Glas
Soy arrastrado por esta loca, buscando no sé qué mapa ni para qué lo quiere, pero como no me dejó reaccionar, pues no me queda de otra. Avanzamos por cada pasillo de la escuela y he de admitir que no recordaba que era tan grande la institución. Bueno, es que en realidad solo voy a mi aula y al gimnasio del colegio, luego derechito a mi casa, no ando deambulando por ahí como algunas. Miro a Mitzy que observa para todos lados, desesperada. Qué raro, no parece ella. Quiero decir, no sé cómo explicarlo, pero sus gestos son diferentes.
—¡Los encontré! —grita el novio—. ¡Te mataré!
Mierda, me meto en líos sin yo buscarlos.
—Oye, cálmate, yo... —Miro las manos de Mitzy en mi brazo—. Eso no se ve muy bien —opino.
—Te voy a romper los huesos —amenaza el grandote.
Yo solo quería una vida tranquila.
—Espera un poco. —Se pone en medio Mitzy—. Si vas a enojarte con alguien, hazlo conmigo —declara bastante valiente.
Dawson se queda un rato largo mirándola hasta que se sonroja.
—No sé qué te pasa, pero me encanta.
La abraza de repente y ella chilla, incluso hasta lo empuja.
—¡No me toques! —aclara, luego reacciona—. Quiero decir, no ahora. —Intenta arreglarlo—. Yo... necesito un tiempo. Sí, dame una semana y lo superaremos.
—¿Estás terminando conmigo? —expresa sorprendido.
—¡¡No!! —exclama en alto—. Creo que estoy hablando demasiado. —Me mira de repente y me sobresalto—. Yo estaba buscando un mapa, vamos a buscar un mapa —repite, me empuja y me hace volver a correr.
—¡Ay! —chillo—. ¡Espera, loca, va a pensar cualquier cosa!
—¡Corre, corre y cállate! —me grita.
Una vez que lo perdemos, respiramos agitados y nos detenemos en un pasillo más oscuro.
—¡Uf! Eso estuvo cerca. —Suspira.
—No entiendo nada —me quejo—. En un principio pensé que me estabas usando de cebo para terminar con tu novio, pero ahora estoy confundido, explícame.
—¡Ay, solo ha pasado un día y estoy arruinando todo! —expresa alarmada, poniendo sus manos en la cabeza y apoya la espalda en la pared, luego se suelta la cara, entonces suspira triste—. Soy un desastre como chica.
—Nada más entendí que tienes un mal día, pero no te preocupes, ya pasará, no todos son malos. —Le sonrío y me mira, así que lo hace también, y por extraño que parezca me sonrojo ¿Desde cuándo hace esas caras?—. Bueno, yo... este...
—Gracias, Glas, eres una buena persona.
¿Quién es esta chica? No es Mitzy, definitivamente no lo es.
Alejo mis pensamientos confusos cuando oímos un sonido en la habitación que está a nuestro lado. Ese lugar se ve muy oscuro y tenebroso, pero al parecer ella lo reconoce, corre hasta allí, así que sin pensarlo la sigo.
Ninbe
Leo el libro atentamente, observo el cuarto en la oscuridad. Muevo el celular para iluminarme, entonces veo el enorme espejo, así que sonrío.
Sabía que era real.
Guardo el teléfono, enciendo una vela como indica la lectura e ilumino con el fósforo cada letra en el marco para descifrarla. El libro se cae de la mesa y el fuego se apaga, me doy la vuelta, entonces veo a la insoportable de la rosita. Mejor dicho Mitzy, pero como sea, cuando me giro otra vez me sorprendo, el enorme vidrio ha desaparecido, así que vuelvo a mirarla a ella.
¿Qué rayos? ¿Por qué? ¿Es su culpa acaso?
—Ninbe —expresa mi nombre, la insoportable que se cree superior a todo el mundo, y observa el sitio—. ¿Qué haces aquí?
—No, tú ¿qué haces aquí? —me quejo—. Vete a pintar las uñas o algo.
—Tiene que ser este lugar —opina, ignorando mi agresión.
—¿Encontraste lo que buscabas? —Llega un chico que me suena de algo ¡Ah, sí! Creo que lo vi jugando un partido con el muchacho que le gusta a mi amiga—. Hola —me saluda—. Soy Glas —se presenta—. ¿Qué haces a oscuras? —Se ríe.
—Yo me pregunto lo mismo de ustedes. —Observo de mala manera a rosita—. ¿Vienes a burlarte de mí?
—¿Yo? —Mitzy me mira incrédula—. ¿Por qué?
—¿Qué te haces la santa si usas a Lori como un perro? Pero a mí no me rebajas. —La empujo, tomo el libro del piso y me dirijo a la puerta—. Adiós.
La observo un momento antes de irme y veo que hace un gesto que nunca había visto en ella. Le disgusta lo mal que le hablé, aunque no es enojo lo que visualizo en su rostro, se ve triste. No la comprendo, pero debo averiguar por qué desapareció el espejo por su culpa, pues no creo en las casualidades. Ella tiene algo que ver con esto, estoy segura.

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