La profesora Ciruela se paró frente al aula carbonizada, cerró los ojos y murmuró:
—Hoy no. Hoy no explota nada. Hoy tengo gotas nuevas para el ojo. Hoy es un nuevo ciclo… de paz.
Abrió la puerta.
Una paloma en llamas salió volando.
—AAAAAAAAAAAAH NOOOOOOTRO LUNES —gritó y desapareció del plano.
Interior del Aula 13.
Samm estaba sentado con lentes oscuros, bata de laboratorio (robada), y un cartel que decía:
🧪 “PROYECTO: Cómo hacer zumo de naranja usando energía nuclear” 🧪
Juan llegó arrastrando un carrito de supermercado lleno de objetos sospechosos:
-
1 balde con pepinillos flotantes
-
3 botellas de gaseosa sin etiqueta
-
1 casco de vikingo
-
Y una olla a presión con luces navideñas
Robert ya estaba conectado a su amplificador portátil.
Tocaba riffs tan fuertes que vibraban los pupitres.
Uno explotó por estrés.
Y entonces… entró ella.
Sara.
La misma. La nerd suprema.
La que la semana pasada casi pierde su fe en el universo… pero ganó 3 nuevos traumas y 4 nuevos amigos.
Entró. Los miró.
—¿Qué están haciendo?
Samm levantó un tubo de ensayo.
—¡Clase práctica! Física cuántica… con jugo de mango.
—¿De dónde sacaron un reactor? —preguntó Sarah, alarmada.
—Lo hice con piezas de microondas, una tostadora, y el espíritu de una impresora vieja.
Sarah suspiró.
—¿Esto tiene autorización?
Juan apareció con un delantal que decía “Chef del Caos”.
—Sí. Del Ministerio de Experimentos Ilegales… y desayuno.
Robert tocó una nota dramática.
—Sarah… te necesitamos. Solo tú sabes cómo evitar que este pepinillo se convierta en agujero negro.
—¿POR QUÉ TENGO QUE SABER ESO?
—Porque eres la única que sabe escribir "pepino" sin confundirlo con "protocolo atómico".
Sarah se acercó, agarró la tabla de ingredientes (escrita con salsa de tomate en una servilleta), y suspiró.
—Esto... no es un experimento. ¡Esto es una receta de muerte lenta!
Samm sonrió.
—¡Entonces vamos bien!
—
🧠 Escena: El primer experimento colaborativo
Los cuatro, por primera vez, decidieron hacer algo juntos:
Una reacción en cadena para purificar el aire del aula.
Resultado:
-
El aire se volvió verde.
-
Robert empezó a hablar alemán sin saber por qué.
-
Juan perdió otra ceja.
-
Sarah gritó: “¡QUÉ CLASE DE PURIFICACIÓN ES ESTA, PARECE SHREK ESTORNUDANDO!”
Samm anotó en su libreta:
“Sarah: no tolera clorofila activa. Riesgo: 8/10. Potencial de amistad: 99% explosiva.”
Pero entonces…
La directora abrió la puerta.
Tenía una escopeta… de burbujas.
—¿QUIÉN ROBÓ MI CÁMARA DE SEGURIDAD Y LA CONVIRTIÓ EN UNA BATIDORA?
Juan levantó la mano lentamente.
—¿Cuenta si la batidora funciona mejor ahora?
La directora suspiró y miró al fondo del aula.
—¿Quién es la alumna nueva?
Sarah tragó saliva.
-¿Ellos?
—¿Aceptaste a estos tres voluntariamente?
Sarah miró a los tres.
A Samm, con un pepinillo chispeante en la mano.
A Juan, con un casco de ensalada.
A Robert, afinando su guitarra con un imán.
Sonrió.
—Sí.
Son... interesantes.
La directora levantó una ceja.
—Entonces estás oficialmente condenada.
Y se fue caminando mientras explotaba algo a lo lejos y una alarma sonaba en Morse diciendo “AYUDA”.
Fin del segundo día.
Sarah no sabía en qué momento dejó de luchar.
Solo sabía que ahora tenía:
-
Un nuevo cuaderno titulado "Cómo sobrevivir al apocalipsis escolar"
-
Un broche de pelo que antes era una cuchara doblada por la explosión
-
Y tres aliados tan peligrosos como leales.
Quizás nunca habría paz…
Pero al menos había caos con sentido del humor.

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