Mejor salgo corriendo, Eliza quiere matarme y Seyn, no sé ni idea, pero mejor no averiguarlo. Menos teniendo este cuerpito inútil que no sirve para nada.
Me cruzo con Jovan en el camino y aprovecho para utilizarlo, como siempre lo he hecho, pues obvio, es mi siervo más que mi amigo.
—¡Necesito salir de aquí! —le exijo —¡Rápido, rápido!
—Darlene, estás en bikini aún —me aclara mientras intento agarrar mis cosas a toda velocidad.
—¡Estoy en eso imbécil, apúrate! —grito y busco la remera en el bolso.
—¿Qué quieres que haga? —expresa confundido.
—¡Ve por el coche!
¿Todo le tengo que explicar?
Termino de vestirme y subo a su auto que rápidamente arranca.
—¿A tu casa? —pregunta y niego.
—Ni hablar, Seyn sabe dónde me estoy hospedando, a la tuya —lo señalo.
—De en serio Darlene, eres demasiado confiada —dice disconforme.
—¿Ah? ¿Otra vez con eso? ¿Acaso tú vas a violarme o qué? No me vengas con estupideces, Jovan.
Detiene el coche de repente y me observa enojado.
—Estoy siendo amable, no nos conocemos realmente como para que me hables así, pero si no quieres mi ayuda, mejor bájate del auto.
Okey, que agresión, más que la mía propia. Cierto, no debo olvidar que no soy Darren en este momento, debo ser más precavido.
Bufo.
—Lo siento, tengo una vida complicada y me la agarré contigo, bla, bla, bla y no sé qué más decir.
Sonríe.
—Disculpas aceptadas.
¿De en serio? Que fácil. Ser otra persona me hace conocer facetas de mis conocidos que no había visto nunca. Esto es más raro que ser mujer.

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