―¿Fallé? No. Las esquivó, pero hace un momento parecía estar ciega. A menos que...
La bestia embistió contra él, pero se desvió al recibir el impacto de un pico de hielo por un costado.
―Su visión se limitó y sus movimientos son tres veces más lentos. ―Dijo Yatm, alejando de su hermano al feroz depredador.
―Ya no eres tan feroz ¿No es cierto?
La bestia se quedó sobre sus cuatros patas, inmóvil, tratando de bloquear los ataques de Yatm, parecía querer esquivarlos solamente cuando acertarían en una herida grave. Sus bocas, a pesar de su condición habían frenado la mitad de los impactos de picos de hielo. Mucha sangre escurría de sus heridas, pero de pronto, la sangre se mezclaba con un líquido amarillento verdoso, que apestaba y era segregado por sus poros cada vez más dilatados. Los músculos de la bestia adelgazaron, pero las fibras musculares se fortalecieron y apretaron tanto que destrozaron los picos incrustados. Tanto éstos como las bocas, adquirieron casi toda su velocidad y fuerza. La bestia comenzó a rodear a Yatm lentamente.
―Ah ―Dijo Yatm anonadado.
Yetm quiso levantarse, pero no podía mover ni un dedo, de ponto pequeñas llamas aparecieron sobre su piel y empezaron a consumir su cuerpo poco a poco.
La bestia corrió hacia Yatm, pero chocó contra otra pared de hielo, ahora con picos. La mirada seria de Yatm revelaba que el juego había terminado. Pero esta bestia era imparable, los picos no le habían hecho gran daño a sus músculos regenerados, sus bocas volvieron a gritar, fisurar el hielo y de una embestida destruyó la pared. Corrió hacia Yatm sin esquivar los picos, simplemente no le hacían gran daño, pero antes de poder morderlo, se resbaló y él la esquivó con un ágil movimiento patinando sobre un piso de hielo.
Yatm creaba sus armas cada vez más rápido, con su mano derecha clavó una lanza en el cuello de la bestia. Al clavarla, una boca la atrapó y la lanza no pudo profundizar. La bestia se volteó hacia él para intimidarlo con el rugir de su gran hocico principal, al mismo tiempo Yatm separó la lanza atrapada, por la mitad. Una parte estaba clavada y la otra la tenía él. Esta lanza tenía ese nuevo detalle. Siguió utilizando sólo su mano derecha. Mientras la bestia rugía, él arrojó la media lanza hacia la garganta. El ataque la forzó a cerrar el hocico, pero la media lanza entró casi por completo.
Logró tomar distancia, utilizando su mano derecha para disparar muchos picos de hielo. La bestia los soportaba o destrozaba con sus bocas. También deshizo la media lanza clava en la garganta. Además de crear agua o hielo, Yatm podía convertir el agua en hielo o el hielo en agua. No pudo evitar quejarse, le parecía increíble la resistencia de semejante monstruo, consideraba que debía estar catalogada como algo más allá de una bestia. Esta corría frenética hacia él, pero sus movimientos se volvían torpes y lentos. Yatm solamente patinaba y disparaba picos de hielo desde su mano derecha. La bestia lo perseguía, pero debía clavar sus garras en el hielo para no resbalar, aun así poco a poco conseguía acercarse.
Llegó el momento en que la bestia estuvo tan cerca de Yatm que su mordida sería inesquivable, mordió con fuerza; pero no pudo cerrar el hocico ni mover su cuerpo. Yatm sonreía frente al hocico abierto de la bestia. Cuando ella destruyó los picos de hielo, Yatm usó su mano izquierda para convertir los fragmentos en capaz de agua que cubrían a la bestia, después, en un instante las convirtió en hielo. Ella al tener los nervios exteriores quemados, no lo había notado. Su intuición se limitaba a detectar ataques muy cercanos y a ubicar a su presa. Yatm se alejó de ella mientras se burlaba.
―No eres muy lista ¿cierto? ―Dijo en un tono soberbio.
Incluso atrapadas las bocas, pudieron gritar, y gritaron más fuertes que nunca, destruyendo completamente el hielo que las apresaba.
