Please note that Tapas no longer supports Internet Explorer.
We recommend upgrading to the latest Microsoft Edge, Google Chrome, or Firefox.
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
Publish
Home
Comics
Novels
Community
Mature
More
Help Discord Forums Newsfeed Contact Merch Shop
__anonymous__
__anonymous__
0
  • Publish
  • Ink shop
  • Redeem code
  • Settings
  • Log out

Prophet-3: "EL VIGILANTE"

Capítulo 1: Uróboros P1

Capítulo 1: Uróboros P1

Jul 19, 2026

Destino, el gran mecanismo unificador, todos lo perciben como inevitable y se sienten parte de él por el simple hecho de nacer. Pero Santiago "Jim" Sainz sabía mejor; después de todo lo que había perdido, él lo entendía.

—¿Cómo va esa tarea, corazón? —Entonó la dulce y acelerada voz de su madre, bajando las escaleras. Una de esas tardes en las que se preparaba para salir a trabajar.

—¡Es en serio! —respondió con fastidio un niño de diez años, que cubría sus lentes cuadrados con su cabello negro en forma de libro, mientras se recostaba en la mesa del comedor como si estuviera dormitando—. ¡Ya la acabé... Y me aburrió! —se levantó con un puchero—. Como todo en esa tonta escuela. Nadie me quiere porque siempre les gano. Hasta los profesores me tienen envidia. Pero yo ya sé todo eso. ¿Por qué tengo que ir ahí, mamá? —Preguntó, viéndola recoger un estetoscopio en su habitual apuro.

—Ya te lo dije, necesito que hagas... —murmuraba mientras caminaba nerviosa por su pequeña sala. Pero la urgencia la dominó y gritó—: ¡Y ahora! ¿Dónde está esa cosa? —Para ser interrumpida al instante por su hijo, que le alcanzó su bata de doctora recién planchada.

—Sí, sí. Amigos, necesito hacer amigos —, exhaló molesto el sabelotodo—. Mamá, ¿te acuerdas del concurso?. Cuando gane, él nos va a dar dinero. El señor Bondel nos va a ayudar.

—¡Qué ayudar ni qué ocho cuartos! Ese hombre se cree el dueño de todo. Además, tú no tienes porqué preocuparte por mis cosas, ¡ya te vi el otro día Jimmy! —Le reprochó. Hasta que la puerta de entrada hizo un ruido metálico.

—¡Doctora Mari! —Entró en apuro una joven con uniforme de enfermera y tapabocas —. Los municipales... La policía se enteró de que Sarita tuvo el achaque... ¡Le van a hacer algo

Jim reconoció el nombre, la primer paciente de su mamá, víctima de una nueva y aterradora pandemia que rompió su mundo. Una oleada de ataques fulminantes que casi nadie sobrevivía. Los medios los llamaban: "El Despertar". Su barrio, Guadalupe, era el lugar más afectado del planeta, y el consultorio de su familia estaba ahí por esa misma razón.

Gracias a Sarita, la doctora Mari descubrió que lo que los atacaba no era una contagiosa "Plaga", como decían las noticias. Si no una conspiración del gobierno para aislar a Guadalupe y silenciar a los indeseables. Mari quería abrir los ojos a la verdad: ayudar a los infectados era la única manera de encontrar una cura real. Pero Gaspar Santana, el jefe de gobierno, prefería desaparecer a los afectados que destinar recursos para entender el fenómeno.

¿Y cómo sabía un niño de primaria todo esto? Bueno, Jim era un entrometido con la oreja bien atenta, siempre al lado de su mamá. A pesar de los peligros, él se las ingeniaba para asomarse a las calamidades que ella enfrentaba. Cada caso lo llenaba de ansiedad, ese misterio mortal que mantenía a su mamá lejos de casa. Solo quería que ella regresara, y tenía fé de que, cuando acabara con la dichosa plaga, ella volvería a voltear a verlo. El centro de su mundo, como siempre debió ser.

—Por favor, no salgas, Jimmy quédate aquí,  y espera a Isra —le pidió Mari mientras se colocaba su bata y estetoscopio—. Lupe, hija, dime. ¿A dónde fueron? —Dejó a su niño sin el beso habitual en la frente para correr a la noche y continuar con su misión.

Media hora pasó, y ella no regresó. Jim intentaba distraerse, buscando cualquier cosa que lo alejara de la ansiedad que lo consumía. Miró el reloj de la sala, su eterno tic-tac parecía burlarse de él. Necesitaba fuerza para seguir su orden, y esperar.

Pero entonces, su mirada nerviosa se posó en la mesa. Su madre había olvidado la pistola eléctrica, la que él le había armado y que ella siempre le prometió llevar. Un escalofrío recorrió su espalda. "Esos municipales no respetan a nadie", resonó en su mente.

— Lo siento, Isra —susurró al salir, dejando la puerta entreabierta para que él pudiera entrar. Disculpando a su conciencia, y dando vuelo a su curiosidad.

