Joss talla una estrella de invocación en su cuarto por una apuesta; con un poco de retraso, del círculo sale un conejo gigante cuidando de una niña desmayada. "¿P-podemos qu-quedarnos con us-uste-des?" ¿Cómo podría decirle que no a una niña tartamuda y a un muchacho (el conejo) que está dispuesto a hacer lo que sea necesario para cuidarla? A Joss, la culpa no le dejaría dormir las pocas horas que no le quita el insomnio
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