– ¿Sigues allí? Este lugar es inmenso y de nuevo hay niebla densa, no hay ruido y carajo, no me puedo mover, mi abdomen, mi garganta, mi brazo, que se supone que paso, como es posible, tengo todo en orden, ¡Ligoria, ayúdame! – Decía con angustia Pretor.
El ruido de golpes de la cinta manufacturera volvió con mucha fuerza, Pretor, no era capaz de moverse, no tenía apoyo de la muchacha de harapos y sabía que cuando apareciera recién allí dejaría de estar asolado por su dolor, pero no era capaz de entender esa sensación de dependencia. En efecto, cuando ella apareció el dolor del Toridaz siguió allí y le trajo consigo una perturbadora sensación de cobijo, mientras tanto, ese mismo dolor le impedía hablar con claridad su expresión era desoladora.
– Veo que no recuerdas el origen de tu sufrimiento, Tor... Es una pena que no pueda decidir en qué lugar aparecerás de mi conciencia, eres como un criminal silencioso, el problema es que no harás nada malo, más que incordiarme. No te duermas, no deberías, créeme que allí afuera de mi cúpula es mucho más intenso el dolor.
Cualquier cosa que dijese Ligoria era suficiente para que funcionase una clase de efecto de calmante en el dolor de Pretor. Era un ejercicio extraño, pero funcionaba como una inyección, la voz de Ligoria tenía una propiedad analgésica, había hablado lo suficiente para que Pretor pudiera romper el silencio. Ligoria era capaz de sentir el remordimiento y el dolor que padecía Pretor, sabía que más que coraje, lo que en verdad sentía era miedo, uno auténtico del que no podía escapar.
–¿Por qué me hiciste eso, pensé que éramos calatas? – Le pregunto nervioso Pretor.
– ¿No recuerdas lo que paso antes de que te desmayaras gracias a tu compañera?
– No del todo, solo recuerdo que te empuje para salvar a Dutz y luego estabas muy cerca – Pretor no era nada bueno fingiendo sus nervios en un lugar desconocido a merced de su inesperada anfitriona.
– Recuerda que puedo saber todo lo que piensas, y tus pensamientos son ciertos, me parece ridículo que puedas pensar en un beso de esa manera tan infantil siendo que casi mueres y me sorprende que no lo hayas hecho luego de tantos días.
– ¿Por qué aun no llegas a matarme es acaso tu Astral el que me tiene aquí?
– No eres tan observador como creía, me haces sentir tan mal... – La frustración de Ligoria se notaba principalmente en su apatía hacia el joven calatas.
– Espera, me duele la cabeza, es cierto, por eso mi grito fue tan carrasposo...
– Me siento triste luego de nuestro primer encuentro, Tor... – Los tonos de la voz de Ligoria jugaban entre lo siniestro con lo evasivo, pero una pregunta le hizo darle otra oportunidad al muchacho que tenía rendido en su territorio imaginario.
– Espera, déjame ver tus pies, tus pies. Necesito verlos – Imploró el joven Pretor.
– No te olvides que aquí las heridas y cualquier cosa que no sea nuestro cuerpo original no se manifestara en la conciencia, por eso yo soy castaña en lugar de canosa como en la realidad.
– O sea que aún, perdóname Ligoria, olvide la ensalada... Te quitare las perforaciones de los tobillos, eres libre.
– ¿Qué tan libre se puede ser si ni hablar puedes, la lengua se desarrolla y expande, nunca se sale de ella, la destruyes y la reconstruyes, pero siempre seguirá siendo lenguaje? – La pregunta hipotética de Ligoria irritó a Pretor se notó una expresión de aprobación a su malestar en el rostro de la mujer.
– Válgame tu granada infame Ukratiana, déjame volver a la realidad, te aseguro que ahora puedo conseguir algo más.
– Probemos como tú dices “el azar” joven criminal de mi patria esmeralda.
– Volveré y veras que todo saldrá bien, seamos pacientes, te garantizo que esta vez el guion será mejor para los dos
– Qué sea mejor para todos los que están esperando...
El día de la operación debido a la mala iluminación Pretor no se había podido fijar bien en los tobillos de Ligoria, pero lo había confirmado, a ella la habían incapacitado para evitar que escapara, él tenía que ser valiente, por todos los que estaban velando por él. Pretor no alcanzo a preguntar a que se refería con “todos” pero cuando volvió, estaba de nuevo besándose con Ligoria ambos se miraban fijamente, Filo todavía estaba en cuarentena, exactamente iban en la semana ocho estaban por ser liberados los demás, pero Pretor y su parasita aún no pasaban las pruebas mínimas por sus heridas. El chico uso a su Astral Glotto para dirigirse a sus compañeros – Chicos, volví y no saben cuánto los extrañé. – Dijo el muchacho que se veía apresado a los labios de la ukratiana. Demetre y Dutz cambiaron su lúgubre expresión ante las adversidades propias de los Toridaz (como la escasa comida y la constante desconfianza entre pares y la cuarentena que los equipos Paloma y Glam había impuesto sobre ellos). El grupo había recibido alimentos por medio de un ducto en su mayoría, raciones que estaban bien para ellos, pero eran donaciones de otros Toridaz no comida con las que se había contado que fuera para ellos. Los compañeros de Pretor al oír su voz en sus mentes quisieron responderle a viva voz, pero Pretor los calló para que mantuvieran la compostura, y les pedía que le dijeran que había pasado, además que le quitaran las perforaciones de los tobillos a Ligoria, esto último no le agrado a ninguno de ellos.