Pasó una, dos, tres cuadras mientras anochecía a su alrededor. En cada esquina interrogaba a los vecinos que podía ver. Hasta que se encontró con un grupo amontonado en la entrada de uno de los callejones. Era la puerta a una enorme red de pasadizos que se esparcía por todo el barrio, un laberinto urbano al que todos temían entrar.

—¡Diosito santo! —Exclamó una señora que salió del cúmulo, persignándose.

—Doña Esperanza, ¿qué pasó? —Preguntó Jim, reconociendo a la anciana que vendía tacos.

—Oh niño. Le dispararon —, le aclaró, dejándolo palidecer, corriendo hacia la gente.

Al llegar a la primera fila, Mari lo recibió ensangrentada. En medio del ruido, la muchedumbre no movía ni un dedo para ayudar. Borregos indefensos e ignorantes, seguros detrás de un simple cubrebocas y su distancia. Atraídos solo por el chisme con olor a pólvora y sangre.

La escena aumentó el asco que Jim ya sentía por esta gentuza, sus vecinos, compañeros de clase, y los maestros que lo rechazaban. El mismo barrio que su madre tanto amaba, no se movió. Dejándolo valorar, aún más, la diferencia entre estos zombis, y ellos.

—¡Vendas, por favor! —Lloraba la doctora, presionando el humeante agujero en el pecho de la joven Sarita, con aquella bata que él siempre le planchaba. Peleando ferozmente por su paciente, que yacía moribunda tras la intervención de la guardia policial —. Rápido, ¡traigan vendas!.


Proceso: https://youtube.com/shorts/0byUUh7eTsc?si=x0SyxSAjvXxWPPQ9

Esta era la misión de su mamá: arriesgarlo todo en el barrio más peligroso de la Ciudad Blanca, la capital del tercermundista país llamado "Aztlán*". No solo quería una cura para la extraña enfermedad, sino que también luchaba por la gente, por protegerlos del gobierno corrupto y cruel. La vida era un tesoro y, mientras pudiera respirar, ella siempre lo iba a proteger.

—No esss justo, no es justo que esté así... ¡Sssola! —Un siseo retorció las entrañas del muchacho al escucharla pedir ayuda. Lo único que ella hacía era trabajar por esta gentuza, por este mugroso ganado. Aún sobre ellos, su familia.

Y, con el sangriento sabor de realidad en su boca, junto a un cascabeleo potente en su pecho, el niño se entrometió una vez más. No iba a quedarse congelado como ellos. Él no debía ser así. No la dejaría, aunque ella misma se lo pidiera. Se puso a su lado, prometiendo que haría todo por acabar esto. Para ya no verla ensangrentada, en peligro, tan desamparada, nunca más.

Con algunos meses recorridos, el juramento nacido por el reptante resentimiento que le había mordido aquella sangrienta noche, forzó al niño a buscar una solución definitiva. Falsificó la firma de Mari, para comenzar a escalar lentamente el ranking del concurso de ciencias de Bondel, el mismo que ella siempre le había prohibido entrar.

Durante semanas, actuó en secreto, a escondidas, casi arrastrándose, para recopilar poco a poco la información del consultorio. Armando un estudio, tan completo como su propio entendimiento le permitía, quería explicar el misterio que los aterrorizaba... ¿Qué rayos era "el Despertar"?

A lo largo de su preparación, sus maestros no dejaban de dudar en su esfuerzo. El caso médico que armaba era demasiado complicado para un niño de diez . Pero Jim, con gráficas y ejemplos claros, les demostraba que entendía todo a la perfección. Pidiéndoles en cada ocasión que no fueran a hablar de su trabajo, para sorprender a su mamá, cuando por fin ganara. Los buitres sobrepasados aceptaban, esperando que su pequeño genio hiciera famosa su olvidada escuela.

Cumplido el año, la exposición final por fin llegó. Como esperaba, esta era juzgada por el mismísimo señor Bondel, el hombre más influyente, controversial, e inteligente que había en esa generación. Pese a lo que opinara su mamá, Jean Paul le generaba una gran admiración. Era uno de ellos, alguien especial, con el poder y compromiso para ser el dueño del mundo.

—Imposible. ¿Cómo lo hiciste, muchacho? —Tenía completamente sorprendido a su célebre ídolo, al ver una mancha de sangre dentro de una caja de acrílico, danzando frenéticamente. Destrozándose a sí misma por la estridente vibración de unas bocinas improvisadas.

—¡Fácil! En mi barrio hay algo raro. Unos cristales flotando que hacen que la gente "cambie". Y si les pones sonidos agudos y bajos, de unos diez mil hercios, se vuelven locos. Aquí podemos ver que esa cosa está dentro de mis vecinos, y por eso se enferman —, explicaba el chico, con audífonos protectores, a varios doctores que eran mucho más sabios que los maestros que había tenido —. ¿Ve? Esto no es una epidemia como dicen en la televisión. Pero qué tontos, ¿No?

—Bravo, asombroso —quedaron atónitos los jueces, comiendo de su palma. Tal como lo había planeado.

—¡Sí que eres especial, hijo! —Lo felicitó Bondel, colocando su mano en la cabeza del pequeño, indicándole que ese era su momento, que iba a estar con él. Que lo iba a ayudar.

