Las semanas pasaron y los soldados aprendieron a usar la nueva arma que mi hermano había creado, por otro lado, los enemigos en el frente norte se retiraron por las infecciones provocadas por nuestras flechas, los caminos de los frondosos bosques del sur de Kanor estaban ahora abonados con miles de enemigos, a este paso acabaríamos con ellos incluso antes de usar las nuevas armas.
El grupo de omegas de élite se había infiltrado con éxito en el palacio de Ainer y en las principales casas nobles y ya estaban preparando la ofensiva en el palacio real.
Por fin parecía que iba a poder descansar un poco de todo el ajetreo. En mis tiempos libres usaba el gran despacho de Azai para diseñar la nueva ciudad, había elegido una bonita zona costera con una geografía parecida a la de Est Nagatch, justo en la frontera entre Kanor y Ainer o lo que será futuramente Kanor, pues la zona cuenta con importantes yacimientos de minerales que no pueden ser ignorados, también será un puerto de comercio directo con Vaen y con el resto del continente, su localización especial hace que al contrario que con Saifara, la actual capital, no se tengan que atravesar cordilleras ni el desierto central para acceder al mar interno de Eishnir lo que permitirá hacer rutas directas con las ciudades costeras de la zona norte favoreciendo el comercio y con ello la economía.
Comencé a desarrollar los planos del alcantarillado y de las cañerías de agua, así como de las calles y los edificios, todo tenía que cuadrar perfectamente para evitar problemas con el drenaje de las aguas residuales.
Al igual que con Est Nagatch hice una plaza en forma de media luna conectada al puerto, pero decidí añadir unos retoques para poner un gran colegio, uno que fuera lo suficientemente grande como para acoger a los mejores alumnos de todo el mundo, una magnifica estructura que combinaba los principios arquitectónicos tanto de Vaen como de Kanor usando las características bóvedas de arcos de cortina de la arquitectura del palacio de Kanor y las cúpulas y decoraciones de Vaen.
En medio del gran campus una gran estatua se alzaría majestuosa mirando hacia el mar. La estatua de la persona de la que la gran escuela llevaría su nombre, la academia Wqia Habwi, la gran reina que intentó traer justicia a Kanor y que lo pagó con su propia vida.
Agotado por el diseño de la nueva capital me fui a descansar, mañana sería un día duro.
A la mañana siguiente Azai y yo nos levantamos a la vez, mi vientre de ya ocho meses amenazaba con un parto inminente mientras que el cargamento de armas mira dioses que nos esperaban afuera vaticinaban nuestra victoria en nuestra última gran batalla.
Con su ejército diezmado por las enfermedades y por la presa del río y el nuestro armado con las nuevas armas capaces de penetrar sus metálicas armaduras ponía la balanza a nuestro favor.
Salimos al patio trasero donde el gran ejercito reunido esperaba para marchar a recuperar nuestro país.
^¡Soldados!^ Comenzó Azai
^¡Hoy partiréis a la batalla para recuperar nuestras tierras y para demostrarle al enemigo que en Kanor las guerras solo se ganan!^ Los soldados gritaron de la emoción, pensé que partirían, pero todos me miraron y guardaron silencio
^¿A qué esperas? quieren que su hermoso rey omega los anime^ No esperaba que todos esos alfas realmente tuvieran respeto por mí, fue algo para lo que no estaba preparado, la sensación de aceptación me emocionó haciendo que se me saltasen las lágrimas.
-Sé que no nacimos en el mismo sitio, nuestra lengua materna, cultura y religión tampoco es igual, pero comparto con todos vosotros una cosa, la más importante, el amor a la tierra que me acogió y a la que pertenecen los seres que más quiero en el mundo. Partid y demostradles que nuestro amor por nuestra tierra y nuestra gente no es débil, aplastaremos sus ejércitos, su moral e incluso las montañas que nos separen. Kanor no es débil, Kanor no está equivocado en su cambio de opinión. ¡Hoy haremos historia y sabrán incluso dentro de milenios que Kanor resistió, expulsó y venció a sus enemigos y que cualquiera que ose menospreciar a este país tendrá el mismo destino! - Los soldados alzaron sus armas y gritaron, pero no solo un grito de ánimo como con Azai, fueron gritos de apoyo
/¡Viva Kanor y la familia real! ¡Viva! / Gritó el ejército al unísono antes de formar y salir del castillo hacia el campo de batalla.
^Lo has hecho genial^ Dijo Azai posando su mano en mi hombro
-Haremos un país en el que la gente pueda ser feliz, donde nuestro hijo sea feliz- Respondí acariciando mi abultado vientre.
Volvimos al palacio donde nos esperaban más reuniones y papeleo para que el país sufra lo menos posible, por suerte en el tema del ejercito mi hermana Nel nos ayudaba mucho lo que quitaba un gran peso de nuestros hombros.
El día llegó a su fin con un precioso color naranja y Azai me abrazó por la espalda mientras los dos mirábamos como el sol se ocultaba tras el inmenso océano Naesir más allá del cual Vaen se alzaba majestuoso y pacífico.

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