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Prophet-3: "EL VIGILANTE"

Capítulo 3: Sempervivum arachnoideum P2

Capítulo 3: Sempervivum arachnoideum P2

Aug 12, 2026

—¡Cuidado, Rosalba! —Exclamó Ángela al darse cuenta de su presencia. Para que con un salto de tigre instantáneo, redujera la distancia al frenarla. No por nada era su capitana, sin par en todo el circuito de gimnasia para híbridos. —¡Ufff! Casi —, dijo, atrapando la caja y asegurando a su compañera, antes de retomar su carrera. —Perdona, pero tengo mucha prisa.

—No, por favor. Es rápido —, la detuvo la niña, ofreciendo el envoltorio que había salvado. —Solo quería darle estos muffins. Los hizo mi mami. Son... Son de stevia.

—Wow, gracias. Pero yo no hice nada. Tú eres la del talento —, le sonrió, haciendo un pulgar arriba, un gesto inspirador que siempre regalaba a todas las novatas de su equipo.

—No, no. Sin ti ya me hubieran quitado el derecho a certificarme. Y no podría ver a mi mamá. Siempre tienes unos minutitos para ayudarnos. Gracias —, le dijo, bajando la mirada, dejando ver una mancha de piel cuarteada, café, en su mejilla izquierda, asomándose detrás de su cabello rizado.

—¡Huelen muy rico! —Agregó Ángela, tomando la decorada caja rosa, para no hacer sentir peor al pequeño armadillo inseguro. —Tienes mucho talento... ¡Albita te necesitamos en el equipo!

Antes de continuar, ambas lograron ver a dos figuras dirigiéndose a las oficinas que la capitana buscaba: un desalineado cuervo de pelo largo empujando a una viborilla con bata y espejuelos.

—¡Mira, son esos raros! —Apuntó la pequeña armadillo. —El pirómano y el traidor, juntos. Dicen que ya tienen tiempo así. ¿A qué irán para allá?

—Ay, no —, la detuvo Ángela, poniendo el dedo índice en su boca. —No te dejes influenciar por la tóxica de Katrina —, le pidió, refiriéndose a su capitana adjunta. —No conozco a ese "traidor", pero Nazz no es un pirómano, ¡es un buen muchacho! —Lo respaldó, cansada de ser vista como un bicho raro por defenderlo.

Cuando dejó a su descarriada fan, la gimnasta volvió a acelerar su paso para alcanzarlos, curiosa por la presencia de su amigo en las oficinas del director, a la misma hora de su gran reunión.

—¡Nazz! —Gritó cuando el cuervo ingresó al lugar. —¡Hola! —Saludó al entrar ella misma al edificio. Vacío fue lo único que la recibió: vacío y silencio.

Era la primera vez que recorría ese pasillo sola, sin luz o algún escolta fastidiando. Solo unos pocos lograban entrar ahí, como el nuevo amigo de Nazz, el "traidor". Un joven con rasgos de serpiente, muy adecuado para la sabandija que aplicaba los horribles análisis de ingreso a los recién reclutados.

—¿Cómo puedes juntarte con alguien así? —Se susurró Ángela, mirando la puerta del laboratorio de frente. Era el área estéril donde el traidor trabajaba. Leyendo una placa con los nombres: V. Tritesta y S. Sainz, recordó el día en que ella misma sufrió su denigrante bienvenida, dos años antes del intento de secuestro, mucho antes de que ese reptil entrara al Refugio.

Todos en Aztlán se tragaban el abuso de ese ingreso con tal de tener el "certificado de Bondel", la promesa de libertad que les exigía soportar esa y muchas otras violaciones durante el infame programa de dos fases. Desde el primer día se los recordaban hasta el cansancio, chantajeándolos para que tuvieran un comportamiento "ejemplar" durante toda su reeducación. El premio era grande, sin duda, pero ella no sabía si superaría el trauma de esa primera inspección.

A diferencia de los refugios de niños alterados en su natal Hispania, su país de origen, desde que la tiraron allí, le habían dejado claro que ya no era una niña. Si no un conejillo de indias, una mercancía a ser evaluada. Nada más que otra Quimera contenida.

—Ohaiyo*. ¿Ya estamos de vuelta? —Fue lo primero que escuchó, con un molesto brillo blanco sobre su rostro. Cuando recobró el sentido después de su segundo "Despertar". Recordando así, la rabieta carmesí en la embajada ibérica que había hecho, dejando a una docena de policías fuera de circulación.

