Glas
Mantengo la mirada en Mitzy. Entrecierro los ojos, muy concentrado. No logro descubrir cuál es su maquiavélico plan. No la entiendo, estos últimos días se ha comportado totalmente diferente a lo que ella es. Estoy seguro de que puede fingir hacerse la buenita, pues ya lo ha hecho antes, ¿pero todo el tiempo? Es imposible, conozco la mayoría de sus artimañas y es indudable que ninguna es como esta.
—¿Qué? —Mantiene las manos en la taza y sigue sentada en el sillón—. Es mi té, pero si quieres te hago uno, aunque no creo que me salga igual de delicioso que el de tu mamá. —Se ríe—. Este es mi tercero.
—Te vas a mear encima por tanto líquido.
—Ya hice, es como cagar, pero en vez de la caca, sale el pis.
—¡¿Por qué me cuentas eso?! —Me altero.
—Llevo días queriéndoselo contar a alguien y no se lo iba a contar a... —Hace una pausa—. Archer. Es que se burlaría y a mí solo me pareció curioso. O sea, ya se sabe, pero oírlo y hacerlo son dos cosas distintas.
—¿Qué te pasa con Archer? —consulto intrigado—. ¿Estás obsesionada con él o qué? ¿Y por qué mierda él se burlaría? O sea es Archer, no se reiría jamás de nadie.
—Sí, estoy enamorada de Archer —dice de mala gana—. ¡Es tan perfecto! —Se nota a leguas el sarcasmo—. Lo odio. —Refunfuña.
—No lo dudo, tú eres una envidiosa.
Deja de mirar su taza y me observa a mí.
—¿Vas a decirme qué te hice? —insiste con el tema.
—Como si no lo supieras —exclamo molesto y me voy directo a la cocina donde mamá se encuentra preparando más té, rápido me encaja uno—. Gracias, no tengo sed.
—Tómalo, hay bollitos dulces en la mesa del living. —Hace una pausa—. ¿Estabas discutiendo con la chica? ¿Ella es la...
—No es nadie —la interrumpo—. Solo es una loca más.
—Me preocupa, ¿sabes? Ir a esas fiestas...
Enarco una ceja.
—¿Qué fiesta?
—Ah, no te dijo. —Pone sus dedos en la mejilla, inquieta—. Qué triste, parecía que confiaba en ti. —Me da una palmadita en la mano—. Ve a darle tu apoyo, no seas malo, debe estar asustada.
—Mamá, ¿de qué estás hablando?
—Al parecer la drogaron en una fiesta y le dibujaron letras raras en la piel, tus amigos la trajeron a casa, creo que eran... —Hace una pausa, pensativa—. Archer y el bajito, el que tiene nombre de color. —Intenta acordarse.
—¿Blue?
—¡Ese! —Chaquea los dedos—. Es adorable. —Se ríe—. Me alegra que tengas más amigos, pero por favor, no te metas en problemas. —Me revuelve el cabello y luego agarra las tazas para llevarlas a la pieza donde está papá.
No me queda otra que volver al living. Mitzy sigue tomando su té. Parece perdida en sus cavilaciones. Ahora que lo pienso no está tan animada como estos últimos días, solo actúa así cuando le hablo. Pareciera que protege a quien se le acerca, para que no se sientan mal o le tengan compasión. Es curioso, pues Mitzy no se preocuparía por la estabilidad emocional de otros mientras ella está mal. No, ella se preocuparía por sí misma.
Dejo mi taza en la mesa, me siento a su lado y lo corroboro. Mitzy me sonríe, acaba de forzar una sonrisa. Demostrando como si todo estuviera bien, como si a su alrededor todos tendrían que encontrarse felices ¿Es cierto? ¿Entonces no está alegre realmente? ¡Pero es Mitzy! Ella no se comporta así, ella quiere ser el centro de atención, en cambio esta chica no, ella solo es ella.
Observo su mano. Es verdad, tiene dibujado un símbolo, está borroso y su piel algo roja. Significa que estuvo intentando quitarlo como pudo.
—¿Por qué no me contaste lo de la fiesta?
Se queda tildada un segundo, pero mantiene la sonrisa.
—No quería preocupar a nadie por algo sin importancia. —Se ríe—. Ya recibí un sermón de tus padres, ¿me vas a reprender tú también? Soy idiota, lo sé, no es necesario que me lo digas.
—Yo decidiré eso —me quejo.
—¿No era que no ibas a hablar con rubias locas?
—No queda otra, te tengo en mi casa todo el fin de semana y quién sabe cuánto más.
Deja la taza en la mesita y se levanta del sillón.
—Bueno, de todas formas no voy a contarte. —Levanta el puño—. Porque el pasado pisado y no me preocupo por esas cosas.
—Pero te drogaron...
Baja la mano, despacio.
—Sí, y no me acuerdo de nada, pero el doctor dijo que todo está bien, así que no debo preocuparme por arruinarle la vida a nadie —expresa con la cabeza en alto.
—¿A quién? —Enarco una ceja.
Duda, intentando idearse algo, se ve confundida, o eso creo.
—A... a Archer, digo a Mitzy, bueno a todo el mundo, porque el mundo es un cuerpo y el cuerpo es el mundo ¡Ay, no sirvo para inventar excusas! —se queja.
No le entendí nada.
—Como sea, la única que se está arruinando eres tú, mira. —Me levanto y tomo su mano, señalo su dorso—. Te lastimaste, debiste haberle pedido algo a mi mamá para limpiarlo, ella te hubiera ayudado.