– Tiene que ser una broma, esa cosa casi te mata. – Dutz dejaba ver su impotencia, en el fondo tenía miedo de lo que pudiera ser la ukratiana y en lo que pudiera estar involucrada.
– Cooperemos, no hay de otra, han pasado casi dos meses desde la última operación, desde entonces, seguimos en esta cuarentena y no han podido encontrar una solución para la infección que tú tienes con tu huésped y que posiblemente también nos pueda contagiar a nosotros. Hemos tenido puesto nuestro equipo de antivibraciones que nos pediste utilizar cuando extrajimos a la mujer, tenemos suerte de tener duchas y ropa de cambio, así que hemos podido hablar.
Pretor estaba inquietado, su dispositivo el Desnudamentes le había indicado que el peligro radicaba en las vibraciones, no hizo ningún comentario porque no tenía toda la información y quería hablar más con Ligoria sobre todo lo que estaba sucediendo, parecía no estar en buenos términos con sus propios creadores, así que quería aprovecharse al máximo de los pocos recursos que tenía a su disposición por más contradictorio que pudiera parecer el ayudar a alguien que casi le produce la muerte.
– Por lo menos te diré mientras, Demi la ayuda, como te encuentras hermano. Estas muy mal, muy, muy mal, has perdido gran parte de tu garganta por la mordida de ese monstruo, el brazo izquierdo está en pésimas condiciones, tus músculos están atrofiados por todo este periodo sin usarlos, te juro que intentamos masajearte, pero esa cosa lanzaba un zumbido atroz cada vez que nos acercábamos a ustedes, apenas podía darte comida por las inyecciones, de no ser por los médicos de la unidad Hilo, ten por seguro que te habríamos perdido. – La angustia de Dutz era clara y se notaba en todo lo que decía. – Tienes una lesión horrible sobre tu abdomen... Esa es la peor parte, te salvamos de la muerte por hemorragia y pudimos hacer tratamientos para tus heridas gracias a Márkov en el helicóptero, pero todavía tu cuerpo no ha sanado, no han cicatrizado tus heridas. Me temo que ya se habla de que te den de baja por culpa de esta alimaña. Eres un maldito insufrible, sigues vivo para morir en vida no quiero ni pensar que te envíen a los RBT.
Ligoria era como un parásito que se manejaba con los tiempos de Pretor, se había despertado y conectado al mismo canal de la telepatía que utilizaba Pretor. La enfermedad que ella portaba podía afectar al sistema nervioso y podía implicar en el control de algunas habilidades de distinto tipo, desde el movimiento al control de las propias habilidades que manejaba con su Astral. La mujer era un parásito que se afirmaba por sus redes nerviosas y sabia controlarlo para obtener lo que ella necesitaba. Habían pasado más de dos meses desde que Pretor utilizó el Desnudamentes para poder detectar a Ligoria y su peligro inminente, sin embargo, nadie salvo él podía ingresar al dispositivo, así que todo cuanto a información valiosa que pudo recolectar el artefacto estaba bloqueada por una barrera karmica perteneciente al consentimiento de Glotto y el vínculo que manejaba el Toridaz con su Astral. La impertinencia de Ligoria quebró el espacio con una desubicada declaración que alteró al grupo.
– Veo que el rubio quiere un abrazo.
– No seas así Lira.
– Le hablas con un diminutivo a la perra esa ¿Qué te hizo? – Demetre estaba notablemente enojada tanto con Pretor por dejarse manipular como con la parásita que estaba en su control.
– No hagamos preguntas hasta que estemos tranquilos, luego hablaremos de eso.
– Tráiganme a Hilo, quiero que me ayude con su poder, Caledonia es la mejor médica que hay en Opotumbral o mejor dicho que nos podemos permitir, además su equipo me ayudara a sanar.
– Me temo que el ácido de mis fauces no es fácil de sanar, salvo que uses inyecciones con mi sangre, que se llevan en jeringas de cristal de mahazfiro enriquecido
– Todavía tengo que hacer curaciones a tus heridas nos has tenido ocupados aquí, sabes. Quieres decir que estamos fuera de servicio hasta que no robemos una de esas muestras tuyas. – decía una Demetre cada vez más tensa.
– ¿Qué si no usamos una de esas jeringas tuyas? – Márkov era tajante con su tono de voz, pero nada ayudaría a Pretor tratando de jugar a ser matones estaban agarrados de la entrepierna ante un poder desconocido, y sus vidas son más importantes que tener la razón.
