Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

Prophet-3: "EL VIGILANTE"

Capítulo 2: Sanatorio P1

Capítulo 2: Sanatorio P1

Aug 02, 2026

Casi nadie salía vivo de la terrible crisis corporal provocada por el "Despertar". Para los afortunados deformes, los Refugios de la Fundación Bondel eran la única salvación. Un lugar seguro, lejos de las ejecuciones clandestinas de su gobierno. Ante los Aztlantecas, la solución más piadosa para monstruosidades como el pequeño Jim Sainz, su madre y vecinos. Dichos albergues se encargaban de contener, reeducar y, si era posible, reintegrar a los sujetos más útiles de este grupo impredecible. Todo, para evitar otra pesadilla mundial, como aquella causada por el primero de ellos, la catástrofe bautizada como:"El Cero Absoluto".

—¡Anda víbora, pelea! —Amenazaban a Jim, nueve meses después de cerrar aquel acuerdo con el diablo. El señor Bondel había cumplido su parte del trato, asegurando la protección de todos los niños de su barrio. Aquellos que tuvieran, o podrían haber sufrido, la sobrenatural enfermedad. Evitando la sentencia que los municipales aplicarían al encontrarlos.

—Sí, ¡pégale! —Pedían sus antiguos vecinos al ver su castigo, la mayoría de su misma edad. —¡Maldito traidor! —Lo llamaban desde su ingreso, asegurando que su mamá había sido la bruja que los había contagiado a todos.

—¡Levántate idiota! —Continuó el niño que lo golpeaba, un rubio alterado de extremidades desproporcionadas, grandes y poderosas, con las uñas de un oso. Mismas que usó para darle un brutal manotazo. —¡Por tu culpa nos metieron aquí a todos! —, dijo al recogerlo en un abrazo sofocador.

—¡Sácale las tripas, Mike! —animó la chusma. Mientras el escuálido abusado, de espejuelos rotos y peinado en hongo, trataba de soltarse con rodillazos que gastaban todo el aire que le quedaba. —¡Va a vomitar, va a vomitar! —Gritaban los niños cuando Jim se puso morado.

Los crujidos de sus costillas despertaron a un chico que, tumbado bajo un árbol cercano, esperaba el momento para hablar con el pobre apaleado. Pero las risas crueles le recordaron a unos ladrones que lo habían atacado meses atrás, despertando la furia de aquel joven metalero.

—Traidor hijo de la bruja, pídenos perdón —, ordenó el oso a Jim, sintiendo su cuerpo quebrarse. Hasta que un grito llegó a su espalda.

—¡Cuidado con el UFO! —Le advirtieron a lo lejos.

—¿Con qué? —Volteó, buscando al que lo interrumpió. Para que un platillo de batería volara cual frisbee, directo a su entrepierna.

—¡Justo en las bolas! —Burlaron todos los niños, por el salvaje ataque.

—¡Al-Nasr, qué demonios hace aquí! —Gritó el maestro de la clase de defensa personal ante su intervención.

Asim Alberto Al-Nasr Cortés, el alumno más temido en el Refugio, el ave de mala suerte. Junto a Santiago Sainz, eran los más rechazados en un lugar lleno de apestados. Jim, por vender a su gente, y él, por ser el más peligroso del Refugio. Eso, y su irreverente bocota.

—¿Cómo que "qué hago aquí"? ¡Qué haces tú! —Contestó el defensor arábigo, un tipo moreno de pelo largo y mirada intensa de color cobre, parado frente al musculoso maestro. —¿O qué, quieres que maten a la mascota de tu jefe? —Le explicó, recordando la privilegiada manera en la que Jim había llegado al Albergue, lo que lo convertía en blanco fácil de esos abusos.

—Pon atención, niño tonto —, lo regañó el entrenador, haciéndolo voltear hacia el compañero golpeado. —Aquí no están matando a nadie.

Igual que cuando fue arrollado por la limosina de Bondel, Jim se recuperó. Como un títere de madera, acomodó sus costillas en una sucesión de tronidos óseos. Al final, después de ser sanado, solo le quedó un nervioso ruido de sonaja en las escamas de sus muñecas. Ese sonido era clásico de la habilidad que había ganado con su Despertar.

Como Jim, todas las víctimas obtenían algo a cambio de resistir el fatal trastorno. Cada uno de los internos presentaba rasgos de algún animal, diversas mutaciones que atestiguaban el violento espasmo que habían superado: brazos de oso, cuernos de toro, las escamas color obsidiana en las endebles garras del niño linchado, y esas plumas de cuervo coronando la cabeza de su metalero salvador, formando la llamativa cabellera de Al-Nasr.

—Esta Quimera es el mejor saco de boxeo de la clase —. Añadió el instructor con crueldad, justo cuando sonó la campana, llamando a Jim con el peor apodo que las personas normales usaban para todos los afectados por la plaga. —Vean bien antes de actuar jóvenes. No sean como este tonto —, les dijo, después de soltar un pequeño golpesillo en la nuca a Nazz, el cuervo intruso, como si no hubiese pasado nada.


