Alexis siempre fue un chico honesto, le gustaba la idea del amor, una pareja ideal con sentimientos reales todo lo que plasman las historias de amor que había en los libros de su hermana, Alexis creía realmente que en su destino ese amor existirá.
Hace poco Lisa, su mejor amiga le propuso ir a una fiesta de disfraces y su método para convencerlo fue prometerle que invitaría al chico nuevo.
El chico nuevo llegó a la universidad hace un mes, el grupo al que se incorporó es el del salón continuo, antes eran el mismo grupo, maldecía su mala suerte ya que los dividieron por exceso de alumnado justo cuando ese chico llegó. No sabía su nombre, pero quería conocerlo.
—¡Hey, Alex! – una voz lo sacó de su sosiego.
Tuvo que alejar la mirada del libro que realmente no leía, se la había pasado con la mirada perdida por 10 minutos.
—¿Siquiera me escuchaste? – Su amiga hizo puchero, le estaba contando como quería ir a la fiesta, que tendría que improvisar el disfraz y como quería maquillarlo a él.
–Perdón, estoy estudiando…– Mintió.
Lisa observó a su alrededor, había acabado la primera clase del día, usualmente se sienta en la mesa atrás de él por que los maestros siempre los separaban, no saben quedarse quietos, restando importancia a lo que había dicho Alexis se sentó en la silla a su lado y le empezó a decir con una voz leve.
–Logré invitar a tu chico.
Eso detuvo los pensamientos de Alexis.
– ¿Como..?
– ¿Cómo lo logré? –. continuó Lisa– ¡Fácil! me acerque a él, le conté sobre la fiesta de Miguel y dijo que ya pensaba ir y que nos vería ahí.
Lisa lo contaba como si fuera un chisme que todos conocen, alzando la voz para que las chicas de atrás la escucharan.
Alexis conociendo muy bien lo insufrible que eran sus compañeras obligó a Lisa a bajar la voz con una mirada.
Lisa pensó por un momento en qué tono decir lo siguiente, suspiro y continuó.
—¡Será tu oportunidad! - Bajó su voz.
–¿De que? - cuestionó Alexis.
–De conocerlo, que te conozca, que se enamoren y ¡Ta-da! ¡Otro novio! –. Río ligeramente ante lo último.
Alexis era, aunque a veces lo niegue, alguien que siempre busca estar en una relación le gusta la sensación de querer a alguien y que lo quieran, ha terminado ya varias y aunque busca terminar en buenos términos es consciente que no todos tendrán la misma idea.
Curiosamente él solamente se siente atraído a “seres” con magia, sea Vampiro, Hada, Hechicero o Mago, estos últimos siendo los más cercanos a Humano no huye de ellos, él es humano también pero hay algo magnético en la magia que siempre termina en una relación con algún “ser”.
Uno de sus ex novios siendo un hechicero egocéntrico y altanero que hacía sentir a Alexis como si no mereciera siquiera respirar a lado de él.
Al terminar la relación Lisa tuvo que ayudar a su mejor amigo a superarlo, el chico era del mismo salón pero por problemas externos lo sacaron de la universidad.
Y su ex más reciente es un Vampiro lo sigue apreciando ya que pensaba que sería una relación más larga de lo que fue.
–Solo espero no sea otro amor en fracaso…– Lisa ya hablaba del ex de Alexis como un tema de hace mucho tiempo, pero recordó que solo había sido alrededor de un mes y su amigo probablemente siga sufriendo por ese chico.
–Perdón– solo supo disculparse.
–No, tienes razón, no soy muy bueno juzgando a las personas, esperé demasiado para terminar con él; ya no es un tema tan sensible – Alexis aligero un poco el tono, era verdad, tan embobado estaba con sus ex parejas que no evaluó sus personalidades y solo iba tras de ellos rogando su cariño.
Sin saber como cambiar de tema, Lisa sugirió ir a la biblioteca, las siguientes dos horas iban a ser libres por un problema con los maestros.
De camino seguían hablando de la fiesta, Lisa quería un disfraz llamativo, Alexis iba a dejar que Lisa hiciera lo que quisiera, él no es muy creativo en ese aspecto.
Cuando entraron a la biblioteca vio el chico que le atrae tanto, alto, ojos rojos hipnotizantes oscurecidos por sus pestañas largas de color azabache, su cabello blanco puro cubriendo casi por completo su ojo derecho pero fuera de su físico hay algo más en él que lo atrae de sobremanera.
Ese chico, cuyo nombre todavía es desconocido para Alexis, estaba sentado en una de las mesas casi al frente de la puerta, para suerte de Alexis el chico tenía la mirada fija en su libro.
Caminaron casi pegados a la pared, Alexis empujando a Lisa.
–¿Qué pasa? ¿No quieres que te vea? ¿Así como quieres que se enamore de ti? – Canturreo lo último.
Después de que Alexis y Lisa obtuvieron lo que buscaban se sentaron en la mesa más lejana que había. Por las dos horas libres que tenían Alexis no dejaba de verlo, el chico con su dedo guiaba las páginas, de vez en cuando hacía movimientos que dejaban un efecto muy lindo en otras aparecían cosas a su alrededor, parecía ser que estudiaba los hechizos y qué más podía hacer con el libro, sin duda es un mago.
Cuando terminaron sus horas libres y como si tuviese un reloj en su cuerpo Lisa se levantó al momento que sonó un timbre en la lejanía, ya marcaban para la siguiente clase.
Cuando Lisa se disponía a regresar la revista que tomó, giró para ver cómo su amigo seguía embobado viendo aquel chico.
—¿Sabes? Apenas caí en cuenta de que no sabemos su nombre – hojeo de nuevo la revistas en su mano mientras se levantaba de su asiento.
