El reloj de la pared marcaba las 10:25 exactas cuando Axel empujó la puerta del aula Sala Negra, aún ajustándose el cuello del uniforme. El ambiente era amplio y moderno, con paredes reforzadas en polímero anti-impacto y pantallas suspendidas mostrando datos generales del campus. Había dieciséis pupitres dispuestos en semicírculo, todos con nombre digital asignado.
Ya estaban allí James, serio y concentrado; León, medio recostado sobre su asiento con expresión relajada; y Francisco, llegando al mismo tiempo que Axel, jadeando como si hubiera corrido desde el otro extremo del planeta.
—Hey Axel, siéntate a mi lado —dijo León desde su pupitre.
—Tenemos asientos asignados León, lo siento —respondió Axel.
—Que fastidio —Decía León mientras se rascaba la cabeza.
James levantó la vista de su tablet solo para apuntar:
—Oye¿Desde cuando eres amigo de León Müller?—Susurro James
—No lo sé, el tipo se me acercó y me choco el puño al saber sobre mi potencial—Respondió Axel mientras se sentaba en su pupitre al lado de James.
La puerta se abrió de golpe, interrumpiendo el momento.
Una figura de cabello rosa entró apresurada, tropezando con la base de la pizarra digital. Soltó un chillido breve y, tras recuperar el equilibrio, sonrió nerviosamente a los alumnos.
—¡Buenos días! Soy Blanca Esposito, su profesora principal durante este primer año.
La mayoría soltó una risa baja. Axel levantó una ceja, curioso. No esperaba algo así.
Blanca parecía una chica inocente, con cara de amabilidad y algo torpe, pero su aura era distinta. Había algo detrás de su sonrisa que decía “no me subestimes”.
—Soy una ranker, mi rango es B y actualmente estoy en el puesto 27 del ranking local —continuó, haciendo un pequeño saludo de reverencia—. También soy top 4 del personal interno de la Academia Atlas, sin contar a los miembros de gremios que vinieron gracias al programa conjunto de A.S.R.A. y la G.U.O.F.
Algunos alumnos comenzaron a prestarle atención.
—Sé que puede parecer que esta es solo una escuela… pero no lo es —dijo Blanca, encendiendo la pizarra con un gesto—. La Academia de Héroes es donde se decide si van a convertirse en verdaderos guardianes… o si serán relegados a Héroes comunes como promesas rotas.
Los nombres de todos aparecieron en pantalla, acompañados del título Sala Negra. Luego, una animación mostró la estructura general.
—La Academia se divide en dos años. El primero es de fundamentos. Aprenderán a controlar su energía, dominar sus mutaciones, pelear, pero también pensar. Y sobre todo: aprenderán ética.
Francisco levantó la mano con timidez.
—¿Y habrá enfrentamientos de práctica o algo así?
—Me gusta tu pregunta pequeño —dijo Blanca con una sonrisa—. Cada dos meses habrá un torneo interno entre los 16 alumnos de cada sala. Cada uno de ustedes tendrá un número asignado del I(1) al XVI(16), según su rendimiento. Y a fin de año… El ranking se unificará con la Sala Blanca.
James murmuró:
—Supongo que eso va a ser brutal.
—Sí, sí lo será —asintió Blanca con una energía casi casi infantil—. Porque los 8 mejores obtendrán una tutoría especial con el líder de gremio que elijan. Siempre y cuando el líder acepte, claro.
Un murmullo recorrió el aula.
—Y el segundo año —siguió—, será todo más intenso. Torneos bimestrales, preparación física y mental… hasta que lleguen al gran Torneo Final. Los mejores 6 estudiantes tendrán la oportunidad de ir a la Academia Global.
Axel se cruzó de brazos. No dijo nada, pero algo en su mirada se endureció. Esa información ya la sabía. Lo que no sabía… era por qué su corazón latía más fuerte con cada palabra.
—Bien —dijo Blanca, tocando el borde de la mesa—. Hoy no haremos pruebas. Hoy solo nos vamos a conocer. Quiero que me digan su nombre, su mutación si la conocen, y lo que esperan de este lugar. ¿Empezamos?

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