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Protonirico: Un reino de ensueño

Capítulo 1

Capítulo 1

Dec 27, 2020

En el reino de Marashaling los hermanos Yatm y Yetm eran los caballeros invencibles, los famosos campeones, muy respetados por todos, incluso a pesar de tener sólo doce años de edad. Ambos tenían poderes elementales, Yetm tenía poderes de fuego y tierra; él ayudaba en la construcción del reino y calentaba las frías noches de inverno de la ciudad capital mediante un sistema de calefacción, similar al aire acondicionado de un edificio, sólo que este sistema abarcaba toda la capital y el calor era producido por su poder; evidentemente quedaba exhausto pero todos lo admiraban por su altruismo. Yatm tenía poderes de agua y hielo, ayudaba a cuidar el bosque interior del reino, lugar sagrado para la realeza; también refrescaba a todos en los calurosos días de verano, lanzando chorros de agua hacia el cielo que después caía en forma de lluvia, esto lo hacía bastante popular. Ambos solían tener encargos especiales, trabajos que nadie más podría cumplir, como domar a los búfalos-canguro que atacaban a las carrozas de los pueblos, o detener la invasión de los peces voladores que apestaban todo a su paso, incluso entretener a la princesa en impresionantes duelos de entrenamiento contra ella o su guardián. A pesar de esas proezas especiales, eran admirados más bien por las labores de calentar o refrescar a los ciudadanos de la capital cuando era necesario... hasta aquel incidente que cambio todo. Cierto día la encomienda fue muy distinta a lo habitual, debían encontrar la causa de la continua desaparición de la gente del reino.

Era un día soleado pero fresco, el viento soplaba cada vez con más fuerza, a los lejos grises nubes se acercaban. Bajo ese cielo cambiante, los hermanos merodeaban por el bosque en busca de pistas.

―Yatm, ¿crees que la bestia sea grande?

―¿Cuál bestia?

―Las personas han desaparecido en los bosques de las afueras del reino, lo más probable es que se trate de una gran bestia. ―Dedujo Yetm.

―Pues espero sea una grande y fuerte. Los únicos que nos dan pelean son la princesa y su guardián. ―Explicó Yatm.

―Pero sabes que siempre se contienen contra nosotros ¿no?

―Si, claro, pero comienzo a aburrirme. Después de vencer a la bestia les pediré que los duelos sean más difíciles.

―Al paso que vas jamás los encontraremos.

―Debería haber una forma más rápida de buscar. ¿Por qué no usas tu modo cohete para explorar más rápido la zona?

―Para empezar, porque sólo puedo hacer eso una vez por día, además...

Ambos se callaron, su atención se tornó sobre un rápido galope acercándose. Los hermanos se prepararon para luchar. Las pisadas ya estaban muy cerca. Llegó a ellos saltando un arbusto un caballo montado por el panadero de la capital. Sus ojeras y la sombra en su mirada relataban el horror que debía haber vivido. Detuvo el caballo para intentar explicar la situación, pero solamente alcanzaba a balbucear y tartamudear.

―¿Dónde? ―Preguntó Yetm ansioso.

El panadero, con tembloroso brazo, señaló la dirección con su dedo, marcado por las riendas que agarraba con tanta fuerza, y luego continuó su huida. Los hermanos no lo pensaron dos veces para apresurarse hacia ese lugar.

―Yatm, ¿querías que fuera un cohete? Voy a ser un cohete, agárrate fuerte de mí.

Yetm creó una armadura de roca, de un tono gris oscuros, y formó delgados tubos alrededor de sus antebrazos, y de sus piernas, en la zona debajo de la altura tibia. Yatm abrazó a su hermano por la espalda y luego ambos volaron por los aires, propulsados por intensas llamaradas que salían de los tubos en las extremidades de Yetm.

