En el mundo hay personas insignificantes. Aunque en realidad creo que casi todas lo son. No hay nadie cómo yo, soy perfecto en todo sentido. Soy el único que importa, los demás ni siquiera deberían existir. Por eso mejor sacarles provecho y usar su inferioridad a mi favor.
—Darren, ¿No vas a bailar? —pregunta mi mejor amigo.
Es un rubio alto, pero nadie debería confundirse, él también es un inferior. Nuestra amistad existe porque soy algo caritativo. Pobre hombre, necesitaba de mi genial presencia para coexistir.
Tomo un sorbo de mi cerveza.
—Tranquilo idiota, sólo estoy viendo a qué patética chica le voy a mejorar el día. Ya sabés, yo solo me alegro a mí, no puede ser cualquiera.
—Si Eliza te descubre, le romperás el corazón —nombra a mi novia —. Deja esto de una vez —señala por completo el boliche.
—¿Acaso pedí tu opinión? —Vuelvo a tomar un poco de mi botella —si quisiera la opinión de un imbécil, se la pediría a Seyn —menciono al estúpido que se cree mi rival, pero ni me llega a los talones —. Jovan, ya encontré a mi presa —le tiro la botella y el intenta atajarla pero no lo consigue, entonces cuando su ropa se mancha me río —ni para eso sirves.
Me alejo de mi amigo, y mientras me voy acercando, a la sexy chica que vi, otra se choca conmigo y me arruina el traje con su ponche. Algunos le dirían karma, por mi parte sólo es culpa de una mujer insignificante.
—Te crees una chica, no sirves ni para eso —le quito el cóctel con el que me manchó y sonrío cuando todo el contenido se lo vierto en la cabeza —ahora te ves mucho mejor, fea.
Ella queda sorprendida y no sabe que responderme, así que aprovecho su estupidez y me voy alejando de ella. Debe estar muy borracha por lo siguiente que oigo, una loca quizás.
—Por burlarte de una bruja sufrirás, una chica serás y por completo te convertirás.
Me giro a mirarla y levanta su mano hacia mí de una forma extraña, así que me río.
—¿Qué es eso? ¿Una clase de hechizo? Necesitas un psiquiatra.
Ella sonríe.
—Quién necesitará un psiquiatra pronto serás tú.
—Claro, claro, lo que digas —la ignoro y continúo mi camino.
No voy a perder más tiempo con gente retrasada, conseguiré una chaqueta nueva y me iré directo a dónde se supone que iba a ir. Las locas al manicomio y los superiores como yo, a la gloria, la fiesta. Hora de divertirse y olvidar el mal rato, mucho mejor.

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