Habían terminado su almuerzo fueron a ducharse, decidieron visitar el jardín que con luz artificial tenía hermosos espacios verdes y frutas sanas y ricas que los dejaban con las ganas de comerlas todas, así mismo toda la fruta de allí tenía una energía extraña pues cuando intentaban comer más de lo que el cuerpo les pedía extrañamente. La fruta se les resbalaba de las manos y se volvía karma en el suelo, comprendieron prontamente que eso era obra del mahazfiro y su relación con la naturaleza. Tenía una conciencia más avanzada como si sobrecargarlos fuese algo que no debían hacer, no se lo cuestionaron, estaban bien era algo nuevo que los impresionó, no les amargó la tarde-noche pues estaban preparándose para hablar con Zoe, esperaban que ella los acompañara, el viaje sería duro y de ser emboscados necesitarían toda la ayuda posible. Índigo miraba y sentía que todo estaba cargado, era curioso, se preguntaba cómo sería tener los poderes de Salsacia con Barak, debía de sentirse recargada y enérgica, podían ver como sus piernas se estaban iluminando, se asustaron al captar que había comenzado a brillar intensamente en un verde eléctrico, sus venas y arterias eran como una luz de neón, de la nada se apagó ese reluciente color. Salsacia podía volver a mover su pierna y su tobillo, estaba alegre ya no necesitaría esa silla. – Por fin, la puedo volver a mover y ya no me duele, pero sigo teniendo un calambre terrible – Me alegra ver que ya vuelves a la normalidad, espero que este mejor pronto. – Índigo se sumó a las declaraciones. – ¿Puedes caminar? – Déjame probar. – Ambos la sostenían, había unos bancos cerca de una fuente podía caminar pero sus piernas aún se sentían rígidas pero ya estaba caminando, volvieron a sentarse frente a la fuente, Índigo no pudo evitar fijar su mirada al ver que habían aparecido unos arreglos florales que se abrían, tenían una figura femenina, al ver con más cuidado Índigo se percató que era Sausa, los arreglos florales empezaban a cubrir algo que no fue capaz de ver, un detalle pequeño, pero significativo, no quiso decirle a ninguno de sus compañeros. Esperaron allí hasta que el parlante los llamó a la mesa por la once.
En el camino se toparon con Zoe, tenía un rostro acongojado, como si hubiera recibido una noticia terrible, Larry la llamó por su nombre, no contesto, Índigo la llamó por su título nobiliario, tampoco hubo respuesta, Salsacia aceleró el paso enérgicamente y agarró su muñeca seguido de las siguientes palabras mientras ella estuvo agarrando la muñeca de Zoe con cuidado de no hacerlo con mucha fuerza. – ¿Acaso estás cansada? De ser así deberías ir a dormir Sausa seguro lo entenderá. Zoe no estaba respondiendo, estaba suspendida en el lugar, su cuerpo seguía moviéndose en dirección al comedor, pero Hernata la volvió a sacudir esta vez del hombro izquierdo mientras todavía tenía agarrada a Zoe de la muñeca, la piloto se percató que ella estaba en otro mundo, no era consciente de que estaba siendo interpelada por los tres pilotos, Barak le dio un toque suave para ver si reaccionaba cosa que molestó a Hernata porque no sabía cómo podría reaccionar la Tramara.
– ¿Por qué hiciste eso? Pudiste hacerle daño, Barak. – Índigo y Larry se percataron que solo allí había vuelto a ser consciente, por lo que tomaron distancia para no agobiarla. – Zoe, ¿me escuchas? – Zoe intentó ocultar su enojo, respondió de forma controlada, pero visiblemente incomoda. – No debiste hacer eso... Estaba super ocupada y me interrumpiste en algo super importante. – ¿Qué hacías? – Tengo malas noticias, he intentado todo este tiempo contactar a la base, sin embargo, no hay ninguna señal en respuesta desde que llegamos aquí, la primera noche intente contactarme, pero solo escuche una petición de ayuda, luego el día de ayer no recibí nada, hoy solo escucho la lengua de Trife. La transmisión solo mostraba respuestas y mensajes en Truxano, me temo que la base ha sido capturada, no tenemos a donde volver. Además, tengo que decir que el primer día que estábamos aquí recibí la llamada de la base en la lengua universal, decían que había vuelto a tomar la base de que incluso había repelido un ataque contra unos cazas que seguramente deben de haber sido los tipos que nos derribaron, pero que después llegó un segundo ataque, allí se terminó la transmisión. En serio les pido que me crean, ha sido duro, pero ustedes no tienen a donde volver, yo los puedo mantener aquí por un tiempo más siempre que Beowulf y Rossenmutter no vengan aquí... No hay ningún refugio en el que podamos estar, perdimos la base principal y todo es culpa mía por llevarme los cazas. – Hernata y Zoe guiaban la conversación. – Creo que te hacemos mal, niña, nosotros no hicimos la gran cosa incluso con cazas de última generación, los Halcón no tenían nada que hacer contra ellos, después de todo se supone que había una reserva de cuarenta cazas y ni aun así pudieron aguantar, es claro que pese a todo lo malo estamos vivos gracias a ti, no fue el mejor resultado, pero piensa que todo pudo ser peor, infinitamente peor. Zoe, el único que puede llamar a algo o alguien error son los altos mandos, no importa que tan bien hagas las cosas siempre habrá algo mal hecho para ellos. Tienes la fortuna de ser la jefa de hogar, algo se nos ocurrirá, tenemos tiempo.