Proceso: https://youtube.com/shorts/_yhhZZVFRho?si=BlRqPv7H4-U1zxBV

La Fundación Bondel no sólo buscaba proteger a estos "alterados" de la mortal violencia de la sociedad. Querían prepararlos para prolongar la Tercera Revolución Industrial: mano de obra superhumana educada para generar prosperidad para ellos y para todo el pueblo. Su meta era educar a científicos, artistas, deportistas y, sobre todo, soldados al servicio del Gran Consejo Mundial, el cual, al igual que su fundación y refugios, Jean Paul Bondel lideraba con gran éxito, reflejado en una década de paz y crecimiento en el mundo.

El certificado que daba la Fundación era el sueño de todos los alterados: una licencia para ser libres, para ser ellos mismos dentro de la población, a pesar de los estigmas de su Despertar. Claro, siempre y cuando fueran buenos y tuvieran un uso para la sociedad que Bondel forjaba.

—¡Tú eres la Quimera, idiota! —Alzó su dedo medio Al-Nasr cuando el maestro se fue. Justo antes de que el oso se acercara a reclamarle.

—Entonces, ¿vas a estar del lado de esta mugre viborilla, Nazz? —Dijo, aún con un tono agudo, resentido por sus partes nobles.

—Tranquilo Mike —, respondió otro interno de pelo rizado y cuernos de novillo. —Recuerda que este tipo es "peligroso" —, le susurró, imitando a una bomba con la mano.

—¡Vaca marica! —Lo apartó el oso. —Está bien, pajarraco. Pero a la próxima, no me voy a aguantar —, amenazó, al salir adolorido de su entrepierna. Cuando una mano escamosa sujetó a Al-Nasr.

—Gracias, pero... ¡Cof, cof! ¿Por qué lo hiciste? —Dijo Jim, confundido por el primer defensor que había tenido desde que entró en la institución, al regresar su disco de batería.

—¡Ay, caramba! —Asustó el cuervo, rechazando el saludo con un salto hacia atrás. —Sorry, sorry, hermano. Pero no me vuelvas a hacer eso —. Todavía pensaba en la contorsión de Jim, como de muñeco asesino.

—Lo siento —. Retrajo su mano el reptil, escondiéndose entre temblores, para irse y dejarlo en paz.

—No. Espera. No te vayas, brother —. Reaccionó el cuervo, recobrando su espíritu solidario. —Mira, la única forma de que estos idiotas te dejen tranquilo es... —. Planteó, dudando un momento sobre las consecuencias de sus palabras. Para después posar su mano en el hombro del chico serpiente. —Es uniéndote a mí. Yo te cuido y tú me cuidas —. Ofreció su mano a la viborilla, que, agitado, lo miró incrédulo. —Es que nunca me ha gustado ver que se metan con los más tontillos —, agregó, dando una confianzuda palmada en la espalda del debilucho de cuatro ojos, que casi caía al suelo. Después, tras unos instantes incómodos, le preguntó: —Oye, dicen que eres un genio para la escuela. ¿No? Necesito ayuda. Digo, es lo menos que puedes hacer por mi, "Nazz". Tu salvador —, se presentó con la súbita y descarada petición.

—Claro, claro. Lo que pidas, "Nazz" —. Aceptó Jim, entendiendo que no era simple caridad lo que los acercaba. —Por favor, tú dime Ji... —, dijo antes de que un súbito escalofrío lo asaltara, haciéndolo tambalearse débil y caer.

—¡Wow!, tranquilo hermano —, lo atendió el cuervo, mientras lo levantó.

—Dame, dame un minuto —. Con su mareo, Jim le pidió llevarlo a un terreno menos amenazador, a su madriguera, por decirlo de una forma. Aquel laboratorio que le habían montado para continuar con la investigación de su mamá. —Cuando me curo así de rápido, me da mucha fiebre. Mi cuerpo me falla —, le explicó con risa nerviosa, al estar sujeto del hombro de su nuevo aliado.

Durante el traslado, la víbora se dio cuenta de que, encontrarse con él no era casualidad. El melenudo buscaba desesperadamente un tutor, pero los otros niños lo habían rechazado. Le tenían demasiado miedo. Sabían que quienes no cumplieran con las asignaciones, o fueran problemáticos como "Nazz", no recibirían su certificado de salida. Y el cuervo estaba a punto de perder su libertad, para siempre.

—La anciana me encargó esta tarea —. Le pasó un pedazo de papel. —Solo fue una bromita, no era para tanto.

Por lo general, Nazz estaba detrás de todas las desgracias de los profesores. Esta vez, la anciana maestra de historia, una alemana de sesenta y tres años a punto de jubilarse, que, a pesar de haber trabajado con niños por varias generaciones en el Refugio, nunca los entendió, no realmente. Pese a sus buenas intenciones, no sabía cómo hablarle al grupo de marginados.

