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El Príncipe Perdido - Volumen 1

El Cuentacuentos (parte 4)

El Cuentacuentos (parte 4)

Dec 16, 2021

-Os, ¿alguna vez has pensado en salir de aquí?

64 se dio cuenta que era la misma pregunta que le había hecho dos noches atrás. 65, 66 y los otros, a veces hablaban de qué querían hacer si salían de esta prisión. Pero 64 nunca había tenido una respuesta. Lo cierto es que él nunca había pensado en que realmente pudiera salir. Para eso necesitaba ayuda, y era incapaz de pedirle a los demás. De acuerdo con su experiencia, lo único que resultaba de pedir ayuda era decepción. Jamás pensó que un chico genio como 63 dirigiría un plan con 5 personas.

-Te preguntaré algo primero ¿Por qué confías en que seguiremos este plan?

-Porque ahora es más fácil confiar que no confiar, y necesito ayuda. 62 está enfermo y débil y me siento más seguro con gente al rededor que cuide de él…

-¿Cómo sabes que cuidaremos de él?. ¿Que no te delataré a ti y tu plan?. ¿Cómo sabes que no lo voy a arruinar?…

-No lo sé. No hay forma de que pueda saberlo. Pero esta es la única forma que pensé para salir. Si espero a estar seguro de todas las preguntas jamás saldría de aquí.

-Tu, ¿por qué quieres salir?

-Porque quiero vivir afuera de esta prisión. No me gusta esta vida, no quiero que mi hermano crezca aquí o muera y mamá nos espera en nuestro clan. Todo eso vale la pena el riesgo

64 no pudo parar de ver la mirada segura de 63. No había ni una pizca de miedo en sus palabras, estaba preparado. 64 también quería confiar en todos, y si había un momento para eso, era este.

-Lewis, eres más adorable de lo que aparentas- le dice 64 en son de burla, y 63 sonrojándose le grita -¡Ahora te burlas! ¡Sé que me vi genial dando mi discurso!- le dice mientras voltea la cara a otro lado.

-Yo quiero ver las estrellas otra vez- dice 64

-Te burlas de mi cuando tu mismo tienes un discurso tan cursi- le dice 63

-Sé que suena tonto, así que nunca lo dije

-Oslac, salgamos de aquí -dice 63 viendo a 64 de nuevo.

-Está bien, te sigo.-después de intercambiar sonrisas 64 dijo -pero, ¿cómo hacemos para salir con vida de aquí?

-Saldremos en lo que vengan por nosotros, si tardan mucho entonces habrá que arriesgarnos por nuestra cuenta. La limpieza de la torre se terminará hoy. Tu escuchaste ayer a los guardias, dijeron que a partir de mañana empezarían a traer al personal para las nuevas torres. Probablemente ya no nos dejen entrar. Escúchame, Os necesito que me sigas y me ayudes a llegar a la sala donde puedo cortar la energía, ese es tu rol en todo esto. -63 le señala a 64 con la cabeza que mire el mapa en frente de ellos. -Vinimos a estos cuartos después de subir por el elevador cruzando por la derecha, así que si el razonamiento que Héctor y yo hemos hecho es correcto, al sacarnos de aquí deberían llevarnos por la derecha hasta el final del pasillo. Si eso ocurre veremos unas escaleras a la izquierda al final de ese otro -continua hablando 63 señalando la escalera en el mapa con los pies. Nos libraremos de los guardias y subiremos las escaleras hasta el segundo piso. De acuerdo a mi hermano y yo, allí debería estar el acceso a la fuente de energía. Entre estos tres pisos, el piso dos tiene una gran habitación en el centro. Es la que más resalta entre todas las demás, así que deben tener algo importante en ella. Si todo es como esperamos, allí estará la energía de este lugar.

