Las cámaras muestran que el escuadrón Filo se ha reagrupado en el décimo piso, en lo que se cree es un puesto de mando de Tarxis, Pretor prepara su artilugio para escanear y crear nuevos documentos. El equipo Filo también se prepara para avanzar la búsqueda hasta el piso 13, lo que se ve de la grabación ha sido bastante pausada y calmada, no existe mayor resistencia hasta el momento.
– Esto nos servirá, es curioso que jamás nos dejasen hacer más de estos. – Decía Pretor refiriéndose a que solo contaba con un único dispositivo, pues jamás le permitieron hacer más que un solo prototipo y que solo él pudiera utilizar habiendo abandonado los anteriores en la base Falken.
La herramienta de Pretor era un lector de lenguas, era capaz de recrear el sistema abstrayendo sus reglas, era muy rápido (con varios documentos se podía armar casi todo un sistema, por lo que siempre era bueno llevar todos los papeles posibles). Un documento de cuarenta paginas podía estar listo en minuto y medio, se le llama Tradición y existen varios de estos artefactos más solo Pretor tiene permiso de manipularlos.
Cualquiera que los utilice que no forme parte de una operación queda sentenciado a tres meses sin comida ni remuneración para todo su equipo o sección (esto solo aplica a los Toridaz da zarium, cualquier externo al programa será ejecutado y será transmitido en la base Falken). Todo para mantener trasparencia bajo cargos de alta traición y por la regla 1.
– ¿Algo útil chico? – Márkov se estaba estresando de ver al muchacho con el aparato en forma de Tablet, el pensaba que se trataba casi de un juego para él y eso le molestaba, pero sabía que podía confiar en el chico.
– Dale tiempo y deja que respire, adora usar su juguete. Dime Márkov ¿Qué se supone que es la lectura que tienes?
– Demetre, creo que lo que nos digan esos papeles será lo que hallaremos en esos pisos, pero algo me da una horrible mala espina. Sea lo que sea esperemos que no implique hacer ruido o quedarnos más tiempo del debido, estoy harto de este calor y hedor a gas. – Márkov detestaba hacer misiones fuera de Opotumbral, le daban una especie de alerta que no solo podía desaparecer cuando veía que explícitamente cruzaba de regreso a Opotumbral.
– Dutz, espero que sepas lidiar con lo que tengamos arriba, no hay... Nada de lo que temer, sin embargo, los documentos tienen descripciones sobre una supuesta enfermedad o “plaga” que hace que los estómagos de los afectados pasen por una evisceración. – Pretor lo decía con mucha frialdad, asumía que era real, todo lo que traducía e interpretaba el Copista era siempre como lo indicaba, así que debía tener cuidado, Ukratia tenía a científicos muy poco ortodoxos y ninguno de ellos cuatro les hacía gracia la información.
– Tienes que estar de broma... – Trataba de forzar una risa incomoda que fue suplantada por una tos que se obligó a contener, Dutz no estaba para nada cómodo, sabiendo que él era quien iría primero.
– Pretor, llévate las copias de los documentos (usualmente las copias son enviadas a la base, pero debido al cierre de la transmisión la copia debía guardarse hasta la extracción, una vez entregada todo respaldo debía ser eliminado), somos un equipo de infiltración no un escuadrón de asalto. Demetre ¿Crees poder hacer frente a lo que se nos viene? El objetivo se encuentra allí y solo cumpliremos la misión si llegamos al supuesto objetivo. – Señaló Márkov.
– No tenemos otra opción y quiero comer, así que hagamos las cosas bien, Pretor, te lo pido... No, peor aún te lo ruego, por favor no metas la pata, eres nuestro radiotransmisor, Dutz y yo pelearemos, pero necesitamos que estés bien para tener una comunicación, en caso de que las cosas se pongan feas, cosa que por lo que veo es lo más probable que venga a suceder. – Respondía Demetre.
– Adelante, si perdemos más tiempo el convoy pedirá refuerzos al ver que no hay respuesta de sus compañeros. – Márkov estaba impaciente.
– Sobre eso señor... Los documentos tenían una información completamente distinta, el convoy llegará en realidad en una hora y desde que llegó el comunicado han pasado ya unos veintitrés minutos. – El Copista de Pretor les había adelantado una nueva información, pero lo agradecían porque en el fondo esa información les había salvado el pellejo, y Pretor sabía que cuantos más documentos leyera su máquina mejor sería en todos los sentidos.
– ¡Qué verdad más agobiante! – Exclamó el líder del equipo telepáticamente frunciendo el ceño.
El Mahazfiro tiene tantos usos que la lista es casi infinita, cumple una función parecida a la energía arcaica de Opotumbral o la energía terrestre de los Xuvit con referirnos a que es sustentable y fácil de producir. En estado puro puede usarse para experimentar y dar paso a diversas mejoras en algunos Astrales. Pero no quita lo riesgoso e inestable que es esto, casi tanto como hacer los mismos experimentos con “Oro Rojo”. Pero es tanta su cantidad que no hay porque escatimar en su uso.