―Tampoco eres muy observadora. ―Concluyó seriamente.
Cuando la bestia lo estuvo persiguiendo, el piso de hielo fue aumentando su densidad hasta llegar al metro de altura. En solamente un par de segundos Yatm convirtió todo el hielo del suelo en agua, acumuló toda el agua sobre la bestia y luego la congeló, creando una prisión de hielo más densa que la anterior, además alcanzó a meter suficiente agua dentro las bocas como para formar duros túneles de hielo que les impidiera cerrarse, y por si fuera poco, dejó una capa protectora de agua que se transformaba en hielo y reforzaba los túneles conforme las bocas trataban de romperlo.
Los ojos de Yatm se enrojecían, las venas estaban muy marcadas y , veía borroso. Escapaban muchas lágrimas, salivaba, y no podía respirar por toda la sangre que salía de su nariz. Finalmente, apretó ambos puños delante de sí. Por el cielo surcaban diez picos de hielo de dos metros de largo. Los más grandes, densos y afilados jamás creados. Todos se dispararon hacia los los túneles que impedían a las bocas cerrarse. Todos acertaron y atravesaron a la bestia. Después de eso, esta dejó de oponer resistencia y se derritió convirtiéndose en puro líquido asqueroso.
Cayó de rodillas y se arrastro hacia su hermano. Mientras se arrastraba dejaba un camino de escarcha y su cuerpo se deshacía en ella. Para entonces las llamas habían consumido a Yetm casi por completo, de él solo quedaba parte de su torso y la mitad de su sonriente rostro. Entonces, él aclaró:
―Ya no siento dolor sabes. Es un gran alivio, pero no podremos dar el informe de misión.
―Nunca nos habíamos esforzado tanto. ―Explicó Yatm y todavía arrastrándose continuó la explicación. ―Tampoco habíamos sufrido tanto daño y aun peor, creo que ahora moriremos.
―Pero logramos terminar la misión, descansaremos y regresaremos como héroes.
―Ay Yetm... ―Contestó el hermano ahora preocupado y deteniendo su camino.
Las llamas se aceleraron y consumieron a Yetm en un par de segundos. Yatm, con triste mirada inspeccionó sus manos escarchadas, deshaciéndose.
―Es fantástico, pero este no soy yo. ―Dijo apretando el puño derecho, se deshizo por completo y cayó en pedazos.
Luego, rápidamente su cuerpo entero se convirtió en agua y escarcha. Por unos segundos todo fue oscuridad. De pronto, sentía su cuerpo entero, la sangre recorriendo sus venas y arterias, y la fluctuación ardía como el hielo que ha estado demasiado tiempo sobre la piel. Un dolor punzante enloquecía sus oídos. De pronto despertó en su cama. Sus ojos se abrieron lentamente, con borrosa visión atisbó a su hermano sentado, cabizbajo. Trató de levantarse, pero notó que su pierna izquierda no se movía, y su visión no se aclaraba. Un escalofrío recorrió su cuello. El frío regresó y en sus entrañas sentía un frío tal que le impedía hablar sin titiritar.
―N-no p-puedo mover la-a pierna, n-ni ver o res-s-pirar b-bien. ¿P-por qué ha-hace t-tanto frío?
―Yo no puedo mover el brazo izquierdo, me duele demasiado el hombro derecho, no puedo ver nada y siento un horrible calor, además de que me arde la piel. ―Respondió Yetm.
Un silencio incómodo resonó por el dormitorio, pero no resonaba tanto como el ruido de la construcción de la casa de al lado.
―¿Qué demonios están haciendo allá afuera? ―Preguntó Yetm parándose de su cama.
―R-roshu dijo q-que pronto t-tendríamos nuevos ve-vecinos.
―Desde que desperté no lo he escuchado, o sea que todavía no llega. ¡Que molesto ruido!
―Es m-mejor así.
―¿Por qué lo dices? ¿Qué haces? No te veo, pero puedo escuchar tu respiración.
―Trato de con-t-trolarme. Es mejor q-que Roshu no n-nos vea en este estado.