Para 64 el plan tenía sentido, no podía discutir con el razonamiento de 63. Sin embargo, era peligroso que solo se pudieran basar en ese razonamiento. La mitad del plan era una suposición. Aunque si tenía una base lógica, no estaba comprobada. 64 ya había decidido, y como le había dicho 65, confiaría en ellos. Si el plan fallaba morirían pero si no hacían nada, igual morirían castigados. Lewis había preparado todo de tal forma que escapar no sonara como un disparate al que él pudiera oponerse.

-Tendremos cámaras y nos perseguirán, -continúa hablando 63 -pero tú eres del tamaño promedio de un guardia, y eres fuerte, así que creo que podrías pelear contra ellos. Yo correría primero hacia el cuarto de energía y tú me seguirías por detrás. Nos encontramos en el cuarto de energía, probablemente para ese entonces ya la habré cortado, y usaremos nuestro mana para ayudarnos a salir.

-Yo no sé cómo usar el mana.

-Estoy seguro que tienes un mana muy fuerte. Cuando lo necesites se manifestará. De todas formas sin él eres fuerte físicamente, así que tu pelea a tu manera, y asegúrate de ganar y seguirme. El siguiente guardia que venga por nosotros le seguimos la corriente. En el momento en que veamos la escalera atacamos y salimos corriendo hacia ella. Solo hay que esperar el momento indicado.

-Entiendo pero, no se si pueda mantenerme calmado. ¿Cómo peleo con un guardia sin estar agitado? Seré leído cómo una amenaza y las esposas me paralizarán de nuevo.

-¿Recuerdas las aventuras de Mr. R? -le dice 63 mirando seriamente a 64 -Piénsalo como una aventura, que estamos camino a la cueva donde va Mr. R. Que estamos explorando y peleando contra criaturas que nos evitan el paso.

-Suena muy sencillo para ti -le dice 64 al ver la cara de entusiasmo de 63.

-Yo siempre gano en los juegos. Esto no es diferente, tengo que ganar a como de lugar.

64 da un suspiro.

-Muy bien, vamos camino a la cueva como en mi libro de aventuras, ¿vamos contra los monstruos para encontrar el tesoro?.

-Exacto

A parte de que 63 era adicto a la victoria, no es que tuviera una habilidad especial para jugar. Lo cierto es que a pesar de ser un niño genio, se dedicó a jugar con su hermano y su madre el tiempo que estuvieron juntos. Al contrario de 63, 64 nunca había jugado con nadie.

-No tienes que mantenerte en calma por tanto tiempo. De hecho sería más efectivo que no lo hicieras. Yo no tengo problema pero, en tu caso, sería más conveniente que sobre calentaras esas esposa lo antes posible

-¿Eso se puede?

-Es una teoría pero, creo que la energía negra que corre por las varas es mana negro proveniente de los guardias que las usan. Cuando te ataquen con ella ponla entre tus manos tocando las esposas para que estas reciban un ataque continuo de energía. Así podrían sobre calentarse y dejar de funcionar por un tiempo. Pero, podrías quemarte, así que es algo que dejaré a tu decisión.

En ese momento interrumpiendo la conversación, entraron dos guardias que venían a recogerlos. Uno más joven que se veía más inexperto, seguía a un hombre con casi 40 años y un bigote. -Vamos de pie, vienen con nosotros- dice el guardia más experimentado.

Los dos chicos, se dejan llevar por los guardias. Al salir de la habitación toman el pasillo a la derecha tal como 63 había dicho que pasaría. Solo debían esperar a ver las escaleras hacia el segundo piso y allí atacar y correr. 64 podía sentir su corazón acelerarse, así que empezó a respirar profundo cuando ve a 63 a quien tiene caminando justo en frente de él. Todavía era pequeño, tal vez solo podía apreciar su forma de niño cuando estaba jugando con Héctor o cuando estaba así de callado. El resto del tiempo siempre sonaba como un genio engreído, nada lo impresionaba y estaba preparado para situaciones que muchos adultos no. Pero era un niño, 7 años menor que él, que tenía una familia a la que quería regresar.

