El ambiente en Ootoki se sentía pesado desde el primer momento, los primeros rayos del sol comenzaban a iluminar la ciudad, aunque la claridad de la mañana no lograba ocultar el caos de los edificios que seguían ardiendo y el humo se elevaba lentamente hacia el cielo. Las sirenas de policía resonaban a lo lejos, mezclándose con gritos y el estruendo ocasional de vidrios rompiéndose. Un día como cualquiera en Ootoki.
No había civiles en las calles. O al menos no los que pudieran darse el lujo de estar afuera. La policía intentaba hacer su trabajo, pero era evidente que la situación los había superado. Las pandillas habían crecido demasiado.
Seiya y Sousuke caminaban por una calle vacía. Sus pasos resonaban contra el pavimento mientras el escándalo de una pelea se escuchaba a un par de cuadras de distancia. Sousuke frunció el ceño.
—¿No deberíamos empezar ya?
Su voz tenía un dejo de frustración. No había imaginado que la delincuencia en esa ciudad fuera tan descarada, como si toda la noche no hubiera habido descanso ¿Cómo podían vivir los civiles con este tipo de situaciones?
Seiya ni siquiera redujo el paso.
—Aún no, si peleamos sin un plan solo seremos el hazmerreír del resto.
Sousuke lo miró de reojo, resoplando en respuesta. Aunque Sousuke tenía un aspecto mucho más imponente que el de Seiya, su carácter era bastante manso. Dudó un momento, pero al final no protestó. Algo en la seguridad de Seiya le hacía pensar que realmente sabía lo que estaba haciendo, después de todo el vivió ahí antes.
El vecindario estaba desierto. No había ladrones ni disturbios en esa zona, la única casa que parecía habitada era la de Seiya. Cuando llegaron, Seiya abrió la puerta y ambos entraron, el olor a encierro era evidente en la casa, pero Sousuke apenas reaccionó, no era algo que no hubiera olido antes.
Luego, miró alrededor con curiosidad.La casa estaba intacta, aunque algo polvorienta. Había montones de libros, pilas de películas y varios letreros escritos en inglés pegados en las paredes. Sousuke frunció el ceño, no podía entender ninguno a primera vista.
Seiya se dejó caer en uno de los enormes sofás de la sala. Una pequeña nube de polvo se levantó cuando el mueble crujió bajo su peso, luego señalo el sofa frente a él, a lo que Sousuke obedeció sentandose.
—Me tienes muy impaciente, Seiya ¿Cuál es ese plan tan importante que hace que tenga que esperar para poder pelear allá afuera?
Seiya soltó una pequeña risa y apoyó la espalda contra el respaldo.
—Mira, somos dos personas y esos desgraciados podrían ser cientos.
Hizo una pausa, levantando un dedo.
—Así que lo primero que tenemos que hacer ¡es hacerles creer que somos miles.!
—¿Y cómo vas a hacer eso?
—¡Creando un rumor!
Seiya sonrió, pero Sousuke alzó una ceja, incrédulo. ¿Un rumor? ¿Eso de que rayos iba a servir? Por un instante consideró levantarse e irse a pelear por su cuenta. Seiya levanto una mano de manera dramatica y luego lo señaló con el dedo indice
—Ya sé lo que estás pensando ¡Que es la mejor idea de la vida.!
—Err… no exactamente.
Sousuke suspiró, incluso se podia ver su expresion de incredulidad sin necesidad de fingir nada. Seiya se acomodó en el sofá como si estuviera a punto de contar la mejor historia del mundo.
—Solo escucha. Vamos a inventar un rumor, algo como el coco. Una historia de terror, pero para pandilleros.
Mientras hablaba, tomó una hoja de papel de la mesa cercana y un plumón. Comenzó a hacer algunos garabatos sin demasiado cuidado. Sousuke lo miró sin comprender a lo que se refería
—Cuando esos tipos empiecen a escuchar el rumor y luego vean que es real, van a salir huyendo.
En realidad, Seiya apenas tenía una idea de lo que quería hacer. Su plan todavía era algo confuso y no sabía muy bien cómo explicarlo sin que sonara ridículo. Toda esa palabrería en parte era por algo que lo había inspirado: La máscara que Sousuke llevaba colgando.
Seiya señaló el objeto, esa máscara de lobo tan misteriosa como aterradora.
—Tú usas esa máscara para ocultarte, ¿no? Entonces vamos a usar eso.
Seiya levantó el papel, donde había dibujado varias siluetas toscas con ideas, circulos, lineas, nada claro. Sus ojos brillaron con entusiasmo, sonrió como hace mucho que no lo hacía
—Vamos a crear una leyenda, una historia sobre guerreros que aparecen de la nada y destruyen pandillas. Y claro ¡nosotros usaremos máscaras!
Sousuke guardó silencio unos segundos y después sonrió.
—No tengo problema en hacerte una máscara, o en hacer una para cualquiera que quiera unirse a nosotros.

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