En pocos segundos llegaron al sitio ubicado por el panadero. Charcos de sangre cubrían el suelo, sus ojos no podían creerlo. Tuvieron que tragar su saliva para poder respirar. Siguieron un camino de sangre hasta que encontraron a la bestia. Era muy grande, como un oso mediano y con forma de lobo, pero no tenía ojos, nariz, ni pelaje, ni cola; en cambio, tenía una piel viscosa y arrugada como la de un gusano. También tenía muchas aberturas en la piel, que se abrían y cerraban como bocas, estaban llenas de lo que parecían ser filosos colmillos. La bestia devoraba la cabeza de alguien.

―Terminemos con esto de una vez. ―Pidió Yatm horrorizado.

Al mismo tiempo que lo decía, de sus pantorrillas segregó decenas de miles de litros de agua, llegando a cubrir las patas de la bestia. Después, con un corto movimiento de manos, convirtió el agua en hielo, atrapándola. Con otro movimiento de manos creó frente a él un afilado pico de hielo, del tamaño de dos brazos. Tan fácil como lo creó, lo disparó contra la bestia. Pero poco antes de que el pico lo atravesara, las bocas de su piel soltaron un alarido ensordecedor, tan horrible como la combinación de un rugido y un grito de muerte. Esto produjo una especie de barrera de vibraciones sonoras, que ralentizó el pico de hielo, pasando su velocidad de ser similar de una flecha a la de una tortuga, y además el pico sufrió múltiples fisuras.

Por un instante, el pico parecía levitar inmóvil. La bestia pudo fácilmente atraparlo con su hocico principal y destrozarlo. El hielo que detenía sus patas también se vio debilitado por fisuras, y con pura fuerza bruta pudo liberarse sin problemas. Los hermanos estaban petrificados, atónitos ante un enemigo con un poder aterrador. Yetm no podía creer que algo fuera capaz de liberarse del hielo de su hermano, al menos, tan fácilmente. Dedujo que esa horrenda monstruosidad poseía tanto poder como la princesa Marashaling, y si era así, sus posibilidades de derrotarla eran mínimas. El pensamiento de huida pasó por su mente, pero un profundo sentimiento de heroísmo lo obligo a quedarse y pelear.

Yatm se encontraba sorprendido, inmóvil y con los pies todavía cubiertos de hielo. Enfurecida la bestia, se abalanzó sobre él. Yetm, con su poder explosivo se adelantó y alcanzó a interponerse. La bestia estaba en el aire cuando él, con sus brazos extendidos dio un aplauso, de los tubos en sus antebrazos disparó una gigantesca llamarada que podría cubrir por completo a un gran oso. La bestia, salvaje e implacable, atravesó las llamas alcanzando a morder el hombro derecho de Yetm y parte de su pecho. Tenía su armadura de roca, pero no fue suficiente, los colmillos la habían perforado. Yetm no pudo evitar gritar.

Sangraba, su sangre hervía en el hocico de la bestia, y el fuego de su ataque ardía en la piel, aunque a esta parecía no importarle. En sus anteriores batallas Yetm nunca había sentido dolor, de pronto se convirtió en presa. La bestia lo sacudió como si fuera un liviano muñeco de trapo. Las partes dañadas de la armadura se desprendían, la sangre brotaba, salpicaba y expedía una especie de vapor, al mismo tiempo las bocas en la piel de la bestia gritaron y extinguieron las llamas que la quemaban. La armadura que le quedaba a Yetm se fisuró y los colmillos se enterraron aun más en su carne.

El grito hizo reaccionar a Yatm, volvió a congelar el suelo, esta vez reduciendo el alcance del hielo y concentrándolo para cubrir por completo las patas de la bestia. Creó un pico de hielo debajo de ella y como un disparo, rápidamente lo alargó para atravesarla, pero la bestia alcanzó a morder el pico con una boca en su abdomen y lo detuvo. Entonces el hocico principal lanzó a Yetm contra su hermano. Éste pudo atraparlo pero perdió la concentración en el dominio del hielo. La bestia volvió a gritar, fracturando el hielo y destruyéndolo.

―Ci-cinco segundos. ―Dijo Yetm con voz entrecortada.

―¿Qué?

