Las luces del gimnasio descendieron lentamente, mientras un murmullo expectante recorría a los más de treinta estudiantes reunidos allí.
Las compuertas frontales se abrieron con un chasquido metálico, y de entre ellas emergió una figura delgada, elegante y con paso firme. Llevaba un traje beige y el emblema de Suits sobre el hombro izquierdo. Su cabello castaño claro se balanceaba levemente con cada paso.
—No puede ser… —susurró alguien entre la multitud.
—¿Es ella? ¿Anika Wegner?
—Es la top 8 de Suits… tiene veintidós y ya está en el top 10...
—Primero Howard, ahora ella… ¿qué está pasando con esta academia?
Anika se detuvo frente al grupo y proyectó una pantalla flotante desde un brazalete en su muñeca. Sin perder tiempo, habló con voz clara y segura, transmitiendo una mezcla perfecta de autoridad y carisma.
—Buenos días. Soy Anika Wegner, instructora invitada por orden directa del Consejo Regional S.A. y por recomendación interna del gremio Suits.
Una pausa. Algunos tragaron saliva. Otros intentaron no parecer impresionados.
—Durante los próximos meses, estaré a cargo del seguimiento de sus progresos iniciales. Hoy, vamos a comenzar por dividirlos en dos unidades operativas: Sala Blanca y Sala Negra.
La pantalla se dividió en dos columnas. Los alumnos contenían la respiración.
—La distribución se basará en aleatoriedad, no hay solicitudes, no hay cambios. Las decisiones son finales —aclaró, sin perder el tono amable—. Para algunos, esto definirá el inicio de una larga carrera. Para otros… será el primer filtro.
Los nombres comenzaron a aparecer lentamente, uno por uno.
—Sala Blanca:
-
Lucia Romano
-
Giulio Bellini
-
Irina Volkova
-
Camille Dubois
-
…
Francisco se inclinó hacia James.
—Giulio Bellini y Camille Dubois… son buenos. Rápidos. Eso significa que los están agrupando con perfiles ofensivos.
James asintió, tenso. Todos esperaban el siguiente nombre.
—Sala Blanca: Luca Valentino.
Un silencio incómodo se formó a su alrededor. Algunos lo miraron de reojo. Luca ni se inmutó.
—Sala Blanca: Olivia Patricio.
Francisco chasqueó la lengua.
—¿Qué? ¿También Olivia? Esto se está poniendo selecto.
—Están agrupando nombres fuertes —susurró James—. Esto huele a formación élite, puede que el “sorteo” este amañado.
Anika continuó.
—Sala Negra: Tatiana Barinova.
—A ella no la conozco —dijo James.
—Yo sí. Es callada, pero es brutal cuando pelea, esta entrenada por el gremio Genex dicen los rumores —respondió Francisco.
—Sala Negra: Clara Vallén.
—Sala Negra:Maxwell Lucario
Y luego…
—Sala Negra: León Müller.
Axel alzó levemente la vista. León estiró los hombros con una sonrisa confiada. Miró a Luca y Olivia con ojos de desafío.
Anika hizo una pausa.
—Sala Negra: James Loisé.
—Sala Negra: Francisco Walters.
—¡Vamos! —susurró James, alzando ligeramente los puños. Francisco respiró hondo.—solo falta el cabeza de rueda de Axel.
Y entonces llegó un nombre del que todos tenían curiosidad, aunque nadie lo admitiría.
—Sala Negra: Axel Martín.
El eco de su nombre resonó más de lo esperado.
Francisco se giró con lentitud.
—¿Con nosotros? ¿De verdad?—Decía con alegría
James solo lo miró con una mezcla de orgullo prestado y miedo escénico.
León, por su parte, no esperó. Se acercó a Axel sin reservas, con las manos en los bolsillos.
—Ey —dijo con naturalidad—. ¿Tú eres el otro chico C?
Axel lo miró directo a los ojos.
—¿Y que si lo soy?
León sonrió.
—Wow wow, tranquilo hermano, me gusta esa vibra de perro loco.— Expresaba León con una sonrisa de satisfacción— Entonces esto se va a poner divertido —respondió, levantando el puño.
Axel lo chocó con calma.
—No pareces tan molesto como los demás.
—Solo cuando me dejan sin comida.
Algunos alumnos empezaron a agruparse según las listas. Otros se mantenían al margen, procesando sus asignaciones.
Anika guardó la pantalla holográfica con un leve gesto y los miró a todos una última vez.
—Hay puestas muchas expectativas en este grupo. Más de lo que hemos visto en años anteriores. Les recomiendo tomarse este lugar en serio, no es un patio de juegos.
La tensión se hizo casi física.
—Los instructores de ambas salas tomarán el mando a partir de mañana. Y sí —agregó con una sonrisa ligera—. Están siendo observados. Todos. Desde el primer día.
Dicho eso, se giró y caminó de regreso hacia las compuertas sin despedirse.
Francisco soltó el aire que no sabía que contenía.
—Estoy temblando todavia, la verdad que la presencia de la profesora Anika no es una broma. Por cierto no puedo creerlo. Howard y Wegner… en el mismo día. ¿Qué está pasando con esta academia?

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