Alexis escuchó pero no quiso voltear, sabía que vería una sonrisa amplia en el rostro de su mejor amiga.
—Ve –. Lisa tuvo que ponerse frente Alexis para que la viera.
—No…
–Bueno, ¡Iré yo! – La chica se giró dramáticamente y antes de avanzar Alexis la tomó de la muñeca jalándola para que regrese a su lugar.
–Está bien…
Mientras Alexis volteaba su rostro tímidamente, Lisa sufría porque el jalón la mareó un poco.
–Ve, ya– Se sentó mientras quitaba de su muñeca la mano tensa de Alexis, no recordaba a su amigo con tanta fuerza
Este suspiro profundamente sin percatarse de la tranquilidad de lisa después de ese jalón, se quedó mareada en la mesa, Iba a paso lento, quería hablarle pero ¿Como? ¿Qué debería decirle? ¿Cómo uno se presenta ante alguien nuevo (para él)?
Cuando iba a llegar a la mesa el chico se levantó con prisa y al momento que cerró el libro unas esporas brillantes de un tono rojo se esparcieron, Alexis se distrajo con ellas y no sintió ni noto como aquel mago se levantó y avanzó a su lado, chocando.
El golpe fue más fuerte de lo que esperaba en esos pocos segundos que notó el movimiento brusco del mago, Alexis cayó al piso de un sentón, su cuerpo dolía.
El mago observó, el choque solo ocasiono que diera un paso atrás, lo miraba desde su lugar, su rostro era difícil de leer.
Lisa corrió hacia Alexis preguntando si estaba bien, alzó la cabeza y con mirada desafiante se enfrentó al mago.
–¿Ni una ayuda brindaras? ¿Planeas quedarte ahí parado? ¡Eh! – Realmente se había enojado.
Alexis la frenó antes de que se levantara, Lisa es de las que en secreto le gusta pelear pero solo lo haría si es por una razón válida, esta lo era pero Alexis no quería una escena frente al chico que le atrae.
El mago parecía salir de un trance y su rostro cambió, moviéndose rápido y con la mano derecha temblando bajó hasta estar al nivel de Alexis.
–¿Estás bien? Perdón, estaba apresurado y muy enfocado en mi lectura.
Lisa y Alexis estaban muy confundidos, y a la par Alexis no podía esconder su sonrojo, sentía su cara caliente por la situación, sentía vergüenza, timidez y a la vez alivio de que aunque tarde si mostró preocupación.
El mago le extendió la mano temblorosa a Alexis, y antes de tomarla pudo observar como aparte de temblar tenía esporas diminutas de aquel brillo que emanaba del libro cuando fue cerrado.
Era fría al primer roce, pero después de esa frialdad inicial su mano tenía un calor reconfortante y Alexis notó lo suave que era.
—Estoy bien– respondía embobado, seguía en el piso pero su enfoque fue dirigido a la unión de sus manos y el hecho de que lo tenía más cerca.
Cuando el mago lo elevó del piso Alexis se tambaleo y perdió equilibrio, terminando apoyándose en los brazos del chico, se sentían tensos pero su piel muy suave y casi reconfortante.
—Lo siento mucho– Alexis se enderezo y alejó su cuerpo levemente de aquellos brazos.
—No, no. Tardé mucho en reaccionar y lo lamento.
La mirada de Lisa se relajo, los dejo para regresar el libro y revista que habían tomado a su lugar.
—Esta bien, yo me distraje y no me percate de que tenías prisa
El intercambio era un poco incómodo, para Alexis esta era la primera vez que le hablaba al chico que le interesa, aunque fue por accidente.
Antes de que se hundieran más en un silencio incomodo Alexis tomó la oportunidad.
—¿Cual es tu nombre? Recuerdo haberte visto por el campus pero no te conozco realmente.
No sabía si era buena idea preguntar su nombre en una situación peculiar pero algo en él le decía que si no se animaba capaz no tendría otra oportunidad.
—Cierto, soy Marcus, no hace mucho que me cambié a esta escuela.
Alexis ya lo sabía, el terreno de la universidad es grande pero el edificio donde de su carrera era el más pequeño y el que más chismes, rumores y peleas hay. Así que cuando se unió todos sabían.
—Oh—. fingió sorpresa. -¡Bienvenido! Mi nombre es Alexis.
Alexis estiró su mano, le pareció apropiado para una presentación, luego se cuestionó por qué hizo eso.
Para su sorpresa, Marcus la tomó, ya no temblaba su mano y Alexis pudo disfrutar el calor ajeno, sus dedos eran más fríos pero eso hacía el calor de sus palma más reconfortante Alexis sentía un cosquilleo en su cuerpo.
Los ojos de Marcus eran peculiares, rojos, lo que llegaba a ser normal de los magos recién pactados, luego estos cambian de color dependiendo del manejo de su magia.
Pero en Marcus había algo peculiar, su ojo derecho, cubierto ligeramente con su cabello blanco, parecía tener un remolino en ellos, un tono más oscuro y un brillo ligero, Alexis dudaba de su vista.
Lisa un poco decepcionada se acercó a ambos para recordarles la hora.
—Chicos, odio interrumpir pero pronto seguirá la siguiente clase…
Alexis apenas se percató de que seguían tomados de la mano en forma de saludo, se soltaron y Alexis aprecio la forma sutil que Marcus acaricio su mano al soltarla.
Suspiró.
—¿Nos vemos después? –Marcus preguntó profundizando su mirada en Alexis.
Este se estremeció y su sonrojo no tardó en manifestarse.
—Lo prometo–. Sonrió con timidez.

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