—Gracias señor. Pero, quisiera pedirle... —Inició la última fase del plan. Era hora de negociar.

Desafortunadamente, un estruendoso grito detuvo toda acción.

—¡Santiago Arturo Sainz Kreed, aléjate de ese hombre, AHORA! —Como una furiosa tormenta, ingresó la doctora Sainz. En su ego, Jim la había subestimado. No había erudito en el mundo que pudiera evadir la aguda intuición de su madre. No por siempre.

Con irracional fuerza, la doctora terminó su momento. Inundada por un sentimiento de traición y terror, al ver a su pequeño actuando a su espalda. Debía regresar a casa y alejarlo de todo eso, arrastrándolo si era necesario. Claro, no sin antes, dejar una firme queja en el director de la escuela que le siguió su juego. Y sobre todo, una fría y pesada mirada sobre Jean Paul, el infame millonario que organizó esta burla.

Esa intervención fue devastadora para el ego del niño, que había crecido un gran sentimiento de independencia y poder. Por su conquista del concurso, y sobre todo, por el reconocimiento del señor Bondel. Pero todo el miedo irracional de su madre enterró su plan, sin siquiera dejarlo explicar algo. ¿Cómo podía ser tan ciega, e ignorante, como los demás!?

—¿Pero mamá, no viste que sí lo entendió? —Repetía ya por dos horas, tratando de hacerla recapacitar, cuando llegaron a su consultorio vacío. — ¡El señor Bondel iba a ayudarnos! —Algo que Mari le respondió con una bofetada. Ella nunca le había pegado.

—¡Santiago, cómo pudiste exponerte así! —Tembló. — Te lo advertí, te dije que no te acercaras a ese hombre.

—¿Y por qué? ¿Por qué no me dejas resolverlo? Por eso estamos en este hoyo, ¿no? ¡Por tu culpa, mamá! —Le gritó de regreso, escupiendo el veneno nacido del montón de corazonadas que había formado desde que se mudó al barrio, desde que la vio cubierta de sangre. — ¡Te da miedo que alguien lo resuelva antes que tú... ¡Yo te doy envidia!

—¡Jimmy, no seas tonto! No tienes la más mínima idea de quién es él... Tu padre nu... —Intentó decir, envuelta en lágrimas, cuando sintió algo romperse súbitamente dentro de ella.
Sin más, la pequeña instalación médica se sacudió, reflejando el tifón de emociones que tenía la médica treintañera. Sin razón alguna, de su tembloroso cuerpo brotaron cristales de mineral, desgarrando inmisericordemente su carne, con destellos púrpuras rodeándola... Un Despertar.

—¡No, ahora no! —Buscó un sedante en la charola cercana, con centellas saliendo de su cuerpo.

—¡Mami! ¿Qué te pasa? ¿Te contagiaste? —Congeló Jim, sin la más mínima idea de qué hacer. Justo como los zombis, sus vecinos, compañeros y maestros. Pese a sus estudios, quedó impotente, ignorante, sin control. Como ellos, una víctima más del titán que era el destino.

—Vete, Jimmy... ¡Corre!

El cuarto explotó, al igual que todas sus ventanas, partiendo la estructura. El cuerpo de Jim salió volando, golpeando duramente un muro. Y, mientras caía, un siseo le murmuró: 

—Nosss necesita —, cuando entró al potente abrazo de su desmayo.


Proceso: https://youtube.com/shorts/5b87dC56PO8?feature=share

custom banner
jaimeapt
Ala_Roja

Creator

En un mundo asolado por quimeras inestables, Jim Sainz, un niño hibrido, un mutante. puede cambiarlo todo. Una cura definitiva para su sociedad...

Comments (0)

See all
Add a comment

Recommendation for you

  • Arna (GL)

    Recommendation

    Arna (GL)

    Fantasy 5.6k likes

  • What Makes a Monster

    Recommendation

    What Makes a Monster

    BL 77.6k likes

  • Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Recommendation

    Earthwitch (The Voidgod Ascendency Book 1)

    Fantasy 3k likes

  • Touch

    Recommendation

    Touch

    BL 15.8k likes

  • For the Light

    Recommendation

    For the Light

    GL 19.1k likes

  • The Sum of our Parts

    Recommendation

    The Sum of our Parts

    BL 8.8k likes

  • feeling lucky

    Feeling lucky

    Random series you may like

Prophet-3: "EL VIGILANTE"
Prophet-3: "EL VIGILANTE"

162 views0 subscribers

Tres niños híbridos atrapados en un mundo que les teme. Un sistema que los caza. Y un destino que se escribe con sangre. Recuperar su vida no será fácil; ganar el derecho a vivir en esta sociedad será una guerra.
¿Te atreves a entrar en la pesadilla de The Prophet 3?
Subscribe

6 episodes

Capítulo 1: Uróboros P1

Capítulo 1: Uróboros P1

59 views 0 likes 0 comments


Style
More
Like
List
Comment

Prev
Next

Full
Exit
0
0
Prev
Next