Es el receso caluroso de los primeros días de preparatoria. El nuevo ingreso de la escuela Ardillas del Noroeste se encuentran conociéndose entre todos, mientras prueban la comida de las tiendas escolares que los alimentará hasta su graduación.
Con las bancas del patio llenas, al igual que las mesas de la cafetería al aire libre, dos nuevas amigas deciden comer juntas en la orilla de un gran macetero frente a las aulas de la planta baja: Una Ninfa cactus bebiendo jugo de piña de un curioso empaque de cartón triangular, al lado de su compañera de clase humana que come unos burritos de la cafetería. Una de ellas, la más pequeña y verde, le abre su corazón a su nueva amiga humana de grandes lentes cromados y cabello azul.
—Ari…- Dice entre dientes la muchacha humana, entre un suspiro hastiado.
—¿Tú qué sabes del amor? - Replica la chaparra ninfa.
—No me parece correcto ese “plan” tuyo. - Comenta con sensatez la joven más alta.
—Has olvidado lo que dicen, ¿verdad? En el amor y en la guerra todo se vale. - Responde de forma cursi la pequeña ninfa.
Mizuki, la humana, mira la soberbia de Ariana con desaprobación. Al ser ella su primera amiga de la preparatoria, se siente con el derecho de dar su opinión por su bien, para guiarla si le permite.
No es que Ariana sea una mala persona, es demasiado creativa cuando lo desea. Mayormente esos deseos suelen ser impulsos egoístas, por ello planea a la perfección cosas que llegan a lastimar a los demás por fines propios. No es lo suficiente consciente para diferenciar lo bueno de lo malo. Y el ojo especial de Mizuki es completamente consciente de ello.
—Ari, mira. ¿Lo amas a él, no es así?
—LO AMO DEMASIADO. Siento que él es el ideal, el indicado. Te apuesto que, si él no hubiera conocido a mí hermana, seguro tendríamos una relación. YO lo conocí primero. Fuimos MUY cercanos hasta que ella apareció.
—¿No era sólo tu tutor de matemáticas en secundaria?
—Así fue nuestro primer acercamiento. Es tan listo y guapo, que suerte tuve. Empezamos a salir más estando juntos y solitos. - La emoción de la ninfa se puede palpar en el aire, demasiado meloso para Mizuki Malva, más procuró que el desagrado no se le escapara por la cara. Sin mucho éxito.
—¿Salían siempre para ayudarte en los estudios? - Le pregunta con paciencia, tratando de analizar más a fondo la situación.
—También me ayudaba con asuntos personales. Me daba consejos cuando me sentía decaída. Y me motivaba mucho para no rendirme y reprobar mis exámenes. Si no le hubiera dicho que nos viéramos en casa, nunca habría conocido a mi hermana. Por eso le diré a mi hermana que estoy MUY enamorada de él. Así ella se lo pensará para salir con él y me dejará el camino libre. - La pasión entre ira y romanticismo de la chica verde se nota en cada palabra. Pero ese fuego no altera el tranquilo temple de su nueva amiga.
—Ari. ¿No crees que él hacía sólo su trabajo? Que tú aprendieras y no reprobaras tus materias.
— ¿Tratas de decirme que CREES que él no siente nada por mí? - Ariana busca los ojos de su amiga en vano, gracias a los grueso y cromados anteojos. —¿Por qué usas lentes tan feos? Bien, en tu cumpleaños ya sé que darte, unos bellísimos lentes de contacto. ¡Los tendrás con todo y estuche para mantenimiento! - La pequeña trata de desviar el tema con un divertido ademán de manos.
Mizuki alza los hombros mientras mira a otro lado, pensando en cómo romper el pequeño silencio, sin herir de golpe los sentimientos de su nueva amiga. —Debes pensar en las posibilidades. Más bien… Eres buena dándote cuenta de los sentimientos de los demás. Fue así como notaste el interés que tu hermana siente por tu tutor, ¿no? Y si mejor prestas tu atención a cómo él ve a tu hermana. Saber si muestra algún interés recíproco por ella.
Ariana se encuentra escuchando con atención las palabras de Mizuki, tratando de procesarlas con cuidado, tanto para respetar a su ahora amiga, como para demostrarle lo contrario.
—Sería doloroso que ambos sintieran algo que jamás pudo nacer por una intervención tan especial como la tuya: Tu hermana, respetando el hecho de que sientes lo mismo que ella por él, y debiendo apartar sus emociones para evitar un malentendido contigo; Tu tutor, teniendo que alejarse de ambas para evitar incomodidades.
—Pero esas son especulaciones tuyas, y estás viendo el peor de los desastres. ¿Y qué si resulta que él está enamorado de mí y no de mi hermana? Por alejarme, como me recomiendas, terminaríamos siendo dos amantes frustrados pensando en el otro y sin poder estar juntos.
Del macetero escolar en donde se encuentran sentadas, Mizuki se levanta. —Primero obsérvalo a él. Si notas un mínimo interés de él hacia tu hermana, promete hacerte a un lado o te iría mal. En cambio, siente libertad de hacer tu plan si no notas nada. - La chica junta el desorden de envolturas y basura, producto de la comida escolar. —Iré a tirar la basura antes de que toquen el timbre.
Mientras su amiga de gafas se aleja, Ariana siente dentro de ella una ligera preocupación y miedo de que el peor de los escenarios para ella se hiciera realidad.
Ese mismo día, después de la escuela y al llegar a casa, Ariana recibe a su tutor. Ella lo invita a pasar mientras carga un ramo de tulipanes amarillos en su mano izquierda.
— ¡Ari! ¿Has visto a tu hermana?

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