―El in-intervalo es de cinco segundos.

Yatm apretó sus dientes y fijó sus ojos en la bestia. Dejó lentamente a su hermano en el suelo y con su mano derecha creó una gran lanza de hielo. La bestia embistió y él se precipitó contra ella, procurando clavar su lanza en la cabeza, pero la bestia era ágil y con su hocico principal mordió la punta de la lanza. Esta mordida era tan fuerte que la destrozó, pero en un ágil movimiento Yatm golpeó el hocico con la parte trasera de su lanza. Su golpe había desviado el hocico a otra dirección. Esa parte de la lanza también tenía un pico. Tenía quizá medio segundo antes de que la bestia estuviera otra vez en posición de ataque. Aprovechó esa fracción de segundo inteligentemente.

Logró clavar su lanza dentro de una de las bocas, aunque no profundizó demasiado, la boca se había cerrado, frenando el ataque. Las demás bocas volvieron a gritar, y la que tenía atrapada la lanza, pudo cerrarse por completo, partiéndola. La bestia, preparada para acabar con él, se lanzó y dio una gran mordida. Pero ésta fue detenida. Yatm, utilizó el fragmento restante de su lanza como una traba para el hocico. Sin embargo, no la soltó y cuando la bestia corría y sacudía su hocico, lo arrastraba por el lugar.

―¡Te tengo!

Al momento de crear la gran lanza con su mano derecha, había creado una más chica con su mano izquierda, una que había ocultado. Yatm, pudo clavarla justo en el cuello. Su hermano poco a poco se levantaba, pero estaba perdiendo mucha sangre, el dolor era profundo y ya no podía mover su brazo derecho. Esta vez, la lanza de Yatm había alcanzado buena profundidad, pero de nuevo su arma había sido atrapada por una de las muchas bocas. La resistencia de la bestia le sorprendió, pero decidió no soltarla hasta que se le ocurriera otro ataque. La bestia corrió y saltó sin parar, hasta que sus bocas volvieron a gritar y pudo destrozar el hielo clavado en su cuello y el que funcionaba de traba en su hocico. Yetm sintió un escalofrío, todavía no podía ponerse de pie y su hermano estaba en grave peligro.

Yatm dio un gran salto hacia atrás para tomar distancia, y rápidamente creo pequeños picos de hielo que disparó contra la bestia. Casi todos los picos le dieron, pero no pudieron atravesar sus sólidos músculos bajo su arrugada y viscosa piel. La bestia había saltado al mismo tiempo que él, alcanzó a tomarlo por la pierna y con un simple movimiento la arrancó. El grito de Yatm fue tan fuerte y horrible que llegó a lo profundo del corazón de su hermano. Estupefacto por escuchar el dolor de su hermano, la boca y ojos de Yetm se abrieron completamente, y de estos últimos salieron lágrimas.

―¡Maldito! ― Yetm dio un largo y frenético grito que prometía venganza

Incluso sin armadura y sin poder mover su brazo derecho, no dudó en arrojarse al peligro. Su corazón latía enardecidamente y sus dientes crujían. Al mismo tiempo sus ojos arrojaban luz blanca, y sus lagrimas y sangre se convirtieron en magma llameante. Su ropa andrajosa se convirtió en cenizas. Lo único que se mantuvo fue un pantalón corto de algo que parecía licra o neopreno negro. Sus venas brillaban fuertemente en un tonos similares al fuego. Un aura calórico lo rodeaba, llamas brotaban sin control.

Los gruñidos de la bestia aumentaban su intensidad a la par de su desmedida violencia. La sangre escurría de la pierna atrapada en su hocico. Tenía tanta fuerza que al apretar su mandíbula la destrozó y los pedazos cayeron al piso. Yatm había tratado de alejarse arrastrándose, pero solamente se distanció pocos metros, entonces la bestia se le arrojó.

