Estoy mal, me siento mal.
Matt se me acerca.
―No te ves bien, ven, te llevaré a tu casa. ―Extiende su mano y siento como mis mejillas se sonrojan ¿Qué me pasa?
Melisa se levanta.
―Puf, déjala, que Rodd la lleve.
―¿Y yo por qué? ―se queja el nombrado.
―No pasa nada, voy y vuelvo ―exclama Matt y toma mi mano sin mi permiso, sacándome de allí.
¡Ag! Esto es de película y mis nervios están a tope ¿Las protagonistas de los libros se sentirán así de mal? Ahora me lamento por ellas.
Por otra parte, hay una sensación diferente también en el ambiente y es por culpa de...
La mano de Matt

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