El equipo Filo tenía 30 minutos hasta la llegada del convoy ukratiano…
– Espero que no encontremos una bella durmiente que esté sobre una cama de un piso de laboratorios que se vea indefensa y que al final resulte ser un terrible enemigo que al final no derrotemos pero que si llevemos a casa de alguna forma extraña. – Pretor hacía esos comentarios con la telepatía siempre, pensando que podía alguna vez atinar cuando fuera algo favorable, su equipo muchas veces tenía reacciones encontradas con sus comentarios.
– Debería quedarme con todas tus raciones, todavía nos queda media hora y tú hablando de una imbecilidad como esa... – Demetre enmudeció.
– Basta, quiero que seamos rápidos y encontremos todos los documentos posibles, no he detectado a nadie. Está vacío, por lo que veo podemos entrar. – Los encaminó el jefe Márkov.
– Señor recuerde que son Nules y estos son especiales, no los sentimos a menos de un metro. – Señalaba cuidadoso el joven Pretor.
– Cierto, Dutz ve delante, Tripulación prescindible. – Dutz tenía luz verde para utilizar su Astral como le diera la gana y a Márkov eso siempre le daba tranquilidad.
– Sí señor. – Dutz suspiró para sus adentros era el momento de ensuciarse las manos.
La verdad de todo es que no había nadie en esa habitación salvo una muchacha con una capucha llevando puesto un uniforme vuelto harapos que lo hacían ver como un vestido de lo roto que estaba, era de una sola pieza y estaba rasgado como si varias bestias la hubieran mordido, pero no hubiesen alcanzado a cortar su piel. Las mangas estaban a la altura de los hombros, el de la izquierda le llegaba hasta el codo que dejaba ver una aguja que inyectaba un líquido de color verde eléctrico que emitía un brillo que alertaba al escuadrón de Toridaz.
Demetre posó su mirada sobre sus piernas que se veían agotadas pues estaban hinchadas, como si llevaran muchas muestras inyectadas en diversas partes de estas. El pantalón de un diseño para combate urbano estaba roto de tal modo que no servía ni de sustituto de minifalda, estaba su parte inferior con un calzón de color negro, y luego más abajo venían sus botas de servicio. Las botas desencajaban mucho al ser lo único que se veía como nuevo, pero no las tenía puestas, lo que sí nadie pudo ver fueron sus tobillos que tenían sus tendones perforados por unas pesas que seguro eran para evitar que escapará. Márkov dio la orden de ponerle las botas, la extracción era con ella por ser un elemento que debía ser estudiado detenidamente en Falken.
– Lotería, tenemos un montón de papeles, nos quedan veinte minutos, no pienso acercarme a esa cosa. – Dutz mostraba miedo hacía el cuerpo de la mujer, no le inspiraba confianza el estado del sujeto de pruebas de lo que fuera que le hubiera hecho Ukratia y sus científicos de mahazfiro.
– Dutz y Demetre, hagan guardia de esa cosa, ponerle las botas es de las pocas cosas que podemos hacer para que no sufra heridas, debido a que alguien nos dejó sin recursos para poder comprar máscaras... – Decía Márkov mientras le anudaba las botas a la mujer.
– ¿Quién pudo ser así? – Decía sarcásticamente Pretor, aludiendo al demacrado estado de la mujer.
– Señor, reconsidere la situación, el virus que habla podría ser... – Dutz trataba de tener la atención de Márkov, pero era nula.
– No podemos aún, afuera hace lluvia ácida, tenemos que escapar usando los edificios o esperar hasta que pase. Necesito unos diez minutos para escanear todo, el aparato tiene una capacidad de solo diez páginas y aquí tenemos unas cuatrocientas quizás más... – Pretor insistía en obtener el máximo de información antes de huir del lugar.
– Si no nos dejan llevar otra de esas porquerías, juro que te mocharé las manos si no terminas antes que llegue ese convoy. Apúrate, solo nos quedan dieciocho minutos. – Dutz ya perdía los estribos porque Pretor era el único permitido a usar el Copista.
Pretor era un lingüista que fracasó en el mundo laboral al ser visto como índigo, sus ideas eran magníficas, pero el estigma social no lo ayudaba en lo absoluto, una cosa era ser cualquier ser vivo incluso un no humano. El ser un Astral te quitaba toda la posibilidad de sentir empatía, era algo tan lejano qué si bien había compasión e inclusión, cuando no se es tan claro o sociable como, Demetre con sus habilidades, es muy difícil que la gente pueda confiar en ti. En el caso de Pretor sus poderes eran muy notorios y fue cuestión de meses para que se le hiciera desaparecer del sistema.
Cuando Pretor desapareció se dio por entendido que se había suicidado, pero eso fue una conjetura como su supuesta huida de Opotumbral a Libprachtat. Lo anterior era debido a que, si bien nunca se lo dijeron a él, siempre supo de la carga que existía en su país por tener el poder que él veía con ojos de esperanza, irónicamente con los Toridaz pudo conseguir los fondos (más bien los ahorro él y su equipo para crear a la Tradición) y así ayudar a la gente de Falken y principalmente a su escuadrón. La Tradición era el sistema Copista que los ayudaba a siempre estar un paso adelante en materia de inteligencia.

Comments (0)
See all