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Daiki No Kakusei

Capitulo 5: Una Hora eterna: el instante en que todo cambió Parte 2

Capitulo 5: Una Hora eterna: el instante en que todo cambió Parte 2

Aug 13, 2025

—Tch... qué pérdida de tiempo —murmuró Kahos con desprecio—. Será mejor que acabe contigo de una vez. Así podré matar al ciego y largarme a divertirnos a otro sitio.

Viktor entrecerró los ojos al escuchar eso.
"El ciego"...
Sabía exactamente a quién se refería: el señor Ogawa.

A pesar del dolor que lo atravesaba y los huesos rotos en su cuerpo, Viktor intentó moverse. Apenas un leve temblor recorrió su brazo, mientras murmuraba, casi sin voz:

—G... go...ld... I...mp...

Kahos lo notó.

—¿Oh? ¿Aún puedes moverte? —rió con crueldad—. Increíble... tienes algo de energía incluso con todos los huesos hechos trizas.

Con una mirada helada, Kahos alzó ambas manos frente a su rostro y formó un triángulo con los pulgares y los dedos anulares.

—Ankoku Maisō... —pronunció con solemnidad—. ¡Sepultura Oscura!

El suelo bajo Viktor se oscureció de inmediato, como si se hubiese podrido. Energía maldita brotó de la tierra y lo arrastró, enterrándolo hasta las rodillas para inmovilizarlo. Un círculo de aura negra comenzó a girar a su alrededor.

—¡Muere, dagas malditas! —gritó Kahos.

De esa oscuridad, surgieron decenas de dagas negras, dentadas y afiladas, formadas con pura maldición. En un instante, se dispararon hacia el cuerpo de Viktor, apuntando a cada articulación y punto vulnerable, dispuestas a convertir su cuerpo en un blanco viviente... clavándose sin piedad.

11:59. Un minuto antes del mediodía.

Kahos observaba el cielo con aburrimiento, la sombra de una mueca de decepción en su rostro.

—Tch... Maldita pérdida de tiempo —murmuró, fastidiado—. Voy a ver si Reik ya acabó con el ciego.

Se giró con desgano y caminó hacia la zona donde antes se alzaba el edificio de la editorial de noticias. Las ruinas aún humeaban. Un leve sonido llamó su atención: un crujido entre los escombros.

Intrigado, se acercó.

Allí, entre las cenizas y el concreto calcinado, vio una escena que casi parecía una pintura macabra.

el hombre de la editorial, completamente quemado, irreconocible como ser humano, yacía abrazando a una joven. Su cuerpo chamuscado ya no mostraba rasgos, pero aún protegía con fuerza a la pequeña... su hija.
La niña tenía quemaduras, heridas, polvo cubriendo su rostro... pero seguía con vida.

Kahos sonrió con sadismo.

—Vaya... al menos algo de diversión me queda. Un nuevo juguete.

Dio un paso hacia ella.

La niña alzó la vista, sus ojos llenos de terror. Con esfuerzo, soltó lentamente los brazos de su padre y lo abrazó por última vez, como si supiera que no volvería a sentir ese calor, ni aunque fuera ardiente.

Luego, con lágrimas corriendo por su rostro sucio, salió corriendo entre los escombros, tropezando, jadeando, arrastrando los pies con dificultad.

Kahos la observó con una mezcla de hastío y diversión.

—Qué fastidio... —suspiró—. Odio cuando mis juguetes intentan escapar.

12:00. El reloj marcó el mediodía.

Kiku seguía enfrentándose a Reik.
Aunque ya no tenía tanta dificultad como al principio, la batalla seguía siendo un verdadero reto. El desenlace aún era incierto.

En medio del choque, Kiku cruzó sus espadas en forma de cruz para bloquear un ataque descendente de Reik. La presión era intensa, pero su postura era firme. Con un giro repentino de su cuerpo, desvió el golpe y lanzó a Reik hacia atrás, ganando un respiro.

Reik resbaló unos pasos sobre el suelo resquebrajado, y por un instante, lo reconoció: ese movimiento había sido impecable.

Kiku, por su parte, sintió algo cálido y reconfortante sobre su piel. No era energía espiritual ni una señal maldita...
Era el sol.

El primer rayo del mediodía tocaba su rostro, atravesando la nube de polvo de la batalla.

—¿Qué haces? —espetó Reik con molestia al ver que Kiku bajaba levemente la guardia—. ¿Estás jugando conmigo?

Kiku no respondió de inmediato. Cerró los ojos durante un segundo... y sonrió.

Entonces, en un destello veloz, Kiku alzó ambas espadas y cargó contra Reik con decisión renovada.

—¡No estoy jugando contigo, Reik! —gritó mientras chocaban nuevamente—. Sólo... estaba sintiendo los rayos del sol.

Reik frunció el ceño, confundido.

—¿Qué demonios estás diciendo, escoria humana?

Kiku apretó los dientes con fuerza, deteniendo el siguiente ataque, y respondió con firmeza:

—Porque este sol... es la señal de nuestra victoria.

Kahos se desplazó a toda velocidad, como una sombra maldita.
Apareció detrás de la joven en un parpadeo, su mano extendida, lista para aplastarle la cabeza sin remordimiento.

lo que no notó...
Fue el brillo que empezaba a encenderse donde yacía el cuerpo de Viktor.

Primero un destello.
Luego una ráfaga de luz cada vez más intensa.
Una luz que no pertenecía a este mundo.

Justo cuando su mano estaba a centímetros de alcanzar a la chica, un calor abrasador se desató de repente en el aire, tan sofocante que le hizo fruncir el ceño.

Y entonces... escuchó una voz.
Grave. Firme. Despreciativa.

—Solo un ser débil se aprovecha de una criatura inferior...
—Me das lástima.

¡FWOOOM!

Una llamarada atravesó el aire como una lanza de justicia, cruzando el espacio entre Kahos y la chica en un instante.

Kahos miró su brazo.

O mejor dicho... el muñón humeante donde antes estaba.

Su brazo había sido cortado y calcinado por completo.
La carne se evaporó, los huesos ardieron...
Y el fuego sagrado aún bailaba en el aire, ondeando como una bandera de juicio divino.

Con horror, alzó la vista...
Y ahí estaba Viktor pero no es viktor es otra persona.
Envuelto en una calor de luz solar, de pie entre Kahos y la joven.

Sus ojos brillaban intensamente. De Orgullo y Desprecio... .

Una figura majestuosa, envuelta en un aura de luz solar viviente, de pie entre él y la niña.
Sus ojos brillaban con fuerza descomunal, mezcla de orgullo... y desprecio absoluto.

Durante un segundo, Kahos creyó estar viendo a Viktor.
Pero no...
Este ser era distinto.

Más alto. Más radiante. Más... imponente.

El ser de luz dio un paso adelante, con voz poderosa y burlona:

—¿Compararme con ese débil emocional? No me hagas reír.
—Yo estoy muy por encima de él.

Hizo una breve pausa, su mirada ardiendo como el mismo sol.

La luz descendió lentamente, revelando su forma.

Un hombre de casi cuatro metros. Cabello rubio corto con mechones sobre la frente. Sus brazos ardían con llamas que nacían en los puños y trepaban hasta los hombros. Su mirada... Era como contemplar directamente el sol. Abrumadora. Imposible de sostener sin sentir que te consumía el alma.

Y entonces, habló.
Con una voz grave, firme, como el retumbar del cielo al amanecer:

—Tienes el honor... de enfrentarte a Kaen.


debirudoggu
debirudoggu

Creator

#Action #adventure #shonen #superpowers #fuyoku #kazafuyou

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