Se queda mirando mi mano y reacciono porque se la agarré, entonces rápido la suelto, alejándome de ella.
—Sí, lo siento —ni se inmuta y hasta se disculpa—. Soy un desastre. —Luego se ríe—. No iré a más fiestas.
—Puedes ir a fiestas, pero no de esas ni tan tarde, hay muchos locos sueltos.
Sonríe.
—Gracias.
—¡¿Por qué me estás agradeciendo?! —Refunfuño.
—Ah, sí, olvidé que soy Mitzy, la maleducada —bromea, luego cambia de tema—. ¿Me harías un favor?
—¿Eh? ¿Qué? —expreso desconfiando.
—Cuida a Blue.
—¿De quién? —pregunto extrañado por ese pedido.
—No puedo decirte de quién, sería raro —intenta explicar—. Bueno, es que es muy susceptible y las personas se pueden aprovechar de él. Es muy bueno e inocente, necesita protección.
—Para eso tiene a Archer, ¿no? —Enarco una ceja.
—Es que Archer anda en otras cosas últimamente y no puede —expresa no muy convencida de su aclaración—. O sea Blue debería cuidarse solo, lo sé, pero si se va a meter en problemas, mejor que lo haga por su propia culpa y no por las artimañas de alguien más.
—Lo dices como si alguien lo estuviera acechando.
—¡¿Lo vas a ayudar o no?! —declara en alto.
—Bueno, no hablo mucho con Blue, pero está bien —respondo sin importancia—. Si eso hace que dejes de gritarme.
Hace una gran sonrisa.
—¡Gracias! —Me abraza de repente y me sobresalto, luego se suelta, entonces se ríe—. Lo siento, tengo demasiado afecto que dar.
—Eres muy confianzuda —me quejo—. ¿Segura que es Blue el inocente?
Parpadea varias veces, confundida.
—¿Qué?
Pongo mis manos en mis bolsillos, doy un paso adelante y nuestros rostros quedan bastante cerca.
—Me dices que cuide de Blue porque es muy inocente y lo curioso es que ahora tú proteges a todo el mundo, ¿pero quién te protege a ti?
Nos quedamos tildados, mirándonos, parece un silencio eterno.
—Soy Mitzy. —Por alguna razón se menciona a sí misma—. Así que calculo que Dawson.
Momento incómodo.
—Sí, sí, claro que sí. —Saco las manos de mis bolsillos, me giro y voy a agarrar mi té que está en la mesa.
No sé qué mierda fue todo eso.
Ella se queda parada en el mismo lugar.
—¿Te enfadaste? —pregunta curiosa.
Me sonrojo.
—¿Por qué iba a enfadarme? —Tomo de mi taza rápido, para ignorarla.
—No sé, es mi novio. —Se lo piensa—. Pero quizás lo conoces más que yo.
—Imposible, más no, nunca nos hemos llevado bien, pero obvio que lo conozco, es mi primo.
—¿Cómo? —dice sorprendida—. Lo hemos cruzado antes y no parecía.
—Literalmente yo te lo presenté, no sé por qué pones esa cara, y no parece porque no nos hablamos, pero eso ya lo sabes, es tu culpa después de todo.
—Cuántas casualidades —declara impresionada como si le estuviera contando algo increíble.
—¡Deja de fingir, Mitzy, me indigna que te hagas la estúpida! —le grito furioso—. ¡Ten un poco de decencia y respétame! —Pongo la taza en la mesa otra vez, antes de que la rompa sin querer.
—No me corresponde, pero lo lamento, espero que la Mitzy del pasado se redima.
Me quedo tildado procesando su contestación.
—¡Glas! —Alza la voz mamá desde la habitación—. ¡¿Todo bien?! ¡¿Por qué estás gritando?! ¡Es fin de semana, deja dormir!
—¡Lo siento, ma, no es nada! —respondo, luego veo que Mitzy está sonriendo, así que frunzo el ceño—. ¿Qué?
—Me encanta tu relación con tu mamá. —Hace una pausa y suspira—. Extraño a la mía.
Quedo en shock.
—Qué raro —opino.
—Sí... —expresa pensativa y luego cambia de actitud, alza los puños, feliz—. Volvamos a lo importante ¡Es fin de semana! ¡¿Qué hacemos?!
—¡¿Por qué?!
—¡Porque tengo mucha hiperactividad y no tengo con quien gastarla! —Se pone a saltar—. ¡¿Bailamos, jugamos al baloncesto?! ¡¡Corramos una maratón!!
—¿Por qué no te vas con uno de tus siervos y me dejas en paz a mí? —Enarco una ceja.
Deja de trotar en el mismo lugar.
—No sé a dónde ir, soy Mitzy.
—Qué respuesta rara es esa.
Me agarra de las manos de repente y me sobresalto.
—¡Ya entendí! Es cierto, tú eres extrovertido, hagamos algo más tranquilo, veamos una película.
—¡¿Por qué me estás ofreciendo ver una película?! —Me altero.
—¿Lo malpensaste? —dice confundida y me sonrojo.
—¡No malpensé nada!
Se ríe e insiste.
—Veamos una película.
Mierda, pensé que se burlaría, pero volvió al tema anterior ¡No entiendo a esta Mitzy! Es tan... tan... ¿Linda? No puede serlo, es Mitzy, el ser más manipulador y malvado del universo, su sonrisa cínica se distingue a millones de kilómetros de distancia. En cambio esta chica sonríe natural y para hacer sentir bien a otros.
¿En qué universo paralelo estoy?

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