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Eugenesia Obscura: Silverclaw

Parte I Capítulo 4.2

Parte I Capítulo 4.2

Jun 20, 2025


13 de abril de 7746

Durante la semana siguiente, lo único que sucedió fue que la sala de la inspectora se llenó de más y más cajas, entre pilas de documentos que el señor Chapman envió para “continuar” sirviendo al Alta Virtud, y lo acordado sobre los registros.

Para su fuero interno, cada que un nuevo cargamento llegaba, Joseph acuchillaba la sonrisa con la que debía agradecer la amabilidad del señor, maldiciéndolo de mil y un formas.

Ese licántropo estaba esforzándose en sepultarlos en cebos, como si de esa forma pudiera distraerlos de la mina de pruebas que encontraron al inicio, de tan obvia que era la corrupción en Dawes. Un movimiento tonto que le hacía creer que no, no estaba detrás de los alfas dominantes. O no de manera directa.

Para empeorar el asunto, el señor de Chapman tardó más de cuatro días en hacerles llegar los registros de cultivos, y fueron presentados incompletos. Un retraso con más de una excusa, y la promesa de enviarles el faltante en cuanto fuera posible, que Joseph, tras revisar en las hojas amarrillentas, no creía que fuera a cumplir.

Faltaban los registros de los últimos diez años, tiempo en el que la presa Las Tres Guirnaldas fue construida, inaugurada y se convirtió en el verdugo de Dawes.

Sospechando que no se la pondrían fácil, Joseph se previno al siguiente día de su solicitud, mandando al pueblo a la inspectora y a Garrett, a interrogar a los pobladores, uno por uno, sobre todo cuanto recordaran entorno a las últimas fechas en sus campos y lo que hubieran escuchado o vivido durante la fundación de Dawes. Al final no le quedó de otra. Para su suerte, la longevidad de los licántropos estaba a su favor, y eso le permitía que muchos de los fundadores aún estuvieran vivos.

Si bien alfas y omegas tenían una esperanza de vida mayor a la superior, logrando vivir hasta mil años, los betas no tenían una longevidad menos impresionante.

En tiempo humano las cifras de edad que manejaban los licántropos podrían parecer exageradas y, sin embargo, era nada en comparación con las edades de razas como los vampiros, las brujas y las sirenas. Cada una de esas razas tenía una esperanza de vida de, al menos, el doble que los licántropos. De hecho, se rumoreaba que los vampiros y las brujas que gobernaban en la actualidad Eon y Minuit, seguían siendo los mismos que lideraron ambos reinos durante la Gran Opresión, la guerra entre razas de los Reinos Mortales, tras la cual las fronteras se cerraron, reduciendo al mínimo —a la realeza— la interacción entre reinos.

Una reducción que incluía barreras mágicas en sus límites.

La idea de razas que vivían miles de años era una exageración para una persona como Joseph, a quien menos de cien años de vida humana ya le parecían bastante largo.

Cuando Ángela le contó que, encima de una esperanza de vida irracional, había razas inmortales, ya no quiso saber más de Reinos Oscuros y sus sinsentidos.

Transmigrado ahí, no había cambiado su opinión. En su lugar, se había duplicado lo tonto que le parecía tanto tiempo de vida.

A veces se preguntaba si su resistencia a conocer más información de ese universo le jugaría en contra.

«Seguramente», fue su propia conclusión, regresando la línea de pensamientos a la expresión de agravio que el teniente mostraba en ese momento, junto a él en el comedor, la sala apretujada entre cajas y polvo.

La satisfacción de verlo ceder a sus órdenes le refrescó la existencia.

Desde que consiguió hacerlo meter las manos en los documentos, aunque fuera para escanearlos, fue más fácil decirle, en la cara, que en ese lugar el que no ayudaba no tenía cabida, y el alfa, al darse cuenta de que ni el secretario ni el príncipe parecían ir en contra de que lo usara de ayudante, perdió gran parte de su convicción para seguir cruzado de brazos mientras ellos se mataban trabajando.

Una satisfacción fugaz que sólo lo hizo más consciente de su encierro.

Que ganas tenía de salir y respirar aire fresco, o sólo de hacer algo más que estar metido entre esas cuatro paredes tratando de evitar una nueva confrontación con enviados del marqués (o quien fuera), o ser el centro de atención de la gente. Si bien un alfa igual era llamativo, un alfa, aun sin ser dominante, seguía siendo respetado y la gente guardaba distancia. Un omega…

«La próxima vez que transmigre», rogó, esperando que no hubiera una próxima vez, «que sea a un apocalipsis zombie, o a cualquier otro género que no  ponga en peligro mi integridad física, menos un omegaverse».

Colocando el punto final, un automóvil avanzó por el camino de terracería hasta la entrada a la casa.

El teniente, que estaba peleando con dos pilas de cajas rehusándose a permanecer en su sitio, esforzándose por ordenar su contenido y clasificarlo, se irguió dejando que una se precipitara al suelo, al percibir las feromonas de otro alfa entrando al territorio.

«Tiene buen olfato», le reconoció al notar que percibió a la distancia al alfa.

—Quédese detrás de mí —le indicó el teniente, avanzando a la puerta, los puños tensos mostrando un ligero vestigio de su lobo interno, en las venas remarcadas.

Del otro lado, de forma deliberada, provocaron al teniente con una bomba de feromonas que concluyó con dos golpes a la puerta.

—¿Quién…? —comenzó a preguntar el teniente, más la pregunta se quedó a mitad de camino, al pasar Joseph por su lado y abrir.

Las feromonas del alfa frente a él le cosquillearon en la nariz, precediendo al licántropo que en edad humana rondaría los cuarenta años, y en edad de un licántropo se hallaría alrededor de los cuatrocientos. El alfa lo saludó quitándose la boina de servicio, luciendo en el pecho una insignia de garras.

—Buenas tardes —saludó, sin dejar de mirarlo desde arriba.

A Joseph le iba a dar un dolor de cabeza tratar con esos especímenes…

Y no sólo lo pensó por el alfa delante de él, que era claramente un miembro de la policía militar, uno de alto rango, sino también por el alfa a sus espaldas, tenso hasta las orejas y con el orgullo pisoteado por las acciones del recién llegado.

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Rezhtdy B. Miktze

Creator

A veces se preguntaba si su resistencia a conocer más información de ese universo le jugaría en contra.

#Omegaverse #boys_love #girls_love #gl #abo #Fantasia #romance #yaoi #Transmigracion

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Boy's Love / Omegaverse (ABO) / Transmigración / Fantasía
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