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SPECIES:SOCIETATIS [en español]

REGISTRO 1: ¿LISTA, CARIÑO?

REGISTRO 1: ¿LISTA, CARIÑO?

Oct 01, 2026

This content is intended for mature audiences for the following reasons.

  • •  Cursing/Profanity
  • •  Sexual Content and/or Nudity
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REGISTRO 1:

¿LISTA, CARIÑO?

      A veces ella lo esperaba, distrayéndose como podía en su móvil, en ocasiones molesta por el tiempo que estaban perdiendo, otras totalmente ensimismada revisando su feed de Instaframe. No es usual que un canino se moleste por el tiempo, pero ella sí lo hacía cuando así se le daba.

      Otras veces, como hoy, él la esperaba a ella.



      —¿Lista, Cariño? —preguntó César ya a un lado de la puerta.

      Vestía un traje gris oscuro, a la medida, como no podía ser de otra forma. Por fortuna —y régimen— hace años que no cambia de tallas. Normalmente hubiera esperado arriba, viendo a su esposa vestirse, retocarse, lo que sea. Nunca se cansa de verla haciendo la más mínima cosa. Pero hoy tuvo que disponerse a sacar unas cosas del auto antes de que pudieran salir a su fiesta.

      —¡Voy bajando..! —le responde Miriam mientras desciende las escaleras.



No suele explotar sus encantos, como quien no es consciente de lo deseable que es. Sabe que cualquiera la desea, pero cualquiera desea a cualquiera todo el tiempo; TODO el tiempo, por lo que su atractivo sexual no puede ser especial. No suele explotar sus encantos, pero hoy, dentro de su disimulo crónico, es una excepción.

Sabía que no podía quedarle mal, ya se lo había probado varias veces durante su elaboración, incluso cuando fue a recogerlo luego de los ajustes finales (nada que no se haga con cada prenda a la medida), pero vérselo puesto en la habitación, sola, fue lo que tal vez le concedió la calma de apreciar íntimamente los atrevidos detalles que se había permitido por primera vez en un vestido. Sutiles, elegantes, pero atrevidos al fin para su estilo. Doña Paty la captó perfectamente.

Bajaba cada escalón con la gracia de haber sido anunciada, como escena de película con un gran salón repleto de cortesanos e invitados de renombre, pero todo el espectáculo sería solo para su esposo. Pudo haber bajado hace unostres minutos, incluso haber alcanzado a César en el auto, mientras todavía sacaba unas chaquetas, suéteres, y otras prendas que van acumulándose en el asiento trasero, así como alguna que otra basurita inocente. Pudo haber bajado antes, pero esperó a que su gorila volviera a entrar a casa para hacer sonar la claqueta.

—¡WOW! —exclamó César al ver a Miriam en su desfile.

Pocas veces puede recordar haber emitido expresión alguna no premeditada, por reflejo, involuntaria. Cada detalle obligaba a ver todo el conjunto, y el plano general tentaba a fijarse en cada detalle. Este baile de atención le hizo jurar que entendió por fin la Motivación Primordial ¹.

Le fue imposible evitar recorrerla de abajo hacia arriba, muy lentamente por las aberturas de la falda, que iniciaban notoriamente arriba de las caderas. Podía contar cada una de sus seis tetas. La ropa en general no logra esto. El par superior es el obvio: escote, énfasis y aprovechamiento para estas, que son las más grandes y llamativas —cuando lo son—. Con suerte, las de en medio protuberan, pero las inferiores cargan con el estigma de perderse, ya sea entre pliegues o presionadas, dependiendo de la pieza de vestir. Fue, pues, que este vestido les concedía su sagrado lugar en el abdomen de su esposa, rebotando con delicadeza junto a sus "hermanas mayores". «Doña Paty, vales cada centavo, cada cita de ajustes... ¡y cada maldito despliegue de soberbia!» pensó entre acelerados, lascivos pero enternecidos latidos de su corazón.

Ya faltándole un par de escalones, y notando el olor de saliva acumulada que a su esposo se le había olvidado tragar, no reparó Miriam en decirle:

—¡No vayas a babear el piso, que tú no fuiste el que lo trapeó hoy!

César pensó en lo irrelevante de quién haya trapeado el piso frente a quién debe trapearlo luego de que él hipotéticamente lo ensuciase, pero se reservó la observación. Los años de relación con Miriam le han valido de entrenamiento de contención de hiperliteralismos a ser mal recibidos. Sigue siendo lamentablemente torpe, pero esta vez fue una de éxito.



¹ Del mito fundacional de este mundo.



Claro que Miriam vio este debate con todo detalle; ser un individuo perceptivo frente a alguien tan literal es como jugar en modo fácil. Siendo su esposo, es como acabar el juego nomás de completar el tutorial. Y esto, sí señor, es algo que la perrita [orejas de cocker] aprecia como beber agua cuando hay sed. Fresca, obvio.

Segundos antes, durante su glamorosa entrada en escena, vio perfectamente el conflicto de César entre arrancarle el vestido, tomarla por horas hasta la inconsciencia y mandar a la verga a la fiesta; y querer preservarla tal cual se veía, proteger su pureza, delicadeza у belleza de cualquier amenaza para siempre. La tercera parte del conflicto iba a ser la evidente triunfadora: la de ir a la fiesta con esta nueva pieza de lencería. Presumir a su esposa esta noche. Para las otras dos ideas ya tenía todo el rato que quisiera luego de la velada social, así como el resto de su vida, respectivamente.

