Queridas memorias hoy he leído algo, un librito muy tierno que me recordó a mi adolescencia cuando más llegué a necesitar de mi padre, había cumplido mis 17 años en junio de 2006 y el primer semestre fue muy corriente, Marjean seguía siendo mi amigo y me había conectado con mucho gente que tenía una sintonía muy parecida a la mía por medio de internet, gracias a ello fue que conocí a mi primera pareja, el Caramelo. Mi mamá siempre a dicho que es un pésimo sobrenombre pensando que él era más un ella vestido de hombre, jamás entendí eso hasta que entre en la universidad y conocí a personas semejantes a Caramelo me frustró mucho la verdad enterarme el motivo, pero quiero pensar que con el tiempo las memorias le den un nombre a esta clase de situaciones, porque nadie me ayudó cuándo él se lanzó desde el techo del apartamento en el que vivíamos. Sí, a mis 17 años yo y mi novio vivíamos junto a mi mamá y mis 4 hermanos, la forma en que subsistimos era gracias a las pensiones obtenidas por mis parientes Falleros quienes nos enviaban mes a mes una parte de sus pensiones para ayudar a mi familia. No era como que las cosas nos sobraban, pero nos alcanzaba para vivir, yo soy la menor de mis hermanos, la llegada de mi pareja fue algo repentino pero Caramelo estaba convencido en que podía volverse pescador y ayudar en lo económico, pero mi madre se negó por completo, pero sí aceptó que él viviera con nosotros y que confiaba que luego de terminar el colegio podía hacer lo que quisiera, mí mamá no quiso inmiscuirse demasiado, ella ya era muy señora y le molestaba pelear, quien solía resolver los conflictos era mi padre y quizás por eso mi madre debe haber pensado que me hacía falta una figura paterna, por desgracia jamás nos percatamos que quién en realidad necesitaba ayuda genuina era Caramelo, habían pasado 4 meses y ya vivíamos juntos y por desgracia él saltó desde la azotea del edificio con 18 años cumplidos hace 3 días, 3 días en los que pasó la víspera de navidad, fue su regalo quizás para quién ¿ nosotros? ¿sus padres? no teníamos claridad más allá de que él ya no volvería a estar vivo.
Se me vino el mundo abajo, con está experiencia, los vecinos de los 3 primeros pisos fueron a revisar que sucedía, y me dolió el alma al percatarme que mi pareja jamás volvería a llamarme, abrazarme, buscarme, besarme y hacer tantas cosas que yo pensaba que era valiosas para él. Lo cierto es que allí mi egoísmo fue lo que me cegó, pensando que todo era culpa mía o culpa de él, que necesitaba más atención que la que nosotros podíamos darle, todos en casa buscamos junto con la policía si había alguna señal ya fueran drogas, cartas de despedida o indicaciones para su entierro. Sentía que mis dientes se romperían en pedazos cuando lo ví allí inmortalizado junto a su silueta rojiza semejante a una manzana confitada que fue destrozada tras caer al piso. Esa imagen todavía me hace ruido, pero Caramelo fue una de las personas más maravillosas que había conocido, él ayudaba en todo en casa, mi madre dejo de pensar que era un maricon con el pasar de los meses, mi madre al conocer a la de Caramelo se sintió enrabiada, pudimos querellarnos contra ella (más bien mi mamá lo hizo, porque todavía seguía en contacto con el abogado que nos ayudó a ganar el juicio por el homicidio de mi papá), no pudimos sacarle mucho dinero, nosotros queríamos prisión por haber descuidado y vulnerado los derechos de su hijo, con el paso de las sesiones del juicio todo quedó en un poder notarial para que mi familia se hiciera cargo del entierro porque para muchos un maricon como él, Juan Guzman, solo podían arder en el infierno, había dos opciones enviarlo a un cementerio corriente, los que hasta el día de hoy son carísimos, pagar el crematorio o llevarlo a una Ciudad ya saben de lo que hablo.
Recuerdo que una vez Caramelo me dijo que había comprado un Mujerizador, eso fue cuando apenas nos conocimos, él todavía vivía con su madre y estábamos jugando Carolingio II en nuestras laptops cuando el paquete llegó. Nuestra sorpresa fue repugnante, en el paquete no venía semejante artefacto milagroso que podría convertirlo en mujer sino que eran un kit de cirugía rápida, estaba claro que alguien nos había engañado pero apenas nosotros teníamos internet y a ambos no nos gustaban las redes sociales por los memes sino para compartir y conocer a gente nueva. Lo triste es que me sirvió para sanar los últimos cortes que se hizo Juan meses antes de partir y que él llegase a vivir en mi hogar. Memorias mias espero me puedan comprender porque si bien no todos tienen acceso a las memorias de este formato de Netmosfera ruego que con el pasar de los siglos está tecnología se haga más accesible para todos y que incluso gente que no tiene la suerte de tener parientes ricos que hacen los mejores regalos en temas monetarios puedan conseguir un Portal Vital que son este aparato que me permite compilar mis memorias. ahora todavía a mis 24 años me imagino que alguien recibirá este mensaje como la cápsula del tiempo que es. Volviendo con Juan recuerdo que en la universidad hablamos sobre el tema y conocí mucha gente parecida o que estaba de acuerdo con la gente que era, es y será como Juan. Joselin sería mi amiga de la academía ella estudiaba periodismo pero le encantaban las clases Poltrick al igual que a mí, lo genial es que ella también viene de una familia de Falleros pero estos son de origen noble, por lo tanto, tienen una pensión cuatro veces más grande que la de un Fallero no noble, eso último tengo que borrarlo de algún modo o evitar que ella lo vea, pero todas las demás memorias puedo compartirlas con ella, espero que también tenga un Portal Vital… Quiero ver si se conmueve con esta historia realmente o si solo la verá como otro caso aislado, un cadáver más que no queda en la historia de nadie que sea “importante”.

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