Garric (burlón): —¡Ja, ja, ja! ¿Le tienes miedo a tu mujer?
Varak: —¡No es eso, niño! ¡Y ya cállate!
(De repente, se escucha un rayo. Garric siente una descarga leve, pero es Varak quien sale volando. Al reaccionar, lo ve tirado en el suelo.)
Garric (pensando): —Fue demasiado gracioso ese momento…
Sofía (furiosa): —¡Varak! ¿Cómo te atreviste a abandonarme en Filen?
(Sofía pisa a Varak que sigue en el suelo)
Varak: —Lo siento, Sofía… pero tenía cosas que hacer… Y por qué me lanzaste el rayo, ¡eso dolió!
Varak (adolorido): —¡No me puedo mover…!
Sofía: —¡Eso te mereces y más! No diste explicaciones… ¡pensé que me habías abandonado!
Garric (riendo mientras se sacude): —¡Ja, ja, ja! ¿Aún quieres ir con las elfas?
Varak (espantado): —¡Cállate, niño, cállate!
(Sofía voltea con una mirada afilada)
Sofía (molesta): —¡¿Así que querías ir con las elfas?!
Varak: —¡No es cierto, Sofía! ¡Tú eres la mujer perfecta para mí!
Sofía: —Está bien… pero si te vas con las elfas, ¡huye! ¡Porque vas a morir!
Varak (sudando frío): —Está bien, nunca iré…
Sofía: —Más te vale.
(Sofía observa a Garric)
Sofía: —¿Y tú quién eres?
Garric (asustado): —Yo soy…
(Sofía golpea a Varak otra vez)
Sofía (furiosa): —¡Es un hijo que tenías regado, ¿verdad?!
(Sofía comienza a golpear a Varak que sigue indefenso en el suelo)
Garric: —¡No, no! ¡Yo soy el aprendiz de Varak! Qué mala suerte sería ser su hijo…
Sofía: —¡Entonces termina de hablar, por eso se dan los malentendidos!
Garric: —Es que usted no me dejó terminar…
Sofía (amenazante): —¿Qué dijiste, niño?
Garric (rápido): —¡Nada! ¡Voy a hablar más rápido!
(Garric se arrodilla con respeto)
Garric: —Una disculpa…
Sofía: —¡Párate, niño, y lleva a mi marido!
Garric (asustado): —Sí, está bien…
(Garric levanta a Varak)
Sofía: —Yo me voy en el caballo. A él, llévatelo cargando.
Garric: —Sí, entendido…
Varak (en voz baja): —Me la vas a pagar, niño…
(Al entrar a la ciudad, varios soldados los rodean)
Soldado: —¡Heroína Sofía! Llevaremos a sus prisioneros a la cárcel.
Sofía: —¡No son prisioneros! Son mi marido y su aprendiz.
Soldado: —Está bien, heroína. Entonces los dejamos pasar.
Garric (susurrando a Varak): —¿Tu esposa es una heroína?
Varak: —Sí… y cállate. Tiene buen oído, aunque ya no sea la misma joven de hace 25 años.
Garric: —¿¡Cuántos años tiene!? ¿Y tú cuántos tienes, Varak?
Sofía (con orgullo): —Yo tengo 55 años, y Varak tiene 57.
Sofía (mirando a Varak): —No le contaste nada de mí al niño, ¿verdad?
Varak: —No le tomé importancia…
Sofía (entrecerrando los ojos): —No va a tener importancia si te lanzo otro hechizo, ¿verdad?
Varak y Garric (al unísono): —¡No es necesario!
Varak (molesto): —¿Y tú por qué contestas, niño?
Garric: —¡Porque te estoy cargando! ¡Si lanza el hechizo, me va a dar a mí también, genio!
Garric (en tono burlón): —Respeta a tu esposa…
Sofía (sonriendo): —¿Escuchaste a este niño, Varak?
(Frente a una casa)
Sofía: —Bueno, ya llegamos. Entra y ponlo en el sofá. Y me van a explicar todo desde el principio.
Garric y Varak: —Sí, te explicamos todo lo que quieras…
Sofía: —Eso espero.
✨Capítulo 3 – Parte 2: La decisión
Nunca voy a olvidar esa escena: Varak, un hombre que enfrentaba monstruos sin miedo, ahora estaba aterrado… sentado frente a su esposa.