Se reserva de hacerlo, como una especie de respeto a la privacidad de su pareja, pero dada la ocasión hoy vio más a detalle en las intenciones de César. En esta subcapa, como siempre, solo carnalidad encontró. Antes de decidir aburrirse y "alejarse" se vio siendo tomada con el vestido puesto. No supo por qué, pero se le hizo curioso y "se quedó". Se notaba el desenfreno del primate en su pecho y las contracciones de sus músculos, sin embargo la situación era calmada, lenta y, aún así, contundente. Se veía sometida, inmovilizada con extrema delicadeza y ternura. Se le ocurrió ser ella quien se le lanzase encima y olvidarse de la fiesta... Recapacitó de inmediato. Antes de que la señal química derivada de su psicodesliz llegase a los receptores olfativos de su esposo, se apresuró a prever la higiene del piso de la casa, propinándole un mensaje confuso que salvaría la velada. Igual, de acuerdo en ello con su marido, tenían todo el tiempo que quisieran al regresar a su hogar.



Luego de unos instantes de inocentes y contenidas caricias y pequeños mordiscos, intercambiándose cumplidos sobre cómo se veían, César asume la vuelta a la logística de la jornada y le dice a su perrita sacudiendo un poco las llaves del auto en su mano:

—Todas tuyas. Ya guardé en la maletera nuestro pequeño desastre... ¡Para siempre! —¿Qué? ¡¿Por qué yo?! Manejo todos los días porque no me queda de otra. ¿Cuando voy contigo también? ¿Por qué no puedes manejar tú? —El cambio de actitud de Miriam fue dramático. —No es que yo no pueda; es que tú no puedes evitar sacar la cabeza por la ventana cuando vas de pasajera. Olvídate de lo peligroso... Tu pelaje va a llegar todo deshecho y no vas a querer que nos quedemos en la fiesta... ¡Nunca más! —¡Está bien, maldita sea! —exclamó Miriam y continuó luego de otros improperios—: ¡Putas ventanas! ¡Si no existieran no estaría condenada al puto volante! ¡Cuando lleguemos voy a volverme mierda! Mi cuerpo va a desarrollar poros para tratar de drenar tanto alcohol... —Sí, Ponquecito. Perfectamente manejo de vuelta. No tienes que intoxicarte sin medida para que ocurra. —Luego de un instante no pudo evitar agregar César—: Sí sabes que tienes poros, ¿verdad? Lo que no tienes son glándulas sudoríparas.

Miriam le devolvió uno de esos típicos resoplidos caninos, con mirada perdida y una ceja levantada. Voltea la cabeza inmutable, como máquina que acabó un proceso solo para iniciar otro.



—¡Pizcaaa! ¡Baja ya, que nos vamos! —gritó.

En pocos segundos se inundó sutilmente la casa con el golpeteo de pezuñitas que anunciaban estar un poco largas. La pequeña paquidermo doméstica bajó corriendo desde su cama en el piso de arriba. Miriam y César le tenían la puerta principal abierta, para que aprovechara de salir y hacer pipí en el jardín del frente, antes de tener que pasar horas encerrada sola mientras sus amos estuvieran fuera. Hizo su descarga diligentemente en el pasto y entró de nuevo. Se recarga por turnos, parada sobre sus patas traseras, de cada uno de sus dueños para recibir sus respectivas caricias de despedida, y vuelve a subir por las escaleras.




Ya antes de subirse al auto, César se apuró a quitarle las llaves del vehículo a Miriam y a abrirle la puerta del copiloto. Con su esposa capaz de leerlo como lo hace, la única forma de espontaneidad que le queda es ceder a sus ideas tan pronto se le ocurren.

—Si vamos a pasar por tu amiga, el ir hablando con ella debería distraerte de tener que sacar la cabeza —le dijo el gorila a la perrita con actitud galante—. También puedo bloquear la ventana... ¡Para siempre! —agregó encogiéndose de hombros. —¡Gracias, Cachorromonito! —exclamó Miriam recargándose de César y moviendo la cola de entusiasmo. Hizo una pausa breve y siguió, hablando muy bajito—:... Y no vayas a abrirla, por más estúpida, maldita loca de mierda que me ponga.


cpietrini
Carlos Pietrini

Creator

OK. He aquí un capítulo.

Esta entrega es nada comparado con la historia completa. El capítulo 2 ya está escrito. Los 3, 4 y 5 en borrador. La saga entera ya está planeada. No estoy seguro de mi ritmo de publicación todavía; creí que podía ser un episodio [ilustrado] al mes, pero recientemente me ocupé mucho con la portada y el montón de formatos de exportación (cosas que no tenía contempladas). Debería resultar más fácil conforme me vaya acostumbrando.

Esta es la versión "novela". Si prefieren leer el formato de páginas ilustradas aquí en Tapas, pueden ir a https://tapas.io/series/SPECIES-SOCIETATIS-es-paginasilustradas

#antropomorfo #Sliceoflife #romance #novelaweb #novelailustrada #comedia #worldbuilding #PERROS #Gorila #indie

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