si voy a entrar. Estoy en busca de algo.

Se lleva la mano a sus bolsillos para mirar la hora en su teléfono celular.

—¿Qué está buscando? —pregunta acomodando el bolso.

—La última gema… —digo en voz baja.

Se gira a toda velocidad.

-¿What? ¿Se enloqueció?

Por fin lo veo más relajado.

—Un poquito, sí.

Golpea levemente su frente y vuelve a mirarme.

—¿Se va a exponer de esa manera?

— ¿Quieres la verdad o la mentira?

—Renata por esos arranques de locura es que termina cagandola y con c mayúscula. ¿No le basta con estar en el ranking?

—No me basta…

Me hizo nuevamente una mirada de rechazo y esta vez acompañada con un suspiro de inconformidad.

—Usted no va a poder sola. Lo sabes ¿cierto?

—Lose por eso estoy en busca de un bancche. —digo sonriéndole.

—Ajo y esa codicia? —ríe.

Alzo los hombros en forma de respuesta.

—Ratata… que hare con usted. Cule problemas los que me da. —agrega.

—No pasa nada, a un tengo el pergamino de ocultamiento y la runa de sacrificio. —digo con aires de superioridad moviendo mi corto cabello de un lado a otro.

—Si así de valiente fuera en el colegio todo sería diferente.

Me remuevo al escuchar esa frase llena de verdad.

Una vez más mis dedos se frotan con fuerza al recordar mis experiencias actuales.

Después de eso. no respondí, y él tampoco me pidió que lo hiciera. Los minutos pasaron y no hubo ningún cruce de palabras. Se despidió con un movimiento de cabeza casi imperceptible. Lo siguió con la mirada y se marchó.

 

 

Y yo seguía ahí, sentada en el mismo lugar sintiéndome mal por darme cuenta que no había sido capaz en ese momento de cumplir lo que lo que les había prometido a mis papás. Recuerdo que cerré mis ojos y una brisa ligera acompañada de un calor intenso lleno a mí. Un olor a carne asada, un carboncito. La voz de mis nonos entrando por mis oídos. Una imagen de mi papá pelando yuca con el cuchillo de mango de madera y remilgando con su tan distintivo acento y mi mamá exprimiendo limones mientras chismeaba de los extranjeros que llegaron a los carnavales. De fondo la música llanera que tanto me contentaba

Abrí los ojos y lo primero que me encontré fue con la realidad, música fuerte de perreo intenso de gente que cantaba como si tuvieran papas entre los dientes. Señoras y señores con un acento desconocido pero que claramente podía entender. Estudiantes agarrados del barandal metálico con estaturas que me hacían ver como un llavero y que sin intención a mis alrededores yo era un arequipe. Un dulce de leche rodeado de leches andantes pero que para ser exacta yo me sentí más como un dulce de leche quemado, pero no tan quemados como otros. “Extraño mi tierra” era lo que me repetía en ese momento.

 

 

averamirez5
@averamirez5

Creator

#lgbt #lesbian #Amor #enemiestolovers

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