Aunque Varak seguía siendo alto y fuerte, ya se le notaban los años. Su cabello negro tenía algunas canas. En cambio, Sofía parecía más joven. Tal vez usaba algún hechizo… o simplemente era belleza natural. Era de estatura media, cabello castaño y rostro sereno… en pocas palabras, hermosa. Pero con ese carácter… hasta a mí me daría miedo tenerla como esposa. Aunque, pensándolo bien, qué valor el de Varak.
Si un humano vive unos 120 años, y otras especies viven mucho más… probablemente Varak tenga una vida dura al lado de Sofía.
Sofía: —Ya entiendo la situación.
Varak: —¿Ya ves? Tenía asuntos que resolver…
Sofía: —Aun así… ¿por qué no le hablaste de mí a ese niño?
Sofía (mirando a Garric): —¿Cómo te llamas?
Garric (respetuoso): —Yo me llamo Garric. Mucho gusto… y una disculpa si llego a molestar.
Sofía: —No molestas. Pero estoy molesta… con él —(señala a Varak)—. Porque se fue.
Sofía: —Pensé que nos había abandonado.
Varak: —¿Por qué dices eso? ¿Por qué pensarías que los abandonaría?
Sofía (molesta): —¿No te acuerdas de lo que te dije el día que te fuiste?
Garric (pensando): —¿No será que…?
Varak (confundido): —Perdón… no me acuerdo…
Sofía: —¿¡Ves!? ¿Cómo no voy a pensar que me abandonaste?
Sofía (con voz firme): —¿Acaso olvidaste que tienes un hijo?
(Varak guarda silencio. El aire se vuelve tenso.)
Varak (con voz baja): —Lo siento… Haré lo que me pidas, Sofía.
Sofía: —Entonces quiero que me ayudes a cuidar de nuestro hijo.
Varak: —Pero Sofía…
Sofía (amenazante): —Si no lo haces… morirás por mi mano.
Garric (incómodo): —Bueno, yo me voy para que puedan hablar tranquilos… quiero ver si hay amigos míos por aquí. ¡Adiós!
Varak: —¡No te vas a nin—¡
(Sofía le tapa la boca a Varak con una mano)
Sofía: —Los sobrevivientes de tu aldea están en la plaza central. Anda, ve a ver si reconoces a alguien.
Garric (agradecido): —Gracias…
Capítulo 3 – Parte 3: Un encuentro
Garric (pensando):
“Pero… no vi ni escuché a un niño pequeño. ¿Será que está embarazada y por eso pensó que Varak los abandonó? Ja, ja… ¡Ay, Varak! Tienes que medir mejor tus acciones para que no se malinterpreten.
Aunque… cuando Sofía habló de criar a su hijo, lo dijo muy en serio. Lo vi en sus ojos… parecía de verdad.”
Garric (mirando alrededor):
—Creo que llegué… pero no hay nadie por aquí.
(Se escuchan pasos acercándose. Una figura aparece entre las sombras del callejón lateral.)
Voz desconocida:
—Hola… oye, ¿eras de esa aldea que fue destruida?
Garric (alerta):
—Sí… ¿quién pregunta?
¿¿??:
—Me conocen como “E”… o por otros nombres.
Garric:
—¿E? Jamás lo he escuchado.
E (sonríe):
—Bueno, es que apenas me cambié el nombre de aventurero.
Antes me conocían como “el Ángel Caído”.
Y:
—Creo que sonaba mejor, ¿no crees?
Garric (desconfiado):
—… Está bien. ¿No sabes a dónde fueron los demás sobrevivientes?
E (encogiéndose de hombros):
—No, pero sé dónde podemos conseguir información.
Garric:
—¿Dónde?
E (con una sonrisa de medio lado):
—A donde van todos los novatos… y los aventureros de verdad:
¡al gremio!
Garric (frunciendo el ceño):
—Jamás voy a pisar un gremio.
E (riendo):
—Está bien, entonces cambiamos el plan.
Vamos a una taberna. — (le da una palmada en la espalda) — ¡Andando, muchacho!
No todas las historias comienzan con una profecía o con la bendición de un dios. Algunas nacen entre las cenizas. Otras, con una pérdida.
Esta historia no es sobre un héroe en busca de gloria o riquezas. No fue elegido por el destino ni por ninguna voluntad divina.
Fue alguien que decidió levantarse por su cuenta… solo para cumplir una promesa.
Y esta... es su historia
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