Índigo pensó en como su linaje podía salvarlos, la respuesta más fácil era mostrarse como un trofeo de ser rescatado de las fuerzas enemigas. – No olviden lo siguiente, yo sigo vivo, podríamos volver a Opotumbral allí podremos volver como refugiados, algo se nos ocurrirá, soy hijo de un héroe del pueblo a mí me conocen los altos mandos de la fuerza aérea, podemos volver, solo hay que llegar el viaje es enorme y tendríamos que cargar combustible. – Larry mantenía la frialdad característica de un líder, todo estaba nivelado, quizás el azar estaba de su lado. – ¿La idea es muy asegurada, pero de verdad crees que nos dejarán pasar así sin más? Hernata interrumpió. – Tu tren, Zoe, ¿Nos puede llevar a Ukratia? Zoe decía que sí, estaba desconcertada era un gran peligro, pero su familia no le importaba hace años que no tenía interés en continuar con su vida de alta alcurnia. – Creo que ya se lo que podríamos hacer, en lugar de pedir los cazas, vamos directo a Ukratia, las distancias con Opotumbral son muchísimo más cortas, podremos llegar a la frontera en cuestión de minutos.
– Piensa con mayor calma, piensa que allí si llueve no podremos despegar, la lluvia ácida dicen que dañaba los últimos cazas, eso era así cuando era niña, hoy seguramente es peor. Seguro encontraron una forma de lidiar con ello, pregúntale a Fiji él es el único que siempre va a Ukratia y vuelve. – Hernata continuaba hablando mientras Zoe respondía. – Lo hablaremos ahora, con toda esta demora los de seguridad ya tienen que estar de vuelta en sus rondas y Fiji tiene que estar hablando con Eugen sobre tus piernas Hernata. – Dime Salsacia, cuenta conmigo para lo que sea que tengamos que hacer, no quiero seguir aquí, todo oasis en algún momento se tiene que secar. – Larry cerró el diálogo de forma lapidaria. – Qué analogía más aterradora.
Zoefina les había dicho todos y cada uno de los riesgos, desde formar parte de una unidad secreta que amenazaba a Opotumbral que se decía tenía poca presencia que recién en ese entonces, tenía unos cien activos. Estaba el campo de trabajos forzados para prisioneros políticos, la muerte publica o incluso la tortura con mahazfiro para que dieran toda la información. Los tres sabían que era la peor pues, los matarían. Esto era obvio porque solo Larry manejaba información confidencial. Se sentaron, con el chef Apricot, Eugen mayordomo joven, Sausa y Fiji, estaban mirándolos preocupados por su demora, los cuatro informaron su plan. Fiji les dijo que era sencillo pues los cazas de Ukratia, si bien eran pocos, los más nuevos contaban con resistencia a la lluvia ácida y eran capaces de superar dos veces la velocidad del sonido. Eugen fue a hacer el pedido del tren, en el documento estaría dicho que Zoefina enviaba unas muestras que tenían que ser revisadas en Ukratia en el laboratorio del Partido Fascista Ukratiano Popular (PFUP) estarían en un vagón, Sausa hizo los preparativos de los uniformes para los cuatro, pues Zoe tenía que usar un uniforme de soldado Raso de la guarnición de la mansión en lugar de un uniforme ceremonial típico de la Tramara. Sausa consiguió las medidas, pero estos les quedaban desajustados, pues estos eran fabricados de forma rápida en tallas preconcebidas y no en alta costura como si eran los uniformes ceremoniales que tenía el ropero de la mansión. Apricot se retiró de la mesa, no quedaba mucho, a la mañana siguiente el tren de la quincena llegaría para llevarse las muestras de Zoe, sin embargo, el tren llegó esa misma noche, por lo que los cuatro debieron subirse al vagón de carga para resguardar las supuestas muestras, llevaban pasamontañas y antiparras con unos fusiles que eran pesados y que no sabían disparar, Apricot les dijo que si tenían que disparar que fuese en modo tiro a tiro, para así evitar algún accidente con la patada del arma.