– No querrás saberlo. – La telepatía no era la forma de comunicación más cómoda para la extranjera, pero genuinamente no le importaba, su secretismo solo molestaba más a sus presas cautivas.
– Que convincente mujer, llamaré para que traigan a los operadores de Hilo, hijo, ten paciencia, no seas un cabrón insolente y por favor, se prudente. – Márkov estaba siendo el intermediario más convincente, podrían cooperar… Por ahora.
– Entiendo la forma en que se preocupan, deben de tener hambre. – La ukratiana remataba con suavidad sus palabras, era difícil no sentir que existiesen dobles intenciones en todo este proceso.
– Deberías de ver las fotos de la torta, cuando termine esto, comeremos una igual. – En un tono más ameno en medio de las tensiones Demetre dejaba la severidad de lado, de momento.
– Sobre eso, podrías traerme una ensalada, por favor.
– Solo tenemos raciones normales, soldado. – Le contradijo a Pretor su compañero Márkov.
– Si es para ella, me sentiré raro. – Dutz se mostraba genuinamente incómodo ante la petición.
– De verdad, pidan una ensalada para ella, que la traiga Hilo, para mantenerme cuerdo, cuando ella me suelte causará un lío en ambos por el dolor, sus emociones condicionan la intensidad de la realidad. – Pretor estaba compadeciéndose de alguien que quizás no daría su mano a torcer, pero quizás la comida si serviría como una muestra de cooperación.
– Dormir tanto te ha atrofiado además de los músculos, también, el cerebro. – Remataba sarcásticamente la joven Demetre.
El escuadrón médico Hilo llegó con la famosa ensalada, este equipo de operadores era dirigido por Caledonia, y estaba especializada en misiones de insurgencia en Ukratia. Hacía ya un año que no era desplegada en dicho país, sin embargo, sus recuerdos y habilidades seguían intactos. Todos acataron las directrices de Pretor, y luego de haberlo estabilizado para la situación de desconexión, Pretor pudo ver su verdadero estado actual, Dutz le puso un espejo de cuerpo completo ayudado por Márkov, que lo miraba afligido por su estado. Sus heridas estaban desinfectadas, pero aún ardían y mostraban mucha carne que aún no sanaba, las heridas eran más grandes que la boca de Ligoria debido a los efectos del ácido que dejó con cada mordida, su cuerpo no había sanado y la zona esterilizada no garantizaba que estuviera a salvo por mucho más tiempo, Hilo tenía que atenderlo de inmediato.
Márkov le dijo a Caledonia que debían conseguir muestras de mahazfiro mezclada con sangre de Ligoria, la ubicación era un laboratorio de Ukratia, según la parásita solo un equipo no podría lograrlo, ya que estaba muy resguardado y que lo más efectivo sería hacer un asalto directo, desecharon la idea como una broma de pésimo gusto, y Márkov eligió a los dos equipos que serían enviados a cumplir la misión más peligrosa desde que Opotumbral estaba en “paz”, Caledonia dio la información al cuartel y este dio luz verde, después de todo solo los Toridaz da Zarium podían ayudar a otros Toridaz.
– Chicos, está decidido, estaremos otro mes más aquí, confiemos que Caledonia haya elegido bien. – Cerraba con un suspiró esta declaración el curtido Márkov.
– Ella sabrá elegir a los mejores. Las unidades de infiltración no darían abasto, pero ella nos conoce a todos y cada uno de nosotros, solo un Toridaz “maduro” podría cumplir la operación. – Demetre era tajante en esta afirmación.
– En otras palabras Glam, Paloma y Azul serían las tres mejores escuadras para hacer el trabajo. – Los nervios de Dutz estaban menos crispados ahora que sabía que alguien los salvaría, pero su conciencia lo traicionaba, porque ahora temía por la vida de sus compañeros aún si no los conocía directamente ese miedo a la muerte se afincó en su cuerpo.
– Dudo que envíen a Glam son muy costosos solo para salvar nuestro pellejo, pero sería genial saber que estaríamos bien en tan poco tiempo. – La joven lider mostraba fortaleza en medio de todo el problema.
– Caledonia ya me dijo que enviaran a Paloma y Azul, ambos son un equipo de búsqueda y destrucción.
– ¿Sabes a quién enviarán Márkov? ¿Enviaran a Gabriel y sus ángeles a combatir aliándose con fantasmas? Dicen que ambos son unidades temibles por sí solas, no habría de qué preocuparnos, pero igual que siempre, ellos también sangran. Yo soy muy joven todavía para poder pelear contra los Toridaz “maduros” pero me gustaría algún día ser tan fuerte como ellos.
– Al menos, puedo estar seguro de que estaremos bien, pero quiero que sea rápido. Cuánto más tiempo pasemos más dinero les deberemos, al menos no podrán molestarnos, porque es un tema del pasado. – Un jovén Dutz se reía nerviosamente.
– Tranquilo, pese a todo, la comida que hemos recibido me ha aburrido, pero al menos es gratis.
– Ya se nota que el encierro y la rutina te ha dejado más gastada que ir a pelear ¿es cierto Demetre?

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