Archer
Abro los ojos y cruzo la puerta de secretaría, le pregunto a la preceptora sobre el profesor de gimnasia, a lo que ella me contesta algo insólito.
—¿Cómo que no hay ningún profesor con ese nombre? —cuestiono antes su aclaración y le señalo la computadora—. Búsquelo, Alair Weiss, es el profesor de gimnasia del curso diecisiete.
—No, jovencita, lo siento, no hay nadie con ese nombre.
Me sobresalto cuando se escucha un portazo. Me giro y me sorprendo cuando veo que solo hay una puerta detrás de mí. Literalmente la oficina y todo lo demás han desaparecido. Doy la vuelta de nuevo, entonces descubro que la mujer ya no se encuentra ahí. Todo se ha vuelto blanco.
Curioso que Weiss en alemán signifique blanco.
Avanzo por la nada misma. Doy pasos con temor. El piso que toco es muy parecido al cielo. Tan claro que enceguece ¿Estoy soñando? Me sobresalto cuando unas letras negras se dibujan en el suelo. Dan miedo, pero es el único camino que veo.
—No vayas. —Oigo detrás.
Me sorprendo y me giro rápido al reconocer la voz de Alair.
—¡Profesor! —Corro hasta él—. ¡Necesito respuestas!
—Archer... —susurra.
—¡Me reconoce, lo sabía! —expreso emocionado—. ¡¿Puede regresarme a mi cuerpo?!
Alza la mano y me da una pluma.
—Toma, para tu protección.
—¿Eh? —digo confundido y la agarro—. No entiendo.
Suspira.
—Lo lamento, no lo vi venir.
—¿De qué habla, maestro? —Alzo la vista.
—Despierta, sal de ahí ahora, Mitzy abrirá la puerta, sin importar qué, ve hacia allí y vete con ella, ignora todo lo que pase a tu alrededor. Te veré en unos días.
—Pero profesor, no entiendo ¡Ah! —grito cuando las letras negras han llegado a mi pie y una mano me toma del tobillo—. ¡¿Qué?! ¡¿Qué es eso?! —chillo.
—Ten cerca la pluma —dice lo último, ya que la garra que me sostiene, me tironea hacia abajo, entonces un lugar todo negro me rodea.
~~~
Despierto.
—¡Oh, mierda! —chillo.
Me siento rápidamente, luego reacciono, dándome cuenta de que estoy en un cuarto desconocido para mí. Da más miedo que el propio sueño. Me encuentro en una cama y tengo pintadas algunas letras, son parecidas a las de la pesadilla. Se escucha música fuera del cuarto, hay una fiesta al parecer. Inspecciono las mantas, así es como me doy cuenta de que Ninbe duerme a mi lado. Ni siquiera sé qué ropa tengo puesta, pero no es mucha y está rota ¿Qué pasó aquí? Me estoy asustando.
El pavor desaparece cuando encuentro la pluma del sueño, entonces alzo la vista, dándome cuenta que sé que la puerta va a abrirse. Llega Mitzy como dijo el profesor. Me levanto de la cama y corro hasta mi físico.
—¡Archer! —grita ella furiosa—. ¡¿Qué crees que haces con mi cuerpo?! —Alza muy fuerte la voz, pero se retracta cuando ve mis ojos humedecerse—. Oye, oye... no llores.
—¡Sácame de aquí ahora! —le grito.
¡¿Alguien dígame qué está pasando porque no entiendo nada?!
Lo último que recuerdo es que besé a Dawson.
Mitzy
Horas antes.
No sé ni para qué me disculpé con Archer ¿Le gusta la rarita? ¡Bien, qué le guste! Después que no venga a quejarse sobre esas fiestas extrañas a las que va su nueva amiguita. Me detengo en el pasillo y me lo pienso mejor. Oye, soy mejor que esa Ninbe, no me llega ni a los talones, no puede competir conmigo. Además, no ando con cosas raras. Archer no debería ir a lugares así, es peligroso. Ese tonto es muy confiado ¡¿Por qué estoy retrocediendo?! Mierda, estoy volviendo, no puedo permitir que se involucre con esa aficionada del ocultismo.
