Le dolía todo el cuerpo, lo último que recordaba era el ataque de la mujer. En ese momento apareció una niebla muy densa, siguió caminando, pues no tenía heridas, pero sentía todo el dolor que seguro sentiría cuando se despertara. sonaba un ruido metálico de cosas chocando, como si fueran una cinta de fábrica de esas que hacen ruidos de martillos que golpean los proyectiles de artillería de los obuses cinéticos de Opotumbral, pero esos se escuchaban más chirriantes y gastados,
La niebla se hizo más y más densa conforme caminaba, realmente solo estaba vagando pues no sabía a dónde iba hasta que se hizo tan densa que temió caerse en algún momento decidió correr en dirección al ruido, luego de unos segundos de una carrera bastante corta, chocó con algo, su alivio era inmenso había llegado a algo, pero no sabía qué. Estaba alegre de haber llegado a algo, pero ese algo luego lo aferró y le reclamaba su inconsistencia y estupidez,
– Despierto te veías más inteligente y menos propenso a caer presa de los nervios.
Pretor estaba aterrado por oírla hablar sabía que algo muy horrible le pasaría
– Es un hecho que comenzaría a matarte de estar despierta, pero nada de lo que haga aquí realmente te hará daño, tendría que ser demasiado intensa... O sea, sí, podría, pero aquí es el único lugar donde puedo hablar con la gente sin que muera, sabes que los sueños son el fin de la conciencia, nos lleva a una nueva, quizás un reemplazo un tú sin ser tú. ¿Como son los hombres de Opotumbral son tan prepotentes como mis comandantes?, ¿cantan himnos a sus líderes?, ¿es cierto que experimentan con niños? ¿es verdad que ustedes son los causantes de la gran cicatriz con los super obuses cinéticos de oro rojo?
– Primero que todo me recordarías tu nombre
– No presentamos los nombres en Ukratia, eso es solo para los amigos y familiares y tú eres un extranjero.
– Contestaré a todas tus preguntas, pero también te diré que en Opotumbral todos somos Calatas, que es un término que se refiere a cualquier ser que forma parte de nosotros de nuestra comunidad, para Opotumbral la amistad y el mundo de pares es lo más normal, sin embargo, calatas es un término usado más como formalidad, pero “espiritualmente” siempre lo asociamos a la confianza pura, no existiría Opotumbral si no existiera la confianza y la nulidad de fronteras, siemp... – Pretor trataba de mantener un tono de voz calmado y frío.
– Veo que no intentas mentir, tampoco de huir... Eres raro, pero me gusta que seas más amigable y que me hables, han pasado más de 51 días desde la última vez que hable con un ser vivo, si es que a una IA se le puede llamar así, dicen que hacen el trabajo más seguro, porque nos vigilan en las zonas de trabajo y protegen nuestro trabajo al evitar los robos de mahazfiro.
– Se siente bien que tú no me persigas tampoco, pero bueno, no hace falta que termine mi idea, sé que me di a entender, como sea, me llamo Pretor.
– Ligoria Samoria, octavo escuadrón táctico de la décima división de operaciones especiales de Ukratia pertenezco a un equipo de infiltración, inteligencia y contrainteligencia, al menos eso era lo que recuerdo.
– ¿Siempre has sido incapaz de hablar?
– Eso es confidencial.
– Disfrutaré de un momento de calma, si sigo aquí en esta conciencia como tú dices, significa que los otros tienen que estar seguros en la base, Filo no me habría dejado allí tirado, menos con tanta comida en juego. Te responderé a las preguntas que me hiciste antes Liria
– Suena bien, cuanto más podamos hablar mejor, me hace sentir que vuelvo a la normalidad, espero que puedas contestarlas todas.
– Sí, bueno, podrías repetirm...
Ligoria lo abrazo, le dijo “ahora para ver, obviamente hay que sacar este velo” Ligoria no hizo ningún gesto y la neblina se disipó, estaban en un espacio vacío, pero encerrados a la vez, Ligoria miró detrás de ellos y le señaló a Pretor una pizarra digital bastante avanzada con todas las preguntas que ya había hecho Ligoria.
– Eres asombrosa, eres como un Astral en vida...
– Pretor en ese momento se fijó en lo que había sucedido y le dirigió la palabra con auténtico terror a Ligoria, ya que, si sus conclusiones eran acertadas, lo peor que podía haber sucedido es que se pensara exactamente en lo que estaba ahora en su cabeza.
– Se... Seré bueno, me esforzaré por responder todas tus preguntas, yo... Yo... – Pretor tenía la voz frágil ya no hablaba con normalidad, tenía miedo de la mujer que estaba frente a él.
