Archer
Corro lo más que puedo, esquivo a mi contrincante, tomo impulso y salto para encestar el balón. Una vez que la pelota cruza el canasto se oye el pitido del profesor, dando por finalizado el partido. Todos gritan y corren a felicitarme, hasta los que no son del mismo curso, como si fuera un gran campeonato de baloncesto.
—¡La mejor tirada! —grita mi amigo Blue.
—Lo admito, me ganaste —expresa Glas, el chico del equipo contrario—. Tendré que rendirme.
—Nunca te rindas, compañero castaño —refiriéndome a que tenemos el mismo color de cabello.
Aunque el mío es más largo y un desastre.
—¿De qué te ríes? —consulta Blue.
—Nada, morenito. —Le revuelvo el cabello al bajito.
—¡Ah, me despeinas! —Se altera, luego se aleja y mira a Glas—. No puede caerte bien, te acaba de ganar —le recuerda.
—A nadie le puede caer mal Archer —responde el castaño.
—Quizás Mitzy. —Queda pensativo.
—Bueno, sí, esa está loca, me trató de estorbo una vez, solo porque pasé por su camino.
—¿Quién es Mitzy? —Enarco una ceja.
—La chica más linda del curso trece. —Suspira el bajito—. Pero nunca me hará caso, tiene un grupo seleccionado de amigos, además de tener novio. —Bufa—. Sin contar lo que dijo Glas, a veces es algo borde.
—Qué gustos complicados tienes. —Me carcajeo.
—Tú porque no tienes gustos.
—Sí tengo.
—Es cierto, amigo —interfiere Glas—. Nunca te he visto con nadie.
—Romances pasajeros, pero nada serio. —Sonrío.
—Eso lo explica todo.
De repente una chica nerviosa se me acerca, la cual es empujada por otra más seria.
—Ah, uh, eh —balbucea sin saber qué decir.
La otra bufa y decide hablar por ella.
—Soy Ninbe —se presenta la chica sombría, luego señala a su amiga—. Ella es Lori, quiere tu autógrafo.
—Pero no soy un jugador profesional —aclaro.
—Da igual, fírmalo. —Me empuja el papel y una lapicera al torso.
Lo firmo y la tímida chilla cuando se lo doy, entonces se van, yo sigo con la vista a la chica gótica.
—Nosbor, qué galán —se burla Glas mientras se retira.
—¡Yo también quiero que una chica me pida un autógrafo! —Sufre Blue y me carcajeo—. ¡Ah, no te rías!
—Ya vámonos, se está haciendo tarde.
—¡Archer! —me llama el profesor—. ¡Tú quédate, necesito que hagas algo por mí!
Asiento y voy en su ayuda ¿Qué será?
Mitzy
Arreglo mis cabellos rubios, mirándome en mi espejito de mano, luego me pongo un poco de maquillaje y sonrío. Ahora sí me veo hermosa. Giro mi vista a mi novio que está sentado en el otro pupitre y se lo consulto.
—¿Soy hermosa?
—Por supuesto —dice aburrido y comienza a pararse de su asiento—. ¿Nos podemos ir? Ya tocó el timbre —se queja.
—Ay, sí, ya voy. —Agarro mi cartera rosa y con corazones, luego me levanto, entonces sigo a Dawson fuera del aula, pues ya se está largando sin esperarme—. ¡Oh, cielos, mi espejo! —Me doy cuenta—. Adelántate tú.
—Como sea. —Empieza a irse otra vez, molesto.
Hago puchero.
—Aguafiestas.
Se detiene y me mira irritado.
—¿Qué dijiste?
Sonrío.
—Nada. —Me voy corriendo al aula.
¿Dónde lo dejé? Estoy segura que lo puse por aquí. En la mesa no se encuentra, se esfumó. Salgo y noto que en la ventana ya se ha oscurecido. Giro la vista, entonces veo mi espejo en el pasillo donde las luces se apagaron.
—¡Ay! —Me sobresalto cuando oigo un trueno.
Corro rápido a agarrar el espejo que ni sé cómo llegó allí y visualizo a un chico en un aula.
Habla solo.
Camino hasta ahí para cerciorarme, porque pienso que estoy viendo cosas, entonces me aproximo hasta él.
—Disculpa, ¿con quién hablas? —consulto.
—Con el profesor, ¿con quién más? —Enarca una ceja el castaño.
Muevo mi vista y veo un espejo grande, es enorme. Jamás había contemplado tal obra de arte, el decorado es impresionante ¿Qué parte de la escuela es esta? Curioso, nunca la había visto.
Otro trueno llega y me asusto, así que corro, me choco con el muchacho, entonces ambos caemos al suelo. Y creo que me mareé, porque me estoy viendo a mí misma delante de mí.
Qué rayos.

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