La situación de 64 no tenía nada de parecido con esa situación. Por mucho, 64 podía estar más asustado que 63, no sabía de dónde venía ese miedo tan poderoso clavado en su interior, pero si no lo detenía se activarían las esposas. En ese momento recordó las palabras de 63, “es la cueva de Mr. R”. Lo cierto es que 64 nunca se había dado el lujo de simplemente jugar. Al menos, no con nadie. Era una situación incómoda para él pero, era su chance, era la primera vez que jugaría con alguien al que podía llamar amigo. Teniendo este pensamiento en mente y ningún otro, empezó a sentirse emocionado, esperando a que a la vuelta de la esquina se asomara la escalera. “5..4..3..” - contaba 64 en su cabeza - “.. 2.. 1..”. Al girar en la esquina apareció la escalera, 64 empujó con todo su cuerpo hacia la derecha para empujar al guardia contra la pared haciendo que este soltara su vara, el guardia más inexperto que llevaba a 63, lo soltó por la sorpresa, momento que aprovechó 63 para salir corriendo a la escalera. - “¡Oslac, nos vemos dentro de la cueva!”- le grita 63 a 64, y por primera vez jugando, 64 se ríe. El guardia del bigote se reincorpora para pelear contra 64, mientras el guardia más joven no sabía si seguir a 63 o ayudar a su compañero. El guardia del bigote le grita - “¡Ve por el otro mocoso, rápido!” -agarra a 64 de la chaqueta con un brazo y con el otro intenta golpearlo con la vara pero tal como dijo 63, 64 atrapó la vara con sus manos, la puso entre sus esposas y se quedó allí aguantando la corriente eléctrica hasta que vio las chispas negras salir de sus esposas. Ya con sus manos separadas, seguía sujetando fuerte la vara con una y con la otra le golpeó con un puño la cara del hombre con bigote. Ahora, debía darse prisa. Tenía que llegar lo antes posible a ayudar a 63 antes de que llegaran más guardias.

En su camino por las escaleras ya habían llegado dos guardias más, los cuales a uno lo golpeó en el estómago y al otro lo esquivó haciendo que cayera por las escaleras. Después de correr y esquivar, finalmente ve la habitación que 63 le había mostrado en el mapa. En el piso junto a la puerta estaba tirado el guardia joven e inexperto que lo había venido siguiendo. Probablemente 63 lo habría esperado y golpeado en el momento. Al llegar, 64 entró por la puerta y buscó a 63. La energía no había sido cortada aún.

Mas guardias llegaron por la puerta persiguiendo a 64, sin embargo, al entrar no tuvieron que hacer esfuerzo para atraparlo. 64 sólo estaba allí de pie, mirando a 63 sin entender qué estaba pasando. 63 estaba en manos de otros guardias con un uniforme un poco diferente. El uniforme era blanco y con tres estrellas en el hombro izquierdo. Ellos tenía agarrado a 63, pero adicionalmente, estaban en un pasillo que bordeaba la habitación de forma circular y en el centro había una esfera negra gigante, que parecía estar llena de energía de la cual salían pequeños rayos y chispas.

- ¿Qué es esto? ¿Qué estaba pasando? - 63 estaba con las muñecas pegadas a la baranda, intentando empujarse con los pies hacia atrás para separar sus manos de aquella barra que conducía una corriente eléctrica negra, pero era inútil. 63 forcejeó hasta que cayó arrodillado y cansado.

- ¡Lewis!- grita 64 saliendo de su estado de shock e intentando quitarse a los guardias de encima quienes lo estaba llevando en frente de los otros dos oficiales que custodiaban a 63.

-¡Suéltenme! ¡Lewis! ¡Lewis! …. Déjenlo, ¡qué le hacen!- gritaba 64. Los guardias empezaron a golpearlo pero 64 peleaba contra ellos y logró liberarse para correr hacia 63, pero uno de los oficiales de blanco tenía dos cadenas, una en cada mano y las arrojó cómo látigos hacia los pies de 64, atándolos. 64 cae al suelo de espaldas y es arrastrado por las cadenas hasta quedar a unos centímetros del oficial que había lanzado el ataque. En ese momento los guardias llegaron y nuevamente lo agarran de las manos y lo ponen boca abajo haciéndole una llave.