―Llevamos semanas invitándolo al reino, si él nos hubiera acompañado nada de esto hubiera pasado. Es su culpa.
―Cont-trólate, el calor te d-domina.
―Es más fácil para ti, todavía puedes ver un poco. Yo desperté acalorado, adolorido, y me estrellé con la puerta del baño.
―Como sea, tenemos... tenemos que con-trolarnos y descifrar que... sucedió. ―Propuso Yatm, luchando contra el frío y controlando su respiración.
―Morimos en el otro mundo, eso pasó.
―No creo... que eso sea... t-todo.
―¿Qué pasa? ¿Te caíste de la cama?
―Yo también, q-quiero ir al baño.
Luego de que Yatm fuera al baño y se estrellase en la puerta, no a causa de su visión borrosa, sino que sólo podía usar una pierna, decidieron prepararse algo para comer. Una tarea altamente difícil en sus circunstancia. Yetm no podía hacer nada sin visión. Yatm quiso hacer hotcakes, pero su visión no era funcional y tuvo miedo de quemarse al prender la estufa. Decidieron entonces comer cereal. No tenían idea de la hora, pero sospechaban que ya era tarde y que en cualquier momento su tío regresaría. A Yetm se le ocurrió la idea de pedirle a su tío que de favor les preparase algo para comer, teniendo en cuenta que no podrían ocultarle el estado en que se encontraban. Yatm al principió creyó que sería una mala idea, él sabía que su tío no era la persona más simpática del mundo, más bien podría decirse que era lo opuesto, pero supo que Yetm tenía razón en que no podrían ocultar su estado actual y que tal vez su tío se apiadaría. Finalmente, aceptó el plan de su hermano. Continuaron comiendo cereal entre gemidos de malestar y sonrisas al recordar la gran batalla y sorprendente victoria. Con el trascurso de la conversación Yatm consiguió controlar su respiración y su habla. De pronto, su tono de voz se volvió tan frío como la gelidez dentro de sí y cortó la armonía del momento.
―Yetm, recordé que...dijiste que descansaríamos y regresaríamos como héroes.
―Si. ¿Qué hay con eso? ―Contestó con un tono molesto.
―Espero no sigas pensado que ese mundo es la realidad.
―Ya dije que no pienso que es la realidad. Pero es mejor ese mundo. ―Dijo con un tono caliente, casi ardiente.
―A mí también me gusta mucho ese mundo, pero no es la realidad.
―¡Cállate, cállate y come tu cereal! ―Gruñó y golpeó la mesa, haciendo estremecer los platos y cucharas.
―Ya me lo terminé...
Los trabajadores de la construcción se detuvieron, el silenció inundó el comedor.
―¡Te acabo de decir que no pienso que sea la realidad! Nunca escuchas.
―Escucha, es sólo que... preferir ese mundo... no lo sé. Mira como terminamos...
Al momento, Yatm se detuvo. Los ojos de Yetm, ardientes de furia buscaban los suyos y eso le resultó muy perturbador.
―L-lo siento, lo siento. Lo que quiero decir es que me preocupa.
―¿Qué es lo que te preocupa?
―No lo sé, es sólo que...soñamos algo y no estamos ilesos.
―Lo dices como si fueran simples sueños, tú sabes que no es así, servimos a una princesa de verdad.
―¿Una princesa de otro mundo? Puede ser pero ¿por qué lo hacemos?
―Mira, en primer lugar tú fuiste el más emocionado cuando comenzamos, fuiste tú el que encontró el reino, y fuiste tú el que nos presentó ante la princesa.
―Pero tengo un mal presentimiento.
―Miedo se llama. Ya habíamos sido lastimados en ese mundo, aunque nunca tanto y nunca lo habíamos resentido en este mundo.
Yatm no supo qué decir o qué pensar. Su hermano estaba ciego y el fuego de su interior no se extinguía. Sintió gran vergüenza por sí mismo. Recordó que él nació unos minutos primero, técnicamente él era el hermano mayor, y pensó que no había logrado proteger a su hermano menor. Ahora su hermano estaba ciego, pero era él mismo quien sentía miedo, sin embargo el miedo era reemplazado. Reemplazado por algo, algo que él todavía no podía comprender. Yetm no necesitaba ver para percibir la inseguridad en su hermano gemelo.