No se lo autorizo.
Discuto con Archer hasta que termino subiéndolo a mi hombro, veo que se le cae lo que más temía ¡Es la entrada de esas fiestas locas! Mientras sigue la discusión e incluyen a Dawson en esta, me guardo el maldito papel.
¡Lo besó, besó a mi novio! Me distraigo un momento y coquetea con quien sea. Blue está equivocado, Archer seguro era un mujeriego, además ahora está experimentando con los hombres y hasta seguro quiere probar las tijeras con la Ninbe esa ¡Estoy totalmente indignada! Nadie le dio permiso y con nadie me refiero a mí, me las va a pagar.
—¡Ya dejen de besarse! —me quejo.
Archer se aleja de Dawson y queda aturdido, luego vuelve en sí cuando otra vez la entrometida de Ninbe regresa.
—¡Ah, mi entrada! —recuerda el idiota y yo la guardo rápido en mi bolsillo, para que no se dé cuenta.
—Te conseguiré otra —sugiere la gótica—. ¿Qué pasó? ¿Te sigue molestando?
—Ya no —responde el imbécil de Dawson—. Porque ya estoy yo aquí —exclama sintiéndose superior.
—Genial —expreso molesta—. Se juntó el grupo de los idiotas.
Me voy antes de que se den cuenta que tengo la entrada. Voy a ir ahí y voy a detener cualquier estupidez que haga Archer.
~~~
Maldita sea, no lo encuentro ¿Dónde se metió el imbécil? La gente se está drogando en este antro de mala muerte, no me gusta nada. Levanto el teléfono y le marco a Blue, el cual aunque me tiene miedo porque invadí su espacio personal la otra vez, igualmente vino a ayudarme.
—¿No ha salido? —consulto.
—No, no he visto a Mitzy aquí fuera —expresa del otro lado de la línea.
Cuelgo y sigo mi camino ¿Dónde se metió el idiota? Miro unas escaleras. Cierto, las habitaciones. Me cuesta un rato largo que el guardia me deje pasar, pero al fin lo consigo. Entro a la habitación, lo veo, entonces al visualizarme corre en dirección hasta mí y le grito. Lloriquea como una nena ingenua. El muy confiado no entendió nada, pero no puedo decirle porque anda asustado. Yo le advertí y no me escuchó. Bueno, no le advertí, directamente lo quería secuestrar, pero eso es un tema aparte.
—¡Sácame de aquí ahora! —chilla.
Solo le hago caso porque está alterado, pero si hubiera sido en otra situación, no le hubiera permitido que me dé órdenes. Aunque ni sé queja cuando lo subo al hombro como la vez pasada, los que sí lo hacen son los guardias. Estos especialmente, tienen túnicas negras, raras y algunos dibujos que Archer también tiene en la piel.
No sé si esto es una secta satánica, pero yo me largo.
—¡Aprendan que el rosa es un mejor color! —Pateo a uno, así puedo esquivar al otro y salir corriendo a la salida.
—¡Archer, por aquí! —avisa Blue, señalando el callejón, así que me dirijo hasta allí—. Por poco. —Se ríe él, entonces espía—. Creo que no los vieron.
—Sí —susurro y me doy cuenta, el verdadero Archer en mi hombro no hace ningún sonido—. Oye ¿Estás bien?
Escucho una arcada ¡Oh, no! ¡¡Ah, mierda, me vomitó encima!!
—La droga no es buena —finaliza con una frase Blue.
—Ay, cállate, enano.
—¡No soy enano!
—No maltrates a Blue —expresa Archer con una voz leve—. Tengo la pluma de Alair.
—No está en su sano juicio —opino—. Mejor vamos a un médico.
Blue asiente y seguimos nuestro camino.

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