Rey se despertó con un fuerte espasmo, maniatada en la misma camilla que semanas antes la había mantenido retenida. No podía creer que estuviera allí de nuevo, se maldijo a si misma por haber decidido que apartar a Finn del lugar a donde se dirigía el disparo de un Stormtrooper, aquello hizo que cayera herida y volviera a ser atrapada. "¿En qué estaba pensando?" se preguntaba una y otra vez hasta que, finalmente cayó en algo. Estaba completamente sola en la sala, no había guardias y Kylo Ren no la observaba oculto tras su casco como la vez anterior. Sin entender muy bien el motivo, aquello hizo que se estremeciera.
Entonces, la compuerta que había tras ella se abrió de golpe y una alta figura, vestida de negro y seguida por dos Stormtroopers irrumpió en la sala, mirando a la rehén con una extraña y espeluznante sonrisa.
- Al fin nos encontramos... - Susurró con una voz espeluznante.
Tras decir eso le hizo un gesto a los soldados y estos salieron a paso firme de la sala, dejándolos a ambos en silencio. Entonces, el hombre, con ambas manos en la espalda, comenzó a caminar por la sala, comenzando a hablar nuevamente.
- Al parecer Kylo Ren no logró sacarte nada de información la última vez que nos honraste con tu presencia - Tras decir eso soltó una leve y desagradable risa - Y encima, escapaste, tuviste mucha suerte en aquel momento, no todos los días puedes escapar de ese elemento. Sin embargo, lamento decirte que esta vez seré yo quien lleve el interrogatorio, y yo no soy tan lascivo como él. Mientras que él no quería dañar tu cuerpo, yo seré capaz de romper todos y cada uno de los huesos que tienes con tal de que nos digas lo que queremos saber.
Por un momento, la joven se quedó totalmente paralizada a causa de las palabras del desconocido, silencio que este aprovechó para continuar hablando mientras se acercaba a una de las paredes en las cuales había colocados una serie de curiosos instrumentos.
- Según tengo entendido... Te hirieron antes de ser capturada, ¿cierto? - De espaldas a Rey, el hombre sonrió y agarró una barra metálica y la acarició con lentitud.
Tras elegir cual sería la primera herramienta de tortura, el hombre se aceró nuevamente a ella y la miró de arriba a abajo haciendo una mueca de desagrado.
- Y pensar que por tu culpa ese estúpido ha vuelto a sentir la Luz... - Y tras decir eso le propinó un fuerte golpe sobre la herida haciendo que gritase de dolor - Por cierto... Mi nombre es Hux, más te vale no olvidarlo... - Y soltó una sonora carcajada mirando como Rey sufría a causa del golpe.

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