– Bueno señor, tenemos unos minutos antes de irnos. – La Tramara estaba por cometer traición a su patría, como si haber desertado hubiese sido poco. – Larry animó a Zoe a seguir con el procedimiento. – Bien, supongo que sabes cómo hay que proceder, verdad, enséñales a tus compañeros cómo se hace. – Pues, se aferran a este aparato, bajan los hierros y afirman los cinturones y esperan a la cuenta regresiva de la pantalla. – ¿Segura que no falta nada? – No, señor. – Excelente. El viaje a casa había comenzado en unos instantes, el ambiente pasó de una bodega subterránea a una estación donde los trenes y líneas al mirar por la ventana se contaban por decenas. – Índigo estaba emocionado al punto que exclamó. – Bingo ¿Ahora por dónde?. – Zoe prosiguió – El aeródromo más cercano está a tres edificios más lejos, en cada hangar hay ocho cazas, si tienen combustible podremos cruzar la frontera. Eso según el informe super veloz de Apricot. – Es mejor eso que nada, adelante equipo. – La infiltración fue todo un éxito, no los podían detectar, los lectores estaban fuera de la base, no dentro de ella, estaban seguros de que no fallarían, era tan sencillo que solo tuvieron que entrar a los armarios de la oficina de algunos altos mandos para cambiar sus uniformes con los de unos pilotos, Zoe decía que los altos mandos no se cuestionan, el uniforme te da todo el poder, su color y forma, por lo mismo ese uniforme caqui era tan importante, porque solo los pilotos y gente superior al rango de suboficial sabían leer y escribir.
– Es incómodo, nunca había podido usar este amigo de otra forma que no fuera ocultándolo, es obvio que cuando volvamos a Opotumbral no pasará nada malo, solo tenemos que eyectar y rendirnos, seguiremos la vía sencilla, no hay porque ocultarnos, diremos lo que pasó y nos reubicaran, todo estará bien. Larry estaba siendo optimista. – Zoe se sentía intrigada. – Suena a que el país de Índigo es muy acogedor. – Chicos haré todo lo que esté a mi alcancé para que sobrevivamos. Soy su comodín chicos. – Zoe se puso sería y comenzó a liderar a sus compañeros. – Atentos, estamos por llegar a los cazas, aquí hablaré yo, por favor quédense detrás de mí, no los miren a los ojos que no vean que sus facciones no son lo suficientemente blancas como las mías. – Índigo mantuvo un pequeño cuchicheo. – Nos hemos paseado por la base y ningún alto mando nos ha visto, la cosa está en ser natural, estos tipos y la regla de sus uniformes es impresionante. – Zoe contextualizó brevemente a sus compañeros. – Tu uniforme determina para qué sirves, por eso no nos miran o interceptan, ellos antes de hablar con nosotros tienen que hablar con alguien de uniforme verde oscuro y tienen que estar siendo acompañados por este mismo, ahora busquen al tipo de traje gris, el abrirá las puertas del hangar. – Hernata estaba nerviosa, hablaban suavemente para evitar llamar la atención. – Puedo sentir los aparatos en la sala de allí arriba, los podría sobrecargar, solo di que tenemos ordenes de hacer un despegue de reconocimiento. – Larry dió la órden. – Solo revienta los aparatos y despegaremos apenas estemos dentro de los cazas. – Se pusieron a hablar con un uniforme gris. – Estaban en el hangar dirigiéndose a los uniformes verde oscuro, estaban totalmente apegados a lo que les pedía Larry, cazas cargados y armados para el despegue, ahora venía lo importante, la torre de control allí estaba un comandante de uniforme caqui alguien de igual a igual tenía que responder con cierto código, Zoe lo sabía, pero también sabía que la velocidad del caza “Serpiente” era suficiente para poder evadir todos los sistemas de esa base. La etiqueta y el vocabulario de Larry no era el mejor, por desgracia eso llevó a una situación muy sospechosa. – Muchas gracias camarada. – Zoefina estaba indignada, miró de forma muy despectiva a su líder de escuadra y le replicó. – Aquí no se hace eso Larry. – Estamos por volar, de ahora en adelante soy Impacto, Talón, Ventisca, prepárense para despegar, ¿Zoe cómo te diremos? – Zoe – Tienes razón es mal momento para preguntar eso
Larry habló con el oficial de color caqui, los cuatro estaban en la pista esperando para despegar, tenían que despegar uno por uno, pues la pista era muy pequeña y no estaban dispuestos a delatarse por hacer un despegue rápido. – El oficial de color caquí le dirigió su palabra a Larry. – Tiburón 4-1 responda, esta es la base aérea de Tarxis ¿Tiene órdenes de despegue que acaso no me han informado de nada? – 4-1, lo recibo, tengo órdenes de hacer un reconocimiento en la frontera con Opotumbral ha habido señales de posible infiltración en uno de nuestros laboratorios y tenemos la órden de entregar un paquete contra grupos insurgentes. Larry confiaba que los jefes de seguridad y Apricot hubieran llevado el informe, uno de los uniformes grises de la mansión Ernesto Guillotina le entregó el informe con datos falsos que armaron en la mansión consiguiendo el permiso de despegue. En ese momento al despegar pudieron darse cuenta de algo raro, él hablaba en la lengua universal, los habían descubierto o acaso se trataba de un infiltrado de Opotumbral, había muchas cosas en su cabeza, allí vieron que al despegar todo había salido según lo planeado, el viaje a casa había comenzado verdaderamente

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