-Señor Frederick, parece ser que sus esposas sufrieron un corto circuito- dice el guardia que le hacia la llave.

-Eso es obvio, no se activaron los imanes, ni el paralizador, o algún otro truco con el que controlen a estos presos.- dice Frederick mirando a 64 con cara de disgusto. -Pero no importa, se volverán a ajustar en lo que toquen el transmisor -Los guardias colocaron las manos de 64 sobre la baranda, aunque este intentaba resistirse. No sabía qué hacer, había llegado hasta allí, siguiendo el plan de 63, quien cada vez respiraba más fuerte y se veía más cansado. En el instante en que las esposas de 64 se pegaron a la baranda los imanes volvieron a funcionar, pero con una fuerza mucho mayor y empezó a entender por qué 63 se veía tan cansado. Podía sentir como si una corriente se moviera desde el interior de su cuerpo hacia afuera, como si su energía estuviera siendo succionada. ¿Qué estaba pasando?. Podía ver que la baranda en un punto se separaba y tomaba un camino hacia donde estaba la esfera, formando un espiral que terminaba unos metros debajo de ella, y arriba de la esfera ocurría lo mismo.

- Pequeños niños… intentando escapar. Debiste haber visto la cara de tu amigo cuando llegó y nos vio aquí esperándolos, intentó correr en dirección opuesta a nosotros pero sólo con activar el campo magnético de la barra transmisora sus esposas fueron atraídas hacia él con una fuerza muy alta como para que un niño de ese tamaño la pueda resistir. Empezó a tropezar y una vez que sus esposas tocaron la baranda su energía empezó a ser succionada. -le contaba el otro guardia vestido de blanco a 64 como si estuviera disfrutando de una gran historia. -No hay nada que puedan hacer pero los felicito, en serio, llegaron lejos. Supongo que si vinieron aquí es porque querían cortar la energía, jajaja… eso es la mejor parte. La energía de este lugar son ustedes, los prisioneros. Toda la energía de este sitio proviene del mana negro, incluyendo la energía de sus esposas, y ese mana negro proviene nada más y nada menos que de todos los castigados. Sean guardias o presos, todos mueren después de que dan su energía…

-¡Detén la transmisión ahora. -le dice Frederick quien acababa de escuchar un aviso a través del comunicador.

-Frederick, ¿qué pasa?

-Son órdenes de arriba. Antes de que esta jornada de trabajo termine tenemos que empezar a dar energía a la otra torre…

-¿No era en la siguiente jornada?

-Si pero ya está lo suficientemente lista para empezar antes y además estos dos pequeños están en la lista de los elegidos para dar la energía inicial a la nueva torre -Dice Frederick mientras se pasa la mano por su cabello corto y rubio como si le doliera la cabeza de solo pensar en trabajar más.

-¡Oh! ¡Qué suerte tienen! a pesar de haber intentado escapar, ustedes fueron prisioneros elegidos para dar energía a la nueva torre -dice Ronald, que era el otro oficial de blanco, como si les estuviera informando de una noticia maravillosa.

-Terminamos acá -continua Frederick -lleven provisiones para que recuperen energía y vamos a la otra torre a prepararlos y esperar a los otros prisioneros.

En ese momento la corriente se corta y finalmente 63 y 64 son liberados. 64 todavía con fuerza suficiente camina hacia 63 quien está tirado en el suelo respirando como si hubiera terminado una carrera - ¡Lewis! ¡Lewis! - 63 abre los ojos y ve a 64 -Os, eres casi tan llorón como Héctor, ¿sabes?- y lanza una risa suave y agotada. Un guardia carga a Lewis y empieza a llevarlo fuera de la habitación mientras otros guardias agarran a 64 para llevarlo a él también quien del cansancio va quedando dormido durante el camino.

* * * *

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Manuela

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#Misterio #Fantasia #prision #Accion #amistad

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