—Alto, por favor —. Pidió, cubriéndose adolorida en el momento que quiso sentarse, encontrándose sólo vestida con una bata de hospital. Durante su captura, la habían sedado bastante, y ahora su mundo daba vueltas. Con un ardor en su vista y comezón en sus brazos. —¿Qué nos hicieron? —Intentó entender dentro de ese laboratorio, un cuarto blanco y estéril. Unas manos de látex sacudían su cabeza para analizarla, como si fuese un melón, muy de cerca, con mucha ansia.

—Chispas, ¡eres un Alfa! —Exclamaron, iluminándola con una maldita lámpara sobre sus párpados adoloridos. —¡Waah! Tus escleróticas, tus pupilas y esos iris... son como unas joyitas, ¡qué bonitas! —Le dijeron en una especie de halago, cuando su visión volvió. Le presentaron a una invasiva médica de traje protector amarillo, fascinada por la evolución en la hibridación que Ángela presentaba. —Ya veo. Todas las partes de tus ojos se fusionaron, como ojos de araña. Tengo que hacerte unas pruebitas, Angelita —, En su traje Angie pudo ver su nombre: "Tritesta", la joven encargada del área médica, jefa del traidor, el amigo de Nazz. Al acercar una jeringa a la cara de Ángela, la encargada activó el nuevo don de su Despertar. Una mirada metálica que dibujó un aura ámbar sobre la invasora.

—¿Qué, qué me haces? ¿Dónde estoy? —Ángela detuvo la mano de la hipodérmica en pánico, al saber que estaba encerrada sin su hermana. Con esa luz alrededor de la encargada intrusa, mutando su contorno al de una bestia de tres cabezas, de mirada ámbar eléctrico. —¡Déjame! —La empujó, sintiendo una punzada en su muñeca derecha, con un lazo cortándole la circulación.

El terror se apoderó de Ángela. Sin pensarlo, levantó los antebrazos, dejando que púas rojas brotaran de ellos, temblando listas para atacar. Pero su reacción fue torpe, y la médica, ya en el suelo, presionó un botón en su traje de protección.

De manera instantánea, una pulsera en la muñeca de Ángela se activó, soltando una bestial descarga eléctrica, que la dejó inconsciente otra vez.

Mientras caía, atrapada como un fenómeno inestable, solo pudo ver cómo se acercaba el aura de Tritesta, con sus tres cabezas brillando en la oscuridad. El miedo la envolvió y todo se desvaneció en un macabro fulgor ámbar.

—Y ahora, ¿dónde estoy? —Despabiló, regresando su mente al presente. Como huérfana, ya había sufrido abuso en otros albergues, pero nunca así. Recordó el shock, ajustando la pulsera incrustada en su brazo, como todos los niños de aquel encierro, y continuó su paso hacia la cita.

Sin aviso, una garra helada tomó su brazo, haciéndola girar hacia atrás para lanzar una fuerte patada, directo al rostro de quien se atrevió a tocarla.

—¡Mi dengua! —Lamentó el nuevo amigo de Nazz, "el traidor", tirado en el suelo por el saludo.

—Ay, perdóname. Me espantaste —, respondió Ángela, bajando de la pared en la que había quedado adherida por el susto. Para secar la sangre en la boca del muchacho de bata con su pañuelo rosa. —¿Estás bien?

—Pegas bien fuerte... Por cierto, ¿sabes dónde está Asim Nasr? —Resintió su mandíbula después de levantarse.

—¡Yo qué sé! —, terminó su ayuda, recordando con quién hablaba. No podía sentir empatía por alguien que humillaba así a los demás. Sin pensarlo, le dio la espalda y siguió caminando por las oficinas vacías, refugiándose en fría indiferencia.

—Soy Santiago. Mucho gusto —, le ofreció su mano el irritante reptil, después de unos minutos de paseo por las salas administrativas, con su desagradable lengua bifurcada, ya recuperada. —También te citó el director, ¿eh? Era obvio que tú estarías en la fase tres.

—¿Fase tres? —Se detuvo a corregirlo. —Estás mal, mi chavo. Solo hay dos: "Análisis y Reintegración".

—Nah. Eso es para los mediocres. Solo los mejores podemos ver lo que sigue. Los que, tú sabes, vamos más allá —, presumió el traidor, adueñándose violentamente de su antebrazo. —Te guste o no, eres especial... ¡Angelita! —Le dijo, secuestrando su presencia.—Ya déjame, loco —, arrebató su extremidad, con toda la intención de darle otra patada. —Tal vez para un "dos caras" como tú, eso sea importante. Pero yo solo quiero ver a mi hermana —. Corrió hacia un ascensor, intentando perder al agresivo extraño y así subir al piso de su encuentro.