―¿Qué haremos ahora? Se supone que trabajamos para la princesa Marashaling. ―Preguntó Yatm.
―¿Trabajamos? Siempre servíamos por diversión, las cosas que conseguimos a cambio no valen nada en este mundo.
―Exacto, vivíamos en otro mundo, pero nunca nos preguntamos qué es ese mundo.
―Hace años Roshu ya nos lo había explicado.
―Hace tanto que ya no lo recuerdo.
―Hace seis años, cuando nos iniciamos, precisamente en nuestro cumpleaños número seis. Fue una excelente fiesta.
El cerrojo de la puerta principal se movió, ellos lo escucharon y después pasos cada vez más cercanos. El pulso de ambos se aceleró. Con el calor que tenía Yetm, y encima nervioso, se desmayó sobre su plato de cereal. Yatm quería moverlo, pero los pasos estaban muy cerca y él sabía que no podría levantar a su hermano a tiempo. Los pasos se detuvieron en la entrada del comedor.
―¡Roshu, tío! ¿Qué tal?
―¿Roshu? ¿Te parece que me parezco a Roshu? Jaja
―¿Endekaiser? ¿Qué haces aquí? ¿Dónde está mi tío?
―Estaba conmigo pero dijo que tenía que ver a Alfrank. Mencionó algo sobre unos tótems que nos serían muy útiles.
―¿Alfrank? Que feo nombre tiene.
―Jaja ¿Verdad que si? Como sea, ¿Qué te sucede? Te noto diferente ¿Por qué tus ojos están como perdidos?
―Tienes que ayudarnos, estamos en un grave problema. Por favor.
Endekaiser notó que Yetm tenía el rostro sobre su tazón de cereal.
―Amm... está bien. ¿Qué es lo que sucede?
Endekaiser tenía veintitrés años, era moreno, de estatura un poco más baja al promedio, ojos tan oscuros como su rizado cabello. Tenía una barriga que evidenciaba su amor por la comida chatarra. Tal vez por eso se llevaba muy bien con los más chicos. De manera que pidió una pizza para que le contasen gratamente lo sucedido. Sin embargo, al poco tiempo se mostró un tanto incrédulo.
―Lo más increíble de todo, no es que han mejorado sus poderes, sino que sobrevivieron al nivel tres.
―¿Nivel tres? ―Preguntaron los hermanos al unísono.
―¿Su tío no se los explicó? Bueno, supongo que no habla mucho con ustedes, tampoco lo hace conmigo. ¿Acaso hablará mucho con alguien? En fin, la primera vez que pude entrar al nivel tres Roshu no me había explicado casi nada, resulté herido en combate y cuando desperté todo el cuerpo me dolía.
El repentino interés que había en el rostro de los jóvenes se perdió. Más bien se notaban fastidiados.
―¿Qué es el nivel tres?
―Es difícil de explicar. Roshu es mejor que yo con las palabras. Es posible decir que es como un mundo paralelo.
―Pero si es paralelo tendría que parecerse a este. ―Comentó Yetm.
―Bueno, paralelo no. Les dije que no soy tan bueno con las palabras. Como sea, ustedes necesitan descansar, yo hablaré con Roshu para que nos vea en alguna parte del reino. ¿Cuál lugar sería bueno?
―En la taberna. ―Contestó Yatm.
―Jaja ustedes son muy jóvenes para tomar ¿No crees?
―No lo digo por eso. Sucede que es el lugar favorito de los mercenarios. Algunos podrían ayudarnos a encontrar el origen de la bestia. ¡Uff! este frío es demasiado.
―¿Crees que el frío es malo? Yo siento que el calor me explotará la cabeza, me iré a bañar con agua helada.
Decidido el punto de reunión, Endekaiser llamó a Roshu por celular y sin entrar en detalles lo citó en la taberna, pansándole las coordenadas y código vibratorio espacial general y específico. Por supuesto tuvo que preguntarlo primero a los chicos, ya que tenía tiempo que no los acompañaba en sus aventuras.
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