Manejar la luz no es para cualquiera, es tarea para aquellos que son dignos y lo suficientemente disciplinados para ser escogidos por ella.
O eso dicen, yo qué sé.
Me gustaría contarles la historia de uno de esos supuestos genios, pero quizás la Luz no es tan inteligente como se alega, porque, por suerte para nosotros, Altam no es precisamente el bombillo más brillante de la habitación y no es exactamente un elfo cualquiera, no, de hecho, me atrevería a decir que es peor.
Así que, tomen mi mano, recemos y acompañemos a este individuo por este largo camino que le queda por delante para convertirse en uno de esos aparentes merecedores de la taaaan aclamada Luz.