Con la potencia y velocidad de una gran explosión, Yetm cargó contra a la bestia antes que su mordida llegara a su hermano. Con su llameante brazo izquierdo la golpeó en las costillas tan poderosamente que incluso los colmillos de la boca de esa zona se quebraron al intentar frenarlo. El cuerpo de la bestia se dobló. Yetm consiguió romper varias costillas y órganos internos.

―¡No tocarás a mi hermano! ―Gritó enloquecidamente, todavía con el brazo sumido en el cuerpo de la bestia.

Desde su corazón hasta el puño de su brazo izquierdo, sus arterias brillaron con el fulgor del sol, su brazo se infló y luego explotó, destruyendo completamente las costillas, la boca de esa zona, parte del abdomen y del torso de la bestia. La explosión la arrojó contra un árbol, pero incluso tan herida, cayó en cuatro patas. Yetm estaba totalmente determinado a acabar con ella. No podía mover su brazo derecho y su brazo izquierdo había explotado. Usó entonces lo que le quedaba.

Con el poder de la tierra aseguró su pierna derecha al suelo, atrapándola en un pequeño montículo, y con la pierna izquierda extendida en posición de patada, disparó llamaradas con toda su potencia. En un solo segundo el árbol detrás de la bestia se consumía por completo y la piel de la bestia ardía en llamas. Pero las bocas gritaron con todas sus fuerzas y un campo de vibración extinguió las llamas, creando una burbuja protectora contra el fuego que arrasaba a su alrededor. El fuego, los gritos, se mantuvieron por unos segundos, pero parecía que los gritos de la bestia no podían durar más. Yetm estaba sobrepasando su límite, pero confiaba en su propia resistencia, solamente debía continuar con las llamaradas hasta que las bocas dejasen de gritar. De pronto las llamas se alteraron, una parte de ellas quemaba otra dirección y el fuego parecía salir de manera irregular, como en ondas. Sin su armadura le era difícil controlar el poder de fuego, y debido al estado de su cuerpo, ahora le resultaba casi imposible.

Yetm quizo saber si su hermano se encontraba bien, pero no podía voltear, necesitaba total concentración. El escudo de vibraciones disminuía su tamaño, el ardiente fuego se acercaba a la bestia. Pero cuando estaba apunto de quemarla, el fuego se dispersó por todos lados, incendiando los árboles alrededor y acercándose peligrosamente a Yatm. Para proteger a su hermano, Yetm sobrepasó su límite aun más, el incremento de potencia aumentó la propulsión de las llamas, de manera tal que el fuego se redireccionó a la bestia.

Por fin los gritos de las bocas en la piel se detuvieron, las llamas la achicharraban. Su rugido era tan fuerte que dolía escucharlo. Las llamaradas duraron solamente un par de segundos. Después Yetm desbloqueo su pierna derecha del piso y con la pierna izquierda produjo una pequeña explosión que lo alejó un par de metros. Cayó de espalda, ya no se movía, el magma escapaba de su cuerpo, en especial de lo que le quedaba de brazo izquierdo. Sus llamas se apagaron y el magma fluía con la facilidad de la sangre. La luz en sus ojos se extinguió. Desconocía de donde sacó fuerza para crear una ligera y mal hecha protección de roca que retuviera su sangre-magma, pero la sangre-magma pasaba por aberturas. Solamente postergaba lo inevitable. Finalmente, volteó a ver su hermano y dijo sonriente:

―Terminemos con esto. ―Imitando a su hermano antes de la batalla.

Las patas de la bestia temblaban, las bocas de su quemada piel se abrían y cerraban lentamente, su hocico principal rugida enloquecidamente. Dio mordidas al azar en la dirección de Yetm. Ya no podía ver, pero de alguna manera intuía donde se encontraba su presa. Se acercaba cada vez más, hasta que choco con una pared de hielo.

―No tocarás a mi hermano. ―Dijo Yatm imitando a su hermano.

Sonriente y de pie gracias a una pata de palo roja, creada improvisadamente con su propia sangre congelada. Disparó entonces un pico de hielo hacia la cabeza de la bestia, pero se clavó en el lomo.

Yazzaru
Yazzaru

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