Estaba cansada de esos halagos que todos le lanzaban: la mejor, la más rápida, la más bonita... Especial, como decía el reptil. Pero ella no quería eso. Lo único que buscaba era que la vieran como alguien "normal", para poder regresar con Amaya.

—Le dije que eras un patán —, se confirmó, buscando tranquilizarse. Al recordar todas las veces que rechazó a Nasr, que sin descanso quería presentarle a su nuevo amigo, por varios meses.

Con el timbre de la puerta del ascensor anunciando su llegada, la sala de su reunión apareció al fondo de un pasillo hecho de mármol. Ambientada, de manera repentina, por angustiados gemidos que se extinguían lentamente, llamando con desesperación por ayuda.

El eco familiar de los lamentos hizo temblar a Ángela. Sin dudar, se lanzó hacia la sala de juntas, que estaba cerrada. Con dos giros acrobáticos, tomó impulso y dio una patada que abrió de golpe la pesada puerta de caoba.

Al entrar, se encontró con un cuarto iluminado tenuemente. En el centro, una gran mesa de juntas rodeada de doce sillas. Un proyector iluminaba el espacio, haciendo parpadear el holograma giratorio del logo de la fundación, como un faro en la oscuridad.

—¡Nazz! —Aterró al verlo lastimado, morado e inconsciente, en una de las sillas de cuero negro.


Proceso: https://youtube.com/shorts/6xl-VUOd-4w?is=L4-sRbA3k0TsNAt9

—Mira, se cansó de esperarte. ¡Pobrecito tigrecito! —La serpiente se burló, reptando con petulancia desde las sombras hacia el centro de la sala. Su movimiento era elegante y amenazador, disfrutando de su juego.

—Es tu amigo, no... ¡Qué le hiciste!

—Waah. Aún no entiendes, ninguno de los tres lo hace —, le respondió, señalando a otro niño, un gemelo idéntico al traidor, asfixiado y tirado a sus pies. — Ustedes son el uno por ciento del uno por ciento —, explicó, mientras los ojos metálicos de Ángela reaccionaban, dibujando otra aureola en la copia Jim. Una furiosa llama ámbar sobre el clon escamoso. —Alfas. Tan especiales. Demasiado buenos, demasiado impredecibles, y sobre todo... ¡Demasiado peligrosos!

En un parpadeo, la copia del amigo de Nazz cruzó el elegante cuarto como un fantasma. Para colocar los dedos índice y medio de su garra izquierda en la frente de Ángela, quien quedó sin poder responder.

—Qué, ¿qué es esto? —Ángela dio un último sollozo, sintiendo un hormigueo que la paralizó, atrapándola en un profundo sueño. Se vio a sí misma a los once años, junto a Amaya, tratando de escapar de los policías que querían separarlas..

Su acosador, el clon del reptil, le mostraba el momento de su evolución. El día en que las huérfanas terminaron en la embajada de Hispania, después del accidente de sus padres. Cuando quisieron separarlas, el cabello de Ángela se erizaba en respuesta, como torrente de agua hirviendo nacido del suelo. Plasma carmesí tejiendo de su pequeña cabellera, haciendo una compleja red para protegerlas y alejar a todos los oficiales, en un nuevo Despertar.

—¡No se la lleven! —lloró otra vez, en el momento en que un destello esmeralda hizo que el plasma enredara a los oficiales, dejándolos en un violento ataque epiléptico, del que ninguno regresó.

—Sujeto cero uno, Ángela María Belmonte Lázaro —. La copia mecánica del traidor le proyectó hologramas de ella, a su alrededor—. Capaz de secretar plasma neuromaleable de su cuerpo. Control: Nulo. Nivel de peligro: Extremo. Inducción al programa Vigilante: Inmediata.

Las gemas metálicas que eran sus ojos volvieron a brillar intensamente, evitando que se desmayara. Secretando aquellos hilos escarlata, impulsados por el primordial instinto de sobrevivir.

—Sayonara*, Angelita —, murmuró el clon en burla eléctrica, al momento que su pulsera de restricción se descargó violentamente, dejándola en un rígido espasmo.

Indefensa y muy lejos de su familia, Ángela terminó presa en la telaraña de la Fundación Bondel, atrapada como una mosca, en una pesadilla que superaría, los tres años de antigüedad.

*Hola en japonés

*Adios en japonés

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Creator

Angela Belmonte es una joven atleta encerrada por su condicion, buscando su lugar en un mundo destrozado por hidridos, buscando regresar con su familia.

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