– No he dicho nada. – Ligoria se hizo la desentendida, pero captaba que el Toridaz era más perspicaz de lo que esperaba.
– Pero ya lo has hecho.
– Zagas, no sé si mucho, pero al menos te diste cuenta, no eres el más rápido, hay que admitirlo, pero hagamos como que nada sucedió.
– Estoy en su conciencia, si quisiera podría destruirme en este mismo instante, no podría despedirme de mis amigos, de Demetre, Dutz, jamás pensé que lo diría, pero hasta de Márkov que siempre me obligaba a no estar con Demi por el peligro de su Astral. – Pensaba con gran temor el joven Pretor.
Ligoria leía los pensamientos del muchacho, y ella se preguntaba cómo podría calmarlo, le hizo la pregunta explícitamente, mientras lo leía, él pensaba. – Respira profundamente y cuenta hasta cuatro, tres veces. – Por supuesto que Ligoria entendía que tenía miedo y eso la hacía sentir segura de su posición como interrogadora, luego de todo el ejercicio de respiración, el Toridaz se notaba más calmado y ella con un tono sarcástico le preguntó. – ¿Ya estás bien? – a lo que Pretor solo respondió más tenso.
– Primero, deja de ser así, podrías oírme, aunque sea, sino (no pienses en eso, no seas provocador, ella quiere hablar, ponte en su lugar... Sí, su lugar)
– Te diré algo, deja de pensar tanto y habla directamente, porque lo que piensas aquí también lo puedo escuchar, gracias.
La pizarra bajó y le puso al lado las preguntas, la escena era más tragicómica que aterradora, ella no le hacía nada, pero su mente se quebraba al no poder sentirse libre de pensar y actuar sin miedo a que ella le hiciera algo. ¿Como son los hombres de Opotumbral, son tan prepotentes como mis comandantes?, ¿cantan himnos a sus líderes?, ¿es cierto que experimentan con niños? ¿es verdad que ustedes son los causantes de la gran cicatriz con los super obuses cinéticos de oro rojo? Decía la pizarra. Pretor respiró de nuevo y al suspirar respondió con gran detalle.
– Todos los hombres, mejor dicho, todo ser vivo es visto como calatas, los títulos y honores son solo para militares. Todos somos uno y para ello todos tenemos que estar bien, y eso hace que uno se preocupe de uno (no de fisgón o chismoso, sino de una manera seria, todos nos ayudamos, todos somos comunidad, confiamos en él amigo y el que no es amigo para poder estar siempre seguros de que no habrá barreras invisibles como las fronteras).
Las ropas son de todos los colores, formas, puntos, como tú lo quieras, tú eres tú y eso es lo único que te hace diferente a los demás y a la vez especial, ni mejor ni peor, solo te vuelve tú. En nuestro país de hecho, el concepto de hombre solo lo aplicaríamos a como lo conoce todo el mundo, en términos biológicos, pero los comandantes siempre suelen ser así, el ser parte de este tipo de mundo te lleva a verlo con otros ojos. Créeme detesto la gran mayoría de las cosas que tengo que hacer, aun así, no todos están de acuerdo con ese punto de vista, en Opotumbral no somos belicistas, pero irónicamente somos un país que es vanguardista en tecnología militar.
Lo que es más irónico es que provenimos de un imperio atroz, no queremos más errores, pero nuestros líderes militares viven en una auténtica paranoia, sinceramente creo que es porque sus labores son exclusivas de ellos, ellos son un maldito amor, al lado de mis jefes y sus familias.
Ligoria estaba satisfecha con la pregunta, creó una granada para que Pretor comiera luego de una respuesta extensa que sumada a los nervios le quitaba el aliento. – Siguiente, estoy satisfecha con esa respuesta, me encantaría saber más de ti, pero no quiero estresarte más de lo que ya estás, come, créeme te sentirás satisfecho cuando te vayas, es parte de este truco, el manipular también tu cuerpo a como se me dé la gana. Lo siento, no debí decir eso, hablando de no estresarte, pero lo peor que podría hacer es afectar tus hormonas y sistema nervioso, te podría hacer colapsar, eso aún no lo manejo bien. Siéntete en calma, no te matare, come la granada hará que tu corazón deje de sentir temor.
La pizarra transcribió todo, y grababa el audio de todo lo que Pretor decía, no hizo falta que escribiera.
– Gracias, admito que esto es increíble. Jamás pensé que el azar me pondría en un dilema como este, pero se siente bien.