—Oh, sí. Al final de la gran guerra, fue nuestro amado señor Bondel quien trajo la paz. Hasta permitió que ustedes, pobres Quimerillas, se unieran a la sociedad —, decía la señorita Reutlinger con pasión en una de las lecciones semanales. — Aún después de lo que hizo ese horrible terrorista llamado "Cero". El Señor Jean Paul les abrió las puertas. Por lo que tenemos que cuidarlos bien; es nuestra responsabilidad educarlos como seres humanos normales.

Comentarios así eran lo que más dolía en sus discursos. Pero ninguno se atrevía a decir algo. No querían dejar de ver a sus familias por una insubordinación así. Aunque luego estaba Nazz, sin familia ni a dónde ir. Por lo que una mañana decidió hacer justicia, calentando la silla de la maestra al rojo vivo, haciendo que la viejita diera un enorme salto al rozar su asiento.

—¡Ay, se vio muy chistosa! —Recordó entre risas.

Como nadie se atrevió a delatarlo debido a su mala fama, el director le dio una oportunidad: escribir un ensayo de doscientas páginas sobre la historia del "Despertar", la especialidad de su maestra. Pero había un problema: solo tenía dos días, no podía usar la I.A. educativa y no tenía ni idea de cómo empezar. Desesperado y sin más opciones, decidió recurrir a Jim, el cerebrito, el traidor, que, a pesar de todo, era el único que no le había dado la espalda.

—Cómo una sharpei. ¡Saltando y saltando! Sobándose la cola. ¡Chillando y chillando! —Se burlaba, al imitarla.

Pronto, el vengativo cuervo comenzó a poner nervioso a su nuevo tutor. Esa historia, más que ser divertida, dejaba sentir resentimiento y ansias de desquite.

Luego estaban los rumores. A pesar de que todos tenían pequeños pedazos de animales incrustados en su cuerpo, solo unos cuantos poseían habilidades extrañas. Como Jim y su recuperación milagrosa. Decían que Al- Nasr también tenía una, una maldición. Y con esta había matado a dos personas.

—O... ¡Oye! —Lo interrumpió con temor el cerebrito, esclavo de su curiosidad, aprovechándose de la ligereza de su risa como introducción. —¿Es cierto que los mataste? —Pese a que su atrevimiento apenas salió como un susurro, Nazz se detuvo, guardando un sepulcral silencio.

 Esto hizo pensar a Jim que tal vez esa fachada de prisión del lugar tenía razón de ser. —Perdón, perdóname. No debí decirlo —, recapacitó inmediatamente, retractándose. Realmente estaba muy oxidado en sus habilidades sociales. —No. ¿Cómo puedo ser así? A pesar de todo, él me ayudó. No creo que... Debe haber alguna razón, ¿verdad? —Pensaba la viborilla a toda velocidad, nervioso de ver a Nazz estático. —Sssí, seguramente esssos mocosos lo exageraron todo —, continuaron esos siseos en su cabeza. —Sí, como a mí. Yo soy un monstruo para los otros. También deben de inventar cosas sobre él —. Meditó una última vez, tratando de cortar el silencio y corrigiendo lo que dijo: —Olvídalo, soy un tonto. Mejor sigamos —, se levantó a buscar su laptop, interrumpido por el cuervo, que lo regresó a su lugar con un buen empujón.

—Mira hermano, te lo voy a decir de una vez. ¡Es mejor que todos crean que yo hice esa cosa! —Le dijo agitado, para retraerse un suspiro después, espantado por su propia reacción. 


Proceso: https://youtube.com/shorts/EQnQ_2AoipQ?is=4mDxH6VIfWbIg5D1

custom banner
jaimeapt
Ala_Roja

Creator

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 77.7k likes

  • Secunda

    Recommendation

    Secunda

    Romance Fantasy 43.8k likes

  • Arna (GL)

    Recommendation

    Arna (GL)

    Fantasy 5.6k likes

  • Silence | book 1

    Recommendation

    Silence | book 1

    LGBTQ+ 28.5k likes

  • Touch

    Recommendation

    Touch

    BL 15.8k likes

  • Find Me

    Recommendation

    Find Me

    Romance 4.9k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

Prophet-3: "EL VIGILANTE"
Prophet-3: "EL VIGILANTE"

182 views0 subscribers

Tres niños híbridos atrapados en un mundo que les teme. Un sistema que los caza. Y un destino que se escribe con sangre. Recuperar su vida no será fácil; ganar el derecho a vivir en esta sociedad será una guerra.
¿Te atreves a entrar en la pesadilla de The Prophet 3?
Subscribe

6 episodes

Capítulo 2: Sanatorio P1

Capítulo 2: Sanatorio P1

23 views 0 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
0
0
Prev
Next