– Siguiente pregunta, Pretor, en verdad me gusta poder hablar con alguien, de este modo, por favor continua (ella se hizo aparecer un limón y una ensalada, curiosamente esa ensalada estaba con lechugas oxidadas).
Pretor le ofreció la granada a medio comer a Ligoria, tenía mejor aspecto y sabor que la ensalada seguramente
– Es malo desaprovechar la comida.
– Pues porque no comes algo mejor.
– No conozco otra ensalada más que la de las raciones.
– Ya veo, prosigo, la segunda es rápida y rotunda, NO, no tenemos líderes, por lo que tampoco hay himnos, ni partidos, somos gente haciendo cosas por la gente. No existe un libre albedrío, pero sabemos que tampoco somos máquinas, somos lo que queramos ser. Pasando rápido a la siguiente, debo admitirlo, pero es cierto, si experimentamos con niños... de la forma que sea, solo con los que tienen Astral, lo hacemos única y exclusivamente con el permiso de los padres y luego el del congreso.
– ¡Alto allí que sucede con los niños huérfanos o los entregados en contra de su voluntad!
– No existen, no tenemos desahuciados
– Listo pero torpe, y los que antes de ser adultos quedan huérfanos, y tienen un Astral, hablaré poco pero no significa que naciera ayer, hombre.
– No sabría que responder, seguro algún que otro caso se dé, no te puedo asegurar nada... Lo lamento. Quizás hasta en mi unidad haya casos, somos cuatrocientos, pero solo hay doscientos activos porque no todos son capaces de ser índigos correctos, y créeme que no todos somos “voluntarios”. En los demás temas que no son militares, los niños están muy protegidos y resguardados, la seguridad social es la mejor de toda Docasma, créeme que lo digo con total sinceridad.
Ligoria está contenta de que no intentase siquiera ocultarse, Pretor era todo suyo, sabía que haría todo lo que le dijera y como ella lo dijera, estaba muy feliz de tener a alguien con quien sentía esa sensación de cercanía.
– La última Tor
Sabía que era un diminutivo para hacer que se calmara aún más, lo podía sentir, sentir como sus cuerdas vocales y cada órgano de su aparato fonador se movía. Pero ni ella estaría conforme con lo que vendría.
– No lo sé, eso es tan secreto que ni siquiera sé si en verdad pasó, la gente tiende a hacer cosas y decir cosas tontas, pero esos proyectiles, son capaces de pulverizar con solo el impacto meteoritos enteros, no sé si habrán usado oro rojo. Lo que sí sé es que la nación del búho tenía más, pero sabemos que tienen que haber existido, uno de mis abuelos era líder de un obús, las últimas cartas que envió jamás llegaron, Márkov me las entregó como una advertencia, él era comandante de una brigada de artillería del antiguo régimen, decía que había un artefacto secreto que podía traer algo mejor que el petróleo y la luz solar y que era realmente infinito y que no lastimaría a la tierra...
Todos sabemos lo que pasó ese día, la gran cicatriz siempre nos perseguirá como un signo universal de lo que es la codicia humana y lo que es el dolor y su aparición y el modo en que nos puede llegar a afectar.
– Tor tengo una última petición, podrías acostarte conmigo
– Porque hablas así... Te aburriste de mí siendo que he cumplido mi deber, no quiero que estés sola, todos sabemos lo que es estar solo y por eso no queremos que nadie lo esté. Puedo hacer que te comuniques con los demás te haré tener v… oz... – Pretor tenía miedo, miraba el piso mientras sus bostezos lo atacaban y la transpiración fría lo asediaba, sus ojos estaban invadidos de lágrimas de alguien que estaba presenciando su muerte.
– Tor, te diré así, mi último favor, acuéstate conmigo, si te fijas... He estado todo este tiempo sentada, aun me duelen las extremidades por todas las agujas e inyecciones, pero me gustaría dormir o sentir que me dormí con alguien que, sí se preocupó por mí, cuando despertemos, quiero que me traigas un desayuno típico de Opotumbral, quiero ver cómo son sus ensaladas, y yo te prometo que te daré las semillas para plantar las legendarias granadas de Ukratia.
Las palabras de Ligoria al momento de ser pronunciadas habían liberado una especie de somnífero sobre el joven lo que afectó a su sistema nervioso generando una sensación de sueño y a la vez de calor, pero también de miedo, Pretor tenía miedo de que lo fueran a matar. Lo que aun pensando que podía ocurrir, el únicamente cedía a obedecerla, el